Los viernes chiste:»Sin cuerpo no hay delito»

«Sin cuerpo no hay delito»

En los juzgados de Logroño, un preso estaba siendo juzgado por asesinato. Había evidencias indiscutibles sobre la culpa del reo, pero el cadáver no aparecía.

Casi al final de su alegato, el abogado, temeroso de que su cliente fuese condenado, recurrió a un truco:

Señoras y señores del jurado, señor Juez, tengo una sorpresa para todos, dijo el abogado, mirando hacia su reloj. Dentro de dos minutos, la persona que aquí se presume asesinada, entrará en la sala de este Tribunal. Y miró hacia la puerta…

Los jueces, sorprendidos, también ansiosos, se quedaron mirando a la puerta. Transcurrieron dos largos minutos y nada sucedió. El abogado entonces finalizo diciendo: -Realmente, dije eso y todos ustedes miraron hacia la puerta con la expectativa de ver a la supuesta víctima. Por lo tanto, quedo claro que todos tienen dudas en este caso, de que alguien realmente haya sido asesinado. Por eso señores del jurado, insisto para que ustedes consideren a mi cliente inocente.

Los jurados, visiblemente sorprendidos se retiraron para la decisión final. Algunos minutos después, el jurado volvió y pronuncio su veredicto. -¡Culpable!

-¿Pero cómo?- preguntó el abogado. – Yo vi a todos ustedes mirar fijamente hacia la puerta. ¡Es evidente que todos tenían dudas! ¿Cómo pueden condenar con dudas?

 -Y el juez aclaro: -Sí, tiene razón todos nosotros miramos hacia la puerta, menos su cliente…!

¿Qué he hecho?

Tú me pediste amor, pureza y verdad
pero yo fui envidioso, pecador y falso.
¡Oh Misericordioso, muéstrame misericordia!
Pues si Tú me rechazas, ¡no podré salvarme!
Más aún reconozco mi derrota. – Actúa conmigo según te plazca…
¿Qué he hecho?
No he bebido el néctar de tu amor, – ni con tu tintura teñí mi corazón.
No canté tus alabanzas con mis labios, – ni he realizado nada en tu servicio.
Sólo las penas quedan para reír mi desgracia.
Perseguí mis deseos, pues no había encontrado a mi Amante y Señor,
Y ahora no hay salud en mí.
En Ti está mi única esperanza.
Nadie más puede aliviar mi alma inquieta.

Dadu Dayal, India (sXVI)

Esta entrada fue publicada en Inteligencia emocional, Los viernes chiste, Oraciones, Poesías, Reflexiones. Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s