La última libertad humana es poder elegir

La última libertad humana es poder elegir

Viktor  Frankl, fue un neurólogo, psiquiatra y filósofo austríaco. Estuvo encerrado desde 1942 hasta 1945 en campos de concentración como Auschwitz y Dachau.  Tras sobrevivir y ser liberado, se dedica en cuerpo y alma a buscar a su mujer embarazada, sus padres, hermano, cuñada y muchos de sus amigos. Poco a poco va enterándose de que ninguno sobrevivió, y se sumerge en un intenso vacío. Un año después de ser liberado, decidió explicar al Mundo en “El hombre en busca de sentido” sus reflexiones y que según sus propias palabras:

«La última de las libertades humanas, elegir la actitud de uno mismo en cualquier circunstancia, elegir nuestro propio camino».

Os dejo con dos cortes de “El hombre en busca de sentido”, que creo que en estos momentos que vivimos, nos pueden servir de estímulo.J.L.Soba

Bajo el influjo de un entorno que no reconocía la vida y la dignidad del hombre, que le despojaba de la voluntad y lo reducía a ‹‹carne de exterminio›› (eso sí, después de exprimirle hasta la última gota de sus fuerzas físicas), el yo personal prescindía de sus principios morales. Esa crisis significaba un momento crucial, pues si en un supremo esfuerzo por conservar la dignidad humana, el prisionero no luchaba por mantener sus principios, terminaba por perder la conciencia de su individualidad –un ser con mente propia, con voluntad interior e integridad personal- y se consideraba a sí mismo una simple fracción de una enorme masa de gente: la existencia descendía a un nivel animal.

(…)

En ese estado de embriaguez nostálgica se cruzó por mi mente un pensamiento que me petrificó, pues por primera vez comprendí la sólida verdad dispersa en las canciones de tantos poetas o proclamada en la brillante sabiduría de los pensadores y de los filósofos: el amor es la meta última y más alta a la que puede aspirar el hombre. Entonces percibí en toda su hondura el significado del mayor secreto que la poesía, el pensamiento y las creencias humanas intentan comunicarnos: la salvación del hombre sólo es posible en el amor y a través del amor. Intuí cómo un hombre, despojado de todo, puede saborear la felicidad –aunque sólo sea un suspiro de felicidad- si contempla el rostro de su ser querido. Aun cuando el hombre se encuentre en una situación de desolación absoluta, sin la posibilidad de expresarse por medio de una acción positiva, con el único horizonte vital de soportar correctamente –con dignidad- el sufrimiento omnipresente, aun en esa situación ese hombre puede realizarse en la amorosa contemplación de la imagen de su persona amada. Ahora sí entiendo el sentido y el significado de aquellas palabras: ‹‹Los ángeles se abandonan en la contemplación eterna de la gloria infinita››.

Viktor Frankl en su libro “El hombre en busca de sentido”.

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