La Belleza

Cierto día la Belleza y la Fealdad se encontraron a orillas del mar.
Y se dijeron:
– Bañémonos en el mar.

Entonces se desnudaron y nadaron en las aguas.
Instantes más tarde la Fealdad regresó a la costa
y se vistió con las ropas de la Belleza, y luego partió.
La Belleza también salió del mar, pero no halló sus vestiduras,
y era demasiado tímida para andar desnuda,
así que se vistió con las ropas de la Fealdad.
Y la Belleza también siguió su camino.
Y hasta hoy día, hombres y mujeres confunden la una con la otra.
Sin embargo, algunos hay que contemplan el rostro de la Belleza
y la reconocen aunque no lleve sus vestiduras.
Y algunos otros que conocen el rostro de la Fealdad,
y sus falsas ropas no la ocultan a sus ojos…

Khalil Gibran

Venus y marte (1483), obra de Sandro Botticelli, National Gallery de Londres, Reino Unido

La Belleza

Y un poeta dijo: Háblanos de la Belleza.

Y él respondió:

“¿Dónde buscaréis la belleza y cómo haréis para encontrarla a menos que ella misma sea vuestro camino y vuestro guía? ¿Y cómo hablaréis de ella, a menos que ella misma teja vuestro hablar?

“El agraviado y el injuriado dicen: “La belleza es gentil y buena. Camina entre nosotros como una madre joven, casi avergonzada de su propia gloria.”

“Y el apasionado dice: “No, la belleza es cosa de poder y temor, como una tempestad sacude la tierra bajo nuestros pies y el cielo sobre nosotros.”

“El cansado y rendido dice: “La belleza es hecha de blandos murmullos. Habló en nuestro espíritu. Su voz se rinde a nuestros silencios como una débil luz que se estremece de miedo a las sombras.”

“Pero el inquieto dice: “La hemos oído dar voces entre las montañas. Y, con sus voces, se oyó rodar de cascos y batir de alas y rugir de leones.”

“Durante la noche, los serenos de la ciudad dicen: “La belleza vendrá del este, con el alba.”

“Y, al mediodía, los trabajadores y los viajeros dicen: “La hemos visto inclinarse sobre la tierra desde las ventanas del atardecer.”

“En el invierno, dice el que se halla entre la nieve: “Vendrá con la primavera, saltando sobre las colinas.”

“Y, en el calor del verano, los cosechadores dicen: “La vimos danzando con las hojas de otoño y tenía un torbellino de nieve en su pelo.”

“Todas estas cosas habéis dicho de la belleza.

“Pero, en verdad, hablásteis, no de ella, sino de vuestras necesidades insatisfechas.

“Y la belleza no es una necesidad, sino un éxtasis.

“No es una sedienta boca, ni una vacía mano extendida.

“Sino, más bien, un corazón ardiente y un alma encantada:

“No es la imagen que veis ni la canción que oís.

“Sino, más bien, una imagen que veis cerrando los ojos y una canción que oís tapándoos los oídos.

“No es la savia que corre debajo de la rugosa corteza, ni el ala prendida a una garra.

“Sino, más bien, un jardín eternamente en flor y una bandada de ángeles en vuelo eternamente.

“Pueblo de Orfalese, la belleza es la vida, cuando la vida descubre su sagrado rostro.

“Pero vosotros sois la vida y vosotros sois el velo.

“La belleza es la eternidad que se contempla a sí misma en un espejo.

“Pero vosotros sois la eternidad y vosotros sois el espejo.”

Gibrán Khalil Gibrán, en su libro “El Profeta”.

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