Balada Del Agua Del Mar

“Cuando mis pensamientos están ansiosos, inquietos y malos, me voy a la orilla del mar, y el mar los ahoga y los manda lejos con sus grandes sonidos anchos, lo purifica con su ruido, y impone un ritmo sobre todo lo que en Mí es desorientado y confundido. ”
Rainer Maria Rilke

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Bella Santander, foto J.L.Soba

Balada Del Agua Del Mar

El mar
sonríe a lo lejos.
Dientes de espuma,
labios de cielo.

-¿Qué vendes, oh joven turbia
con los senos al aire?

–Vendo, señor, el agua
de los mares.

-¿Qué llevas, oh negro joven,
mezclado con tu sangre?

–Llevo, señor, el agua
de los mares.

-¿Esas lágrimas solobres
de dónde vienen, madre?

-Lloro, señor, el agua
de los mares.

-Corazón y esta amargura
seria, ?de dónde nace?

-¡Amarga mucho el agua
de los mares!

El mar
sonríe a lo lejos.
Dientes de espuma,
labios de cielo.

Federico García Lorca

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Dos en una

Esta emotiva entrada va dedicada a Sara, mi sobrina, hoy iniciada en la maravillosa aventura de desdoblar su vida en dos con Rocío y para ellas dedico este tan corto como maravilloso texto de la Madre Teresa de Calcuta.

Lee Bogle

Cuadro de Lee Bogle

Enseñarás

Enseñarás a volar…
pero no volarán tu vuelo.

Enseñarás a soñar…
pero no soñarán tus sueños.

Enseñarás a vivir…
pero no vivirán tu vida.

Enseñarás a cantar…
pero no cantarán tu canción.

Enseñarás a pensar…
pero no pensarán como tú.

Pero sabrás
que cada vez que ellos vuelen, sueñen,
vivan, canten y piensen…

¡Estará en ellos la semilla
del camino enseñado y aprendido!

Madre Teresa de Calcuta

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Mandala poesía: “Quédate cerca, mi corazón”

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“Quédate cerca, mi corazón”

Mi corazón, quédate cerca al que conoce tus caminos

Ven bajo la sombra del árbol que conforta con flores frescas,

No pasees despreocupadamente por el bazar de los perfumeros,

Quédate en la tienda del azucarero.

De no encontrar el verdadero equilibrio, cualquiera puede engañarte:

Cualquiera puede adornar algo hecho de paja

Y hacerte tomarlo por oro.

No te inclines con un tazón ante cualquier olla hirviendo

En cada olla sobre el fogón, encontrarás cosas muy diversas:

No en todas las cañas hay azúcar, no en todos los abismos hay cimas;

No todos los ojos pueden ver, no en todos los mares abundan perlas.

¡Ay ruiseñor, con tu voz de miel oscura! ¡Sigue lamentándote!

¡Sólo tu éxtasis puede penetrar en el duro corazón de la roca!

¡Ríndete y si el Amigo no te acoge,

Sabrás que tu interior se está revelando como un hilo

¡Que no quiere pasar por el ojo de una aguja!

¡El corazón despierto es una lámpara, protégela con la basta de tu manto!

Apresúrate y escapa este viento porque el clima es adverso.

Y cuando hayas escapado, llegarás a una fuente

Y allí encontrarás un Amigo que siempre nutrirá tu alma

Y con tu alma siempre fértil, te convertirás en un gran árbol que crece interiormente

Dando dulce fruto por siempre.

Yalal Al-Din Rumi

 

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Un recuerdo maternal

“Un padre puede darle la espalda a su hijo, hermanos y hermanas pueden convertirse en inveterados enemigos, los maridos pueden abandonar a sus esposas, pero el amor de una madre dura para siempre”. Washington Irving

Maternidad, obra de Elizabeth Norse (1860-1938)

Maternidad, obra de Elizabeth Norse

La madre

Delante de ti me veo en el espejo que no acepta cambios, ni corbata nueva ni peinarse en esta forma. Lo que veo es eso que tú ves que soy, el pedazo desprendido de tu sueño, la esperanza boca abajo y cubierta de vómitos.

Oh madre, tu hijo es éste, baja tus ojos para que calle el espejo y podamos reconciliar nuestras bocas. A cada lado del aire hablamos de cosas distintas con iguales palabras. Eres una columna de ceniza (yo te quemé), una toalla en la percha para las manos que pasan y se frotan, un enorme búho de ojos grises que espera todavía mi nombramiento decorativo, mi declaración conforme a la justicia, a la bondad del buen vecino, a la moral radiotelefónica. No puedo allegarme, mamá, no puedo ser lo que todavía ves en esta cara. Y no puedo ser otra cosa en libertad, porque en tu espejo de sonrisa blanda está la imagen que me aplasta, el hijo, verdadero y a medida de la madre, el buen pingüino rosa yendo y viniendo y tan valiente hasta el final, la forma que me diste en tu deseo: honrado, cariñoso, jubilable, diplomado.

