Amigo mío

“Por esta razón, amigo mío, tengo tanta necesidad de tu amistad. Junto a ti no tengo ya que disculparme, no tengo que defenderme, no tengo que probar nada. Más allá de mis palabras torpes, más allá de los razonamientos que me pueden engañar, tú consideras en mí simplemente al Hombre.” Antoine de Saint-Exupéry

Juego de cartasMichael Cheval,

Juego de cartas, obra de Michael Cheval.

Amigo mío

Amigo mío, no soy el que te parezco. Lo que parezco es apenas un traje que llevo, un traje cuidadosamente tramado que me protege de tus preguntas y a ti de mi desinterés.

El “yo” que hay en mí, amigo mío, vive en la casa del silencio, y allí permanece siempre, inadvertido, inasequible.

No querría que creyeras lo que digo, ni que confiaras en cuanto hago, porque mis palabras no son sino tus propios pensamientos convertidos en sonido, y mis obras son tus propias esperanzas materializadas en actos.

Cuando dices: “El viento sopla del Este”, digo: “Sí, siempre sopla del Este”; pero no quiero que sepas entonces que mi mente no reside en el viento, sino en el mar.

Tú no puedes entender mis pensamientos, hijos de la mar, ni me interesa que lo comprendas. Prefiero seguir solitario en el mar.

Amigo mío, cuando para ti es de día, de noche es para mí; mas yo no dejo de hablarte de la luz del día que baña las cimas, ni de la sombra purpúrea que se abre paso por los valles; porque tú no puedes oír las canciones de mi oscuridad, ni puedes ver mis alas agitarse contras las estrellas; y no me interesa que oigas ni que veas lo que hay en mí. Prefiero estar siempre sólo en la noche.

Cuando tú subes a tu cielo, yo bajo a mi infierno. Y entonces me llamas a través de abismo infranqueable que hay entre tú y yo: “¡Compañero! ¡Camarada!”, porque no quiero que veas mi infierno. Las llamas te cegarían y el humo te asfixiaría. Amo mi infierno si reservas, hasta el punto de no permitir que lo visites. Prefiero estar siempre en mi infierno.

Tú amas la Verdad, la Belleza, lo Justo, y yo digo para complacerte que estoy de acuerdo contigo y que está bien que ames esas cosas. Pero, en el fondo de mi corazón, me río de tu amor por ellas. Sin embargo, te oculto mi risa porque prefiero reír a solas.

Amigo mío, eres bueno, prudente y sensato; es más, eres perfecto. Y yo a mi vez, hablo contigo con sensatez y cautela, pero… estoy loco. Sólo que oculto con una máscara mi locura. Prefiero estar loco a solas.

Amigo mío, no eres mi amigo. Pero ¿cómo hacer que lo comprendas? Mi camino no es tu camino, y sin embargo caminamos cogidos de la mano.

Gibran Khalil Gibran

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