El más hermoso privilegio

“El maestro que es sincero protegerá a los discípulos y les ayudará por todos los medios posibles a crecer hacia la verdadera clase de libertad; pero le será imposible hacer esto si él mismo está aferrado a una ideología, si es en alguna forma dogmático o egoísta.” Jiddu Krishnamurti

Obra del artista visual brasileño Vik Muniz, en la exposición temporal del Museo Universidad de Navarra.

El más hermoso privilegio (Fragmentos)

Cuando otros callan
Y esquivan la mirada,
Cuando quieren ocultar
Sus conciencias intranquilas
Con sonrisas monótonas y vanas,
Cuando otros caminan por las calles
Con gesto hosco y van de prisa;
Yo voy camino a un campo
Sembrado de nuevas esperanzas,
Hacia la mañana que empieza a germinar.

¿Y quién soy? Que gozo el privilegio
de hundir las manos en la tierra,
hurgar en su pecho,
tocar su corazón y adivinar su canto,
para dejarlo luego
en las manos de los labios,
en los ojos inocentes que se abren a la vida,
que buscan su sendero?
¿Quién soy? Que soy dueño de
ese hermoso privilegio?
No puede ser posible
Que aún no lo hayan adivinado.
Yo soy el artesano
Que forja el barro de la vida,
Soy el orfebre que rompe su alma de barro,
Para dejarla repartida
En las mentes y en los brazos
De los que son ahora los que serán mañana.
Esa es mi vida cada día,
Buscar con la sonrisa reflejos de sonrisas,
Buscar con la ternura la ternura,
Buscar con la paciencia la respuesta,
Y darle forma poco a poco a nuevos pensamientos
De horizontes abiertos a la espera.
Para luego volver a casa
Con la satisfacción suprema,
Con el alma revivida,
Con la alegría inmensa de la misión cumplida,
Que nadie puede arrebatarme,
Ni el odio, ni la corrupción, ni la mentira,
Ni la amargura, ni la envidia.
Soy sembrador, navegante, artesano y obrero…
¿Aún no lo saben?
¿No han visto en mis ojos el alma que se escapa.
Que grita con el viento?
Soy poseedor del más hermoso privilegio.
¿Saben quién soy?… ¡Soy maestro!
Ahora y siempre, alzo la voz,
Para decir con el orgullo más auténtico,
Delante de ustedes y el mundo entero:
¡Soy maestro! ¡Soy maestro!

¡Mi corazón de maestros!
Forjador de almas y conciencias,
Orfebre del pensamiento,
De fracasos y de éxitos,
De alegrías y tristezas,
Dejando los ojos en los libros,
Para encender la luz en la mente de los niños.
¡No soy mártir, ni apóstol!
¡Ni héroe, ni guerrillero!
Simple y sencillamente,
Repito con orgullo: ¡Soy maestro!
¿Acaso iluminar los horizontes,
modelar los pensamientos,
romper la oscuridad y el silencio
no es el más hermoso privilegio?
¿Acaso alguien puede quitarnos las mil satisfacciones,
que a pesar de injusticias, de sufrimientos y calumnias,
hemos ganado siendo maestros?

Por eso, cuando otros callan,
Cuando esconden su conciencia,
Cuando pintan sus rostros de mentiras y silencio,
Yo alzo la voz y digo con orgullo,
Con legítimo orgullo,
Porque esta es mi bandera y mi credo: ¡Soy maestro!
¡Soy maestro!
¡Por fuera, por dentro!
¡de pensamiento,
de conciencia,
de sentimientos,
de corazón, de acciones!
Le grito al mundo entero:
¡SOY MAESTRO!
¡Aquí estoy!
Por vocación, por convicción,
Por amor… ¡SOY MAESTRO!

Aurelio Osuna Jau

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