Los viernes, chiste: Métodos para distinguir caballos

Métodos para distinguir caballos

José Luis, un vecino de Torrecilla, tan corto de mente como grande de bondad, tiene dos caballos que son tan parecidos que no puede distinguirlos, así que un día se va a hablar con el alcalde, que es un hombre de mundo y cree conocerá alguna solución;
– Muy buenas, señor alcalde; vera, es que tengo dos caballos que son muy parecidos, y tengo que distinguirlos porque no se si le estoy dando de comer a los dos o solo a uno, así que pensé que lo mismo usted, con su sabiduría me daba algún remedio.
– Mira José Luis, si son tan parecidos, lo que puedes hacer es recortarle el pelo de la cola a uno de ellos.
– Hostias, qué idea, usted si que sabe señor alcalde.
Así que durante una temporada no hay más problemas, pero al cabo de dos meses este hombre vuelve a ver al alcalde:
– Muy buenos días tenga usted señor alcalde. Vera, es que vuelvo a tener el mismo problema de antes, porque el pelo e la cola del caballo ha vuelto a crecer y ya no se que caballo es cual.
– Pero hombre, José Luis, si eso tiene fácil remedio, lo que tienes que hacer es volver a cortarle el pelo de la cola antes de que haya crecido otra vez, de forma que uno de los caballos tenga siempre la cola más corta que el otro.
– Aí va mi madre, este hombre es un genio !! Muchas gracias !
Y parece que el problema está arreglado hasta que al cabo de otros dos meses:
– Buenos días nos dé Dios, señor alcalde. Pues vera, yo venía a verle porque me olvidé de recortarle la cola al caballo, y de nuevo tengo el mismo problema de antes…
– Hmmm… José Luis, tío, hay que estar más atento… vamos a ver, tenemos que pensar en algo que no dependa de ti y que no vaya a cambiar con el tiempo… por ejemplo, estás seguro de que los dos caballos tienen la misma estatura ? A lo mejor te basta con ponerlos juntos y comparar su altura para distinguirlos.
– Hostias, esto sí que es grande ! Alcalde, usted es un hombre de recursos, voy a medirlos enseguida…
Y al dia siguiente se vuelven a encontrar:
– Señor alcalde, que tenía usted toda la razón del mundo, resulta ¡que el caballo blanco es veinte centímetros más alto que la yegua negra!

«Era un niño que soñaba«

Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía…
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedose el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!

Antonio Machado

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