Julio Cortázar

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“Lo que puede el dinero”

“Lo que puede el dinero”, poema de Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, incluido en su obra “Libro de Buen Amor”, publicado en el año 1330, me sirvió en mi juventud de referente poético y musical, al cual llegué como a muchos otros, algunos de ellos referenciados en este blog, gracias a Paco Ibáñez y su memorable concierto que dió el 2 de diciembre de 1969 en el Olympia de Paris, del que se editó un doble disco, que a mi entender ha hecho amar la poesía española a muchísima gente que de otra forma no hubiese llegado a ella. Este poema, de total actualidad, a pesar de los muchos años transcurridos, nos hace recordar las sabias palabras de Séneca: “No os espante la pobreza; nadie vive tan pobre como nació”. Por ello comparto con vosotros la letra y os recomiendo que escuchéis la versión de Paco Ibáñez en el Oympia, os emocionará.  J.L.Soba

Alegoría a La Riqueza, obra de Simon Vouet, s XVII, Museo del Louvre, París

Alegoría a La Riqueza, obra de Simon Vouet, s XVII, Museo del Louvre, París

“Lo que puede el dinero”

 Hace mucho el dinero, mucho se le ha de amar;
Al torpe hace discreto, hombre de respetar,
hace correr al cojo al mudo le hace hablar;
el que no tiene manos bien lo quiere tomar.

También al hombre necio y rudo labrador
dineros le convierten en hidalgo doctor;
Cuanto más rico es uno, más grande es su valor,
quien no tiene dinero no es de sí señor.

Y si tienes dinero tendrás consolación,
placeres y alegrías y del Papa ración,
comprarás Paraíso, ganarás la salvación:
donde hay mucho dinero hay mucha bendición.

El crea los priores, los obispos, los abades,
arzobispos, doctores, patriarcas, potestades
a los clérigos necios da muchas dignidades,
de verdad hace mentiras, de mentiras hace verdades.

El hace muchos clérigos y mucho ordenados,
muchos monjes y monjas, religiosos sagrados,
el dinero les da por bien examinados,
a los pobres les dicen que no son ilustrados.

Yo he visto a muchos curas en sus predicaciones,
despreciar el dinero, también sus tentaciones,
pero, al fin, por dinero otorgan los perdones,
absuelven los ayunos y ofrecen oraciones.

Dicen frailes y clérigos que aman a Dios servir,
más si huelen que el rico está para morir,
y oyen que su dinero empieza a retiñir,
por quién ha de cogerlo empiezan a reñir.

En resumen lo digo, entiéndelo mejor,
el dinero es del mundo el gran agitador,
hace señor al siervo y siervo hace al señor,
toda cosa del siglo se hace por su amor.

Juan Ruiz, Arcipreste de Hita, de su obra “Libro de Buen Amor”, año 1330.

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Podéis robarme todo

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Foz de Lumbier (Navarra), foto David Soba.

Podéis robarme todo

Podéis robarme todo,
despojarme de todo lo que es mío:
mis dedos, mis manos,mis recuerdos
– o aquel otoño, donde le amé una vez…

Podéis quitarme aquello
que no me pertenece:
la ilusión, la alegría,
la esperanza de ser.

Podéis negarme, silenciarme, ahogarme…
podéis fingir que nunca me nombrasteis,
que pude no nacer,
y que no queda un hueco
donde mis pies pisaron firmemente.

Podéis borrar mis huellas
mientras hundo mis manos
en el agua del tiempo.
Pero nunca, ¿me oís?,
nunca podréis robarme las palabras,
el deseo de arder, de ser ceniza,
de buscar la verdad y la belleza.

No me arrebataréis
el dolorido sentir“,
el derecho a nadar
y no guardar la ropa.

No podréis acallar mi voz dormida
porque ésa es mía,
habita en mi silencio,
y la tejen aquellos que me aman
con hilos invisibles y perfectos.

 Marisa Peña

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La Posada de la Cinco Campanas

 

Hoy toca reflexionar sobre el cambio, y para ello, nada mejor que estos dos pequeños cuentos-reflexiones del maestro Anthony de Mello (1931-1987), sacerdote jesuita indio, y psicoterapeuta, conocido por sus libros y conferencias sobre espiritualidadal, y que como siempre, después de muerto y poco a poco se le está haciendo justicia y reconociendo su gran contribución al crecimiento personal y espiritual de todos los que hemos tenido la suerte de conocer su obra. J.L.Soba

 

El cambio

A un discípulo que siempre estaba quejándose de los demás le dijo el Maestro:
– “Si es paz lo que buscas, trata de cambiarte a ti mismo, no a los demás. Es más fácil calzarse unas zapatillas que alfombrar toda la tierra.”
Anthony de Mello

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“La Posada de la Cinco Campanas”

xh547ace mucho tiempo, había una posada llamada «La estrella de plata». El posadero, a pesar de que hacía cuanto podía por atraer a la clientela esforzándose en hacer la posada confortable, atender cordialmente a los clientes y cobrar unos precios razonables, se las veía y se las deseaba para que le alcanzara el dinero. Desesperado, acudió a consultar a un sabio.

El sabio, tras escuchar sus lamentos, le dijo: “Es muy sencillo. Lo único que tienes que hacer es cambiar el nombre de la posada.”

“¡Imposible!”, dijo el posadero. “¡Se ha llamado «La estrella de plata» durante generaciones, y así se la conoce en todo el país!”

“No”, replicó el Sabio enérgicamente. “A partir de ahora debes llamarla «Las cinco campanas» y colgar seis campanas sobre la entrada.”

“¿Seis campanas? ¡Eso es absurdo! ¿Para qué va a servir?”

“Inténtalo, y lo verás”, le respondió el Sabio sonriendo.

El posadero hizo lo que se le había dicho y sucedió lo siguiente: todo viajero que pasaba por delante de la posada entraba en ella para advertir al posadero acerca del error, creyendo que nadie hasta entonces había reparado en ello. Una vez dentro, quedaba tan impresionado por la cordialidad del servicio que se alojaba en la posada, con lo que el posadero llegó a amasar la fortuna que durante tanto tiempo había buscado en vano.

Hay pocas cosas que satisfagan más nuestro ego que el corregir los errores de los demás.

Anthony de Mello, de su libro “La oración de la rana”.

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