La magia de la intención

“Mostrar el alma desnuda en público se considera de un exhibicionismo indecente. Los demás te darán la espalda como siempre han hecho con los locos, los santos, los poetas, los visionarios y los genios. Pero ese grupo heterogéneo de locos e iluminados comparten un secreto. Una vez que se ha superado la conmoción de estar desnudo, aparece algo increíble: Ello.”Deepak Chopra

La magia de la intención

Al dar y al recibir, lo más importante es la intención.

La intención debe ser siempre crear felicidad
para quien da y para quien recibe, porque la felicidad sostiene
y sustenta la vida y, por lo tanto, genera abundancia.

La retribución es directamente proporcional a lo que se da,
cuando el acto es incondicional y sale del corazón.

Por eso, el acto de dar debe ser alegre;
la actitud mental debe ser tal que se sienta alegría
en el acto mismo de dar.

De esa manera, la energía que hay en el acto de dar
aumenta muchas veces más.

En realidad, practicar la ley del dar es muy sencillo:
si deseamos alegría, demos alegría a otros;
si deseamos amor, aprendamos a dar amor;
si deseamos atención y aprecio, aprendamos a prestar atención
y a apreciar a los demás; si deseamos riqueza material,
ayudemos a otros a conseguir esa riqueza.

Es decir, la manera más fácil de obtener lo que deseamos
es ayudar a los demás a conseguir lo que ellos desean.

Este principio funciona igualmente bien para las personas,
las empresas, las sociedades y las naciones.

Si deseamos recibir el beneficio de todas las cosas buenas de la vida,
aprendamos a desearle en silencio a todo el mundo
las cosas buenas de la vida.
Incluso, la sola idea de dar, el simple deseo
o una sencilla oración tienen el poder de afectar a los demás.

Esto se debe a que nuestro cuerpo, reducido a su estado esencial,
es un haz individual de energía e información en medio
de un universo de energía e información.

Somos haces individuales de conciencia
en medio de un universo consciente. La palabra “conciencia” implica
mucho más que energía e información –implica una energía
y una información que viven en forma de pensamiento.

Por lo tanto, somos haces de pensamiento
en medio de un universo pensante.

Y el pensamiento tiene el poder de transformar.

La vida es la danza eterna de la conciencia,
que se manifiesta como un intercambio dinámico de impulsos
de inteligencia entre el microcosmos y el macrocosmos,
entre el cuerpo humano y el cuerpo universal,
entre la mente humana y la mente cósmica.

Cuando aprendemos a dar aquello que buscamos,
activamos esa danza y su coreografía con un movimiento exquisito,
enérgico y vital, que constituye el palpitar eterno de la vida.

Deepak Chopra

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