En el desierto…

Todo en la tierra tiene un propósito, cada hierba puede curar una enfermedad, cada persona tiene una misión que cumplir” Proverbio de los indios norteamericanos

El Desierto de Sonora cerca de Maricopa, Arizona.

El Desierto de Sonora cerca de Maricopa, Arizona. (foto de Wikipedia)

En el desierto…

“Siempre he querido conocer el modo de pensamiento de los indios americanos que habitan en el desierto de Sonora en Arizona. Por fin se me presentó la oportunidad. En unos de mis viajes a la zona, conocí a un indio que accedió a instruirme sobre su pensamiento en disciplinas como la medicina, hábitos culturales, modos de caza…

Un día cabalgamos hasta una zona apartada del desierto, desmontamos y trazó un círculo en el suelo de dos metros de diámetro, con una rama seca que encontró allí mismo. Tiró el palo y me dijo que la primera enseñanza era abrir la mente. Quiero que descubras todo lo que se halla en el interior del círculo y me lo cuentas dentro de dos días, cuando yo regrese. Subió al caballo y se alejó, llevándose también el mío. Yo me quedé allí descorazonado frente a una tarea imposible… ¿Qué se puede encontrar en tan breve espacio desértico? Ya que no tenía nada mejor que hacer en mi remoto lugar, me dediqué a observar el círculo trazado por mi instructor, miraba y miraba y no podía ver nada.

Después de varios intentos empecé a distinguir distintos tipos de piedras, distintos tamaños, colores y texturas y formas. Algunas brillaban por su estructura cristalizada, otras eran rugosas, otras eran muy redondeadas y en un extremo del círculo, habían piedras agrupadas que perecía construcciones funerarias de otras civilizaciones. También vi que entre las piedrecillas minúsculas habían planta diminutas, de un color tierra con matices amarillos y marrones muy mimetizadas con el medio. Estas plantas disimulaban el acceso a un hormiguero por el que entraban y salían muchas hormigas que se comunicaban con breves contactos entre las filas de individuos entrantes y salientes. El recorrido de las hormigas se perdía fuera de los límites del círculo señalado. Vi otros insectos que sobrevolaban la zona y un escarabajo pelotero transportando su material que yo había confundido con una una piedra.

Al cabo del rato me di cuenta que en esos dos metros de terreno desértico había un ecosistema con un montón de elementos que reproducían los elementos de la vida sobre la tierra a pequeña escala. Me dio la impresión de que mi visión se asemejaba al de la perspectiva de un avión sobre un gran trozo de territorio y me sentí muy satisfecho de los efectos de mi primera lección entre la tribu de los indios de Sonora.

Cuando mi maestro regresó a recogerme, yo estaba emocionado, pleno de los descubrimientos que había hecho y pasé hacerle el informe de todo lo que había encontrado casi sin moverme durante dos días”.

Will McDonal, en “Cuentos que Curan”.

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