Señores de la guerra

No deja de asombrarnos, la facilidad que tiene el ser humano de complicarse la vida, y lo que es mas triste todavía, de complicársela e incluso de quitársela a los demás. Confiemos y exijamos que la sensatez se imponga y nuestros políticos solucionen de la mejor y más pacífica manera posible, pues resulta incomprensible que en pleno siglo XXI andemos todavía así.

Comparto con vosotros dos poemas-alegatos contra la guerra, de parte de dos Premios Nobel de Literatura, «Señores de la guerra», un poema-canción del poeta y cantautor norteamericano Bob Dylan, incluida en su álbum “The Freewheelin” , editado el 27 de mayo de 1963.y «Después de cada guerra…..», de la polaca Wislawa Szymborska, de su libro «Fin y principio», publicado en 1993.

Todo ello, si vemos sus fechas de creación, nos indica que evolucionamos a tecnologicamente a pasos agigantados, pero seguimos anclados en el respeto a los más elementales derechos del prójimo, por muy diferente a nosotros que sea. Confiando en que todo esto más pronto que tarde, sea un mal recuerdo, y recordando a Jesús cuando le llamó la atención a Pedro, diciendo: «… todos los que tomen espada, a espada perecerán» (Mateo 26:52). Paz y amor J.L.Soba.

Señores de la guerra

Vengan señores de la guerra,
ustedes que fabrican todas las armas,
ustedes que fabrican mortíferos aviones,
ustedes que fabrican grandes bombas,
ustedes que se esconden tras muros,
ustedes que se esconden tras escritorios,
sólo quiero que sepan
que veo a través de sus máscaras.

Ustedes que no han hecho nada
salvo construir para destruir,
ustedes juegan con mi mundo
como si fuera su pequeño juguete,
ustedes ponen un arma en mi mano
y se quitan de mi vista,
y giran y corren lo más lejos
cuando las balas vuelan rápidas.

Como el Judas de antaño
mienten y engañan,
una guerra mundial puede ser ganada
quieren que me crea,
pero veo a través de sus ojos
y veo a través de su cerebro
como veo a través del agua
que corre por mi desagüe

Ustedes ajustan todos los gatillos
para que otros disparen,
luego se apartan y esperan
cuando las listas de muertos aumentan,
ustedes se esconden en su mansión
mientras la sangre de los jóvenes
se escapa de sus cuerpos
y se hunde en el barro.

Ustedes han extendido el peor miedo
que jamás pueda ser gritado,
miedo a traer hijos
a este mundo,
por haber amenazado a mi hijo
nonato y sin nombre;
no valen la sangre
que corre por vuestras venas.

Cuánto sé yo
para hablar así a destiempo,
puede que digan que soy joven,
puede que digan que soy ignorante,
pero hay algo que sé,
aunque sea más joven que ustedes,
es que ni siquiera Jesús jamás
perdonará lo que hacen.

Permitirme hacerles una pregunta,
¿es tan bueno su dinero?
¿Comprará su perdón?
¿Creen que lo hará?
Me parece que descubrirán
cuando su muerte cobre su peaje,
que todo el dinero que hicieron
nunca podrá salvar su alma.

Y espero que mueran,
y que su muerte venga pronto,
seguiré su ataúd
en la pálida tarde,
y esperaré mientras son bajados
a su lecho de muerte,
y me quedaré sobre su tumba
hasta asegurarme que están muertos.

Bob Dylan

Un niño pasa frente a un edificio dañado en el este de Ucrania

Después de cada guerra…

Después de cada guerra
alguien tiene que limpiar.
No se van a ordenar solas las cosas,
digo yo.

Alguien debe echar los escombros
a la cuneta
para que puedan pasar
los carros llenos de cadáveres.

Alguien debe meterse
entre el barro, las cenizas,
los muelles de los sofás,
las astillas de cristal
y los trapos sangrientos.

Alguien tiene que arrastrar una viga
para apuntalar un muro,
alguien poner un vidrio en la ventana
y la puerta en sus goznes.

Eso de fotogénico tiene poco
y requiere años.
Todas las cámaras se han ido ya
a otra guerra.

A reconstruir puentes
y estaciones de nuevo.
Las mangas quedarán hechas jirones
de tanto arremangarse.

Alguien con la escoba en las manos
recordará todavía cómo fue.
Alguien escuchará
asintiendo con la cabeza en su sitio.
Pero a su alrededor
empezará a haber algunos
a quienes les aburra.

Todavía habrá quien a veces
encuentre entre hierbajos
argumentos mordidos por la herrumbre,
y los lleve al montón de la basura.

Aquellos que sabían
de qué iba aquí la cosa
tendrán que dejar su lugar
a los que saben poco.
Y menos que poco.
E incluso prácticamente nada.

En la hierba que cubra
causas y consecuencias
seguro que habrá alguien tumbado,
con una espiga entre los dientes,
mirando las nubes.

Wislawa Szymborska, de Fin y principio, 1993.

(Versión de Abel A. Murcia)

Esta entrada fue publicada en Actualidad, Citas, Historia, Inteligencia emocional, Letras de canciones, Música, Mis cosas, Poesías y etiquetada , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s