El pasatiempo de la deidad Sakshi Gopal

Quiero compartir hoy un cuento oriental de Srila Prabhupada, con la intención de haceros por un momento olvidar estos preocupantes momentos que estamos viviendo, y que paséis un buen rato con su lectura, pues creo que sobre el otro tema, es mejor dejarlo a los entendidos, y seguir sus indicaciones, ánimo, pues como dice el cuento del anillo, «esto también pasará». J.L.Soba

Swami Haridas, derecha, con Tansen, centro, y Akbar, izquierda, en Vrindavana (1700 AD - 1760 CE) Artista desconocido

Swami Haridas, derecha, con Tansen, centro, y  el emperador mogol Akbar, izquierda, en Vrindavana (1700 AD – 1760 CE) Artista desconocido

El pasatiempo de la deidad Sakshi Gopal

Una vez dos brahmanas, un viejo y un joven fueron a visitar Vrindavana en un peregrinaje. Fue un viaje largo, y en aquellos días no había ferrocarril, entonces los viajeros se sometían a muchos apuros. El viejo estaba muy agradecido por la ayuda del joven en el viaje y arribando a Vrindavana le dijo: “Mi querido muchacho, me has rendido mucho servicio, y yo estoy muy obligado a ti. Me gustaría mucho devolver ese servicio y darte alguna recompensa”.

“Mi querido Señor”, dijo el joven, “eres un hombre viejo tal como mi padre. Es mi deber servirte. No requiero ninguna recompensa”.

“No, estoy obligado a ti y debo recompensarte”, insistió el hombre viejo. Él luego prometió dar al hombre joven a su hija joven en matrimonio. El viejo era un hombre muy rico, y el joven aunque era un brahmana erudito, era muy pobre.

Considerando esto, el joven dijo, “No prometas esto, porque tu familia nunca estará de acuerdo. Soy un hombre pobre y tú eres aristocrático, entonces este matrimonio no se llevará a cabo. No prometas de esta manera ante la Deidad”.

La conversación estaba llevándose a cabo en el templo ante la Deidad de Gopala Krishna y el joven estaba ansioso de no ofender a la Deidad. Sin embargo, a pesar de las súplicas del joven, el viejo insistió en el matrimonio. Después de permanecer en Vrindavana por algún tiempo, finalmente retornaron a casa, y el viejo informó a su hijo mayor que su hermana joven iba a casarse con el joven brahmana pobre.

El hijo mayor se puso muy enojado. “Oh, ¿Cómo has elegido a este indigente como el esposo de mi hermana? Esto no puede ser”. La esposa del viejo vino a él y dijo, “Si casas a nuestra hija con ese muchacho, me suicidaré”.

El viejo estaba perplejo. Después de algún tiempo, el joven brahmana se volvió muy ansioso, “Él ha prometido casar a su hija conmigo, y él hizo esa promesa ante la Deidad. Ahora él no va a cumplirla”. Él luego fue a ver al viejo para recordarle su promesa.

“Tú prometiste ante el Señor Krishna”, dijo el joven, “y no vas a cumplir la promesa. ¿Cómo es eso?”.

El viejo se puso silencioso. Él empezó a orar a Krishna, porque estaba perplejo. No deseaba casar a su hija con el joven y causar tal gran problema en su familia.

Mientras tanto el hijo mayor vino y empezó a acusar al joven brahmana. “Tú has saqueado a mi padre en el lugar de peregrinaje. Le has dado una droga y has tomado todo su dinero, y ahora estás diciendo que él te ha prometido ofrecerte a mi hermana más joven. ¡Bribón!”.

De esta manera había mucho ruido, y las personas empezaban a reunirse debido al ruido que el hermano mayor estaba causando y el joven brahmana empezó a decir a ellos que el viejo hizo esta promesa ante las Deidades pero que él no podía cumplirla debido a que la familia estaba objetando.

El hijo mayor que era un ateo, de pronto interrumpió al joven y dijo, “Dices que el Señor fue testigo. Bien, si Él viene y da testimonio de esta promesa de mi padre, puedes tener a mi hermana en matrimonio”.

El joven respondió, “Sí, le pediré a Krishna que venga como testigo”.

Él estaba seguro que Dios vendría. Se hizo un acuerdo ante todos de que la chica sería dada en matrimonio si Krishna venia de Vrindavana como testigo de la promesa del viejo.

El joven brahmana regresó a Vrindavana y empezó a orar a Gopala Krishna. “Querido Señor, debes venir conmigo”. Él era un devoto incondicional que le habló a Krishna así como uno le hablaría a un amigo. No estaba pensando que Gopala era una mera estatua o imagen, sino que lo consideraba como Dios mismo.

De pronto la Deidad le habló: “¿Cómo piensas que puedo ir contigo? Soy una estatua. No puedo ir a ningún lugar”.

“Bien, si una estatua puede hablar, también puede caminar”, replicó el muchacho.

“Está bien”, finalmente dijo la Deidad. “Iré contigo pero con una condición. En ningún momento voltearás a mirarme. Yo te seguiré y sabrás que te estoy siguiendo por el tintineo de los brazaletes de mis piernas”.

El joven estuvo de acuerdo, y de esta manera partieron de Vrindavan para ir a otro pueblo. Cuando el viaje casi terminaba, mientras entraban a la aldea del joven, él no podía escuchar más tiempo el sonido de los brazaletes, y empezó a sentir temor. “Oh, ¿Dónde está Krishna?”.

Incapaz de contenerse por más tiempo, miró hacia atrás. Vio la estatua de pie. Debido a que miró atrás ya no iría más lejos. Inmediatamente corrió al pueblo y dijo a las personas que vinieran a ver a Krishna que había venido como testigo. Todos estaban estupefactos que tal estatua grande había venido de tal distancia, y construyeron un templo en el lugar en honor de la Deidad, y hoy las personas todavía adoran a Sakshi-Gopala, el Señor como testigo.

Deberíamos por lo tanto concluir que debido a que Dios está en todo lugar, Él también está en Su estatua, en la imagen hecha de Él. Si Krishna está en todo lugar, como incluso el impersonalista admite, entonces, ¿Por qué Él no estaría en Su imagen? Si una imagen o estatua nos habla o no depende del grado de nuestra devoción. Pero si elegimos ver la imagen meramente como una pieza de madera o de piedra, Krishna siempre permanecerá de madera o piedra para nosotros. Krishna está en todo lugar, pero mientras avanzamos en la conciencia espiritual podemos empezar a verlo como Él es. Si ponemos una carta en un buzón del correo irá a su destino porque es el buzón autorizado. De manera similar, si adoramos a la imagen autorizada de Dios, nuestra fe tendrá algún efecto. Si estamos preparados para seguir las reglas variadas y regulaciones –es decir, si nos cualificamos – es posible ver a Dios en cualquier lugar y en todo lugar. Cuando un devoto está presente, Krishna por Sus energías omnipresentes, se manifestará Él mismo en cualquier lugar y en todo lugar, pero cuando Su devoto no está allí, Él no hace esto.

Srila Prabhupada

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