Las desiertas abarcas (Por el cinco de enero)

Edward Burne-Jones, cartón para el tapiz de La adoración de los Magos (1888)

Edward Burne-Jones, cartón para el tapiz de La adoración de los Magos (1888) Victoria and Albert Museum, Londres

Las desiertas abarcas (Por el cinco de enero)

Por el cinco de enero,
cada enero ponía
mi calzado cabrero
a la ventana fría.

Y encontraba los días
que derriban las puertas,
mis abarcas vacías,
mis abarcas desiertas.

Nunca tuve zapatos,
ni trajes, ni palabras:
siempre tuve regatos,
siempre penas y cabras.

Me vistió la pobreza,
me lamió el cuerpo el río
y del pie a la cabeza
pasto fui del rocío.

Por el cinco de enero,
para el seis, yo quería
que fuera el mundo entero
una juguetería.

Y al andar la alborada
removiendo las huertas,
mis abarcas sin nada,
mis abarcas desiertas.

Ningún rey coronado
tuvo pie, tuvo gana
para ver el calzado
de mi pobre ventana.

Toda gente de trono,
toda gente de botas
se rió con encono
de mis abarcas rotas.

Rabié de llanto, hasta
cubrir de sal mi piel,
por un mundo de pasta
y unos hombres de miel.

Por el cinco de enero
de la majada mía
mi calzado cabrero
a la escarcha salía.

Y hacia el seis, mis miradas
hallaban en sus puertas
mis abarcas heladas,
mis abarcas desiertas.

 Miguel Hernández

xEdward Burne-Jones, La estrella de Belén (1887-1890), Birmingham Museum and Art Gallery

Edward Burne-Jones, La estrella de Belén (1887-1890), Birmingham Museum and Art Gallery

Hablando de Reyes y de Magos

Queridos Reyes Magos, os suplico me concedáis lo que os pido:

Que nos sea dado vivir el final de la Utopía,

Que padres e hijos sean hermanos, camaradas y cómplices, en lugar de dos generaciones que se insultan,

Que los padres sean libres de mostrar el mundo a sus hijos, en lugar de sentirse obligados a educarlos,

Que nadie pueda verse obligado a obedecer a nadie,

Que la insurrección sea conducta natural cuando los privilegios pertenezcan a unos pocos,

Que la sexualidad sea una función natural del cuerpo, en lugar de un instrumento de opresión,

Que la lealtad no tenga que reclamarse ni esperarse de nadie,

Que podamos reconocer al silencio más elocuente que las palabras,

Que mi amigo pueda sentirse mi hermano sin tener que decírselo,

Que podamos sentir nuestro ser interior sin necesidad de creer en él,

Que el mundo sea nuestra universidad sin necesidad de títulos,

Que la gente sienta repugnancia por la palabra “competitividad”,

Que no necesitemos soñar ni evadirnos para sentirnos bien.

Alejandro Jodorowsky

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