La creación de la mujer

Fotografía tomada por el fotógrafo neozelandés Arthur James Iles (1870 - 1943 CE) de una mujer maorí de Rotorua, Nueva Zelanda con chin moko (moko kauae). La fecha en que se tomó la fotografía es c. 1900 - 1920 CE.

Mujer maorí de Rotorua, Nueva Zelanda (1900 – 1920) por el fotógrafo neozelandés Arthur James Iles.

La creación de la mujer

xeeeryun el amanecer del Primer Comienzo, Io, Creador de la Tierra y del Cielo, de las Montañas, y de todo lo que hay alrededor, bajó su mirada hacia donde estaba Tane, el Dios del Bosque y de los Pájaros, y lo escuchó gritar:

– Io me ha concedido el poder de crear los bosques y las montañas; todos los peces en las aguas; los pájaros que cantan en bellas y diferentes voces… Sin embargo, camino por aquí solo. ¿Será esto por siempre, compartiré alguna vez esta Tierra hermosa con alguien? ¿O estaré yo solo durante toda mi vida?

Io, el supremo Creador, oyó quejarse a Tane, y lo llamó:

– Ve a la orilla del agua a la salida del Sol, y toma la tierra roja; moldea una imagen similar a la del hombre, pero más suave; porque la tierra tibia que está al lado del agua contiene la semilla de la vida que vendrá.

Así Tane, el Dios del Bosque y de los Pájaros, escuchó a Io y fue hacia la orilla del agua; y mezcló la tierra con musgo, y la endulzó con flores y miel. La moldeó para que se pareciese a todo lo bello que había sobre la tierra, y el barro comenzó a tomar la forma de mujer.

El Dios de los vientos miró asombrado, y le susurró a Tane en el oído:

-Toma mi aliento. Dáselo a ella, para que tenga vida.

Así Tane inspiró, absorbiendo la Vida, y girando se agachó sobre la forma de barro, y sopló con fuerza en las ventanas de su nariz. Entonces su pecho se movió. La figura tomó aire, y luego estornudó: “¡Tihei!”.

Todos los dioses que estaban mirando sonrieron, y juntos le dieron el regalo de la vida: Mauriora.

Luego, mientras el Soplo de Vida bajaba sobre la imagen que Tane había formado, la Tierra se transformó en la carne de Mujer, suave como el musgo que crecía al lado del agua.

Oscuros como el bosque eran sus cabellos, coronados por flores y pájaros que aleteaban; Colinas y Valles formaban su ser, y sus ojos eran lagunas de luz.

Tane abrió los brazos para darle la bienvenida, mientras la hermosa doncella se levantó para saludarlo, y él le dió el nombre de Hine-Ahu-O-Ne, que significa “Mujer de la Tierra”, la compañera del hombre.

Los dioses miraron a Hine-Ahu-O-Ne, y guiñando un ojo, la cubrieron con un hermoso vestido que resplandecía de verde y dorado bajo la luz del sol.

Sobre sus hombros colocaron una magnífica capa, hecha con las plumas más exquisitas que se vieron sobre la tierra.

Tane avanzó hacia Hina-Ahu-O-Ne, y le dijo:

– Durante el día, tu Capa de plumas será azul; y mientras la luz abandona la tierra, las plumas se volverán de un rojo fuego. Luego, al anochecer, las plumas serán completamente negras, y millones de resplandecientes estrellas arderán y titilarán sobre la tierra. Tú eres la primer Mujer que ha sido creada.

Dice la leyenda que aquel hombre que sinceramente busque una compañera, sólo necesita moldear una imagen con tierra roja.

Y luego esperar…

Leyenda Maori, recogida y traducida del Maorí por Mere Caesar, versión al castellano de Darío Albertocchi

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