Valores lejanos, valores inmediatos

“Si pretendemos avanzar, debemos volver atrás y descubrir de nuevo los valores preciosos, porque toda realidad gira entorno a fundamentos morales y porque toda realidad tiene un control espiritual.”
Martin Luther King

Briñas regada por el Ebro. foto J.L.Sobs

Valores lejanos, valores inmediatos

En La Ilíada, el héroe central se plantea en un momento la gran disyuntiva: si

continuar luchando en Troya o volver a su casa y estar cómodamente sentado,

junto a esposa e hijos, y disfrutar de una existencia calma, reposada, dulce.

«Dos hados diversos me llevan al término de la muerte: si me quedo aquí, sitiando la ciudad de los troyanos, pierdo mi retorno pero mi gloria será inmortal; si llego a casa, a mi amada tierra patria, pierdo mi noble gloria, pero mi vida será larga, y no me alcanzará pronto el término de la muerte.»

El planteo, ven, es claro. ¿Qué espera al final? Siempre la muerte. Una muerte

próxima, eventualmente, si sigue luchando en Troya. Una muerte más lejana si

vuelve a casa y vive tranquilo, en paz y en placer, fuera de toda guerra.

Pero la guerra es por una causa, por algo superior, y ese algo superior lo hace a él mismo superior frente a la inmortalidad de la memoria de la Historia.

Para los antiguos existían valores como la gloria, la fama, la honra. Valores

relativos a la posteridad, a eso que uno dejará aquí, en la tierra, a favor de las

generaciones que vendrán luego. Desde un árbol, hasta una conducta ejemplar.

Hoy vivimos para valores momentáneos, de satisfacción más o menos

inmediata. Inclusive, debido a los vaivenes de la economía, la idea de ahorro que significa guardar algo hoy para mañana, ha desaparecido.

Todo es presente y el lema parece ser carpe diem, disfruta del día. Pero en

verdad sólo puede disfrutarse del día si este día está inserto en una cadena de días que conduce hacia alguna meta. Gracias a la meta cada día adquiere un significado propio, es un refuerzo de la meta lejana; se da en el presente, pero al mismo tiempo afirma el futuro.

El que estudia hoy, disfruta mientras estudia, tiene la meta inmediata en el hoy,

en el mañana, pero todo eso está al servicio de la meta lejana, y le permite el otro disfrute, el gozo de estar creciendo, ascendiendo, caminando hacia el horizonte del ideal.

Toda tarea, todo emprendimiento, tiene el mismo mecanismo. Lo que no

conduce a ninguna parte pierde valor en sí mismo.

Es cierto que uno quiere ir al cine hoy para disfrutar de la película hoy. Si la

película es excelente, la disfrutas y te deja un recuerdo, algo así como un interés del capital para mañana, para tu enriquecimiento ulterior.

Si la película es intrascendente, tal vez logra entretenerte por esta noche, y

luego te quedas nuevamente vacío, como si jamás la hubieras visto. El presente que deja huellas es un presente vivido con plenitud y con trascendencia, es decir más allá de este presente.

Preguntaban, en su guerra con los griegos, qué estaban haciendo en ese

pueblo. Les contestaron que los griegos practicaban los juegos olímpicos. Preguntó Jerjes:

—¿Y cuál es el premio?

—El premio —le dijeron— consiste en una corona de olivo.

El rey persa se echó a reír. Sin embargo, había junto a él un sabio consejero

que le hizo ver:

—Rey nuestro, es un terrible riesgo luchar contra hombres que no combaten por el provecho sino por la honra.

El que lucha por algo que está más allá, más lejos inclusive que su propia vida,

un ideal, una causa, un valor, ese nunca cae derrotado; siempre vence, si no en vida, después de su vida, porque esa idea perdurará y otros la retomarán.

Jaime Barylko

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6 respuestas a Valores lejanos, valores inmediatos

  1. Vivir con un propósito de largo plazo, que trascienda el bien individual, es una gran motivación y es lo que da significado a nuestras vidas, pero hay una satisfacción especial en hacer hoy sin esperar el mañana o el resultado. Trabajar por metas lejanas sin satisfacción o es símbolo de que la meta es equivocada o que trabajamos por una recompensa egótica o que el esfuerzo es excesivo.

  2. Carpe diem, totalmente de acuerdo Paula.
    Namasté

  3. Ana Torres dijo:

    Realmente considero que deberíamos de reflexionar, más a menudo, sobre lo que nos regalas con tus bonitas palabras. Efectivamente, en mi propia esencia me doy cuenta que mis metas a corto plazo me otorgan un bienestar emocional que me regalan un bonito caminar. No obstante, las acumulo con la finalidad de llegar a una meta más lejana que me aporte a mi propio legado, compartido o no, depende.
    No perderme el presente anhelando el futuro; sin embargo recordar hacia dónde camino otorga aún más ilusión y sentido a lo que es y lo que será.

    Gracias

    Ana

    • Me parece muy bien lo que me comentas Ana.
      La hoja de ruta de nuestra vida la tienen que marcar nuestras sensaciones, siempre y cuando la experiencia te diga que suelen acertar, si no, pues a probar lo que mejor te haga sentir.
      Namasté

  4. chicobonanza dijo:

    ¡Inspirador! Gracias por compartir. ¡Saludos!

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