Una mejor manera de vivir 

Contemplating by Oleg Zhivetin

Contemplando, cuadro del artista ruso Oleg Zhivetin.

Una mejor manera de vivir 

Regla número uno 

Hay que considerar lo bueno que uno tiene. Una vez que uno se da cuenta
de lo valioso que es y de cuantas cosas positivas tiene a su favor, las
sonrisas volverán, saldrá el sol, sonará la música y uno podrá finalmente
avanzar hacia la vida que Dios le señaló… con gracia, fuerza, valor y
confianza.

Regla número dos 

Hoy, y todos los días, uno debe dar más de lo que le pagan por hacer. La
victoria del éxito se habrá ganado a la mitad cuando uno aprenda el
secreto de dar más de lo que se espera en todo lo que uno hace. Hay que
hacerse tan valioso en su trabajo que más adelante uno se vuelva
indispensable.

Regla número tres 

Cada vez que se cometa un error o se haya sido abatido por la vida, no
hay que quedarse demasiado tiempo pensando en ello. Los errores son la
forma en que la vida le enseña a uno. Nadie gana de todas, todos, y las
fallas que se tienen, cuando ocurren, son simplemente parte del propio
crecimiento. Nunca hay que rendirse. Ya llegará el turno de uno.

Regla número cuatro 

Uno debe premiar siempre sus largas horas de trabajo y afán de la mejor
manera, rodeado de su familia. Hay que alimentar su amor con todo cuidado
y recordar que los hijos necesitan modelos, no críticas, y el propio
progreso se intensificará cuando uno se esfuerce constantemente por
presentar el mejor aspecto de uno mismo a los hijos.

Regla número cinco 

Hay que levantar este día sobre una base de pensamientos agradables. ¡Hay
que sonreír ! Marco Aurelio, ese sabio emperador y filósofo de la antigua
Roma, nos dijo que nuestra vida es lo que de ella hacen nuestros
pensamientos. Buena o mala. Desdichada o feliz. Triunfante o desesperada.
Buda lo dijo de una manera todavía más enérgica: ‘Todo lo que conocemos
es consecuencia de lo que hemos pensado. La mente es todo. Nos
convertiremos en lo que pensamos . No importa como se quiera llamarlo,
los pensamientos positivos son productivos, los pensamientos negativos
estorban y destruyen.

Regla número seis 

Siempre hay que dejar que las propias acciones hablen por uno, aunque
todo el tiempo hay que estar en guardia contra las terribles trampas del
falso orgullo y la vanidad que pueden detener el propio avance.

Regla número siete 

Cada día es un don especial de Dios, y si bien es posible que la vida no
siempre sea justa, uno no debe dejar nunca que las penas, las
dificultades y las desventajas del momento envenenen la actitud y los
planes que uno tiene para sí mismo y su futuro.

Regla número ocho 

Uno nunca debe llenar sus días ni sus noches con tantas nimiedades y
cosas insignificantes como para no tener tiempo de aceptar un verdadero
reto cuando éste se presente. Esto es válido tanto para el juego como
para el trabajo. Un día meramente sobrevivido no es ocasión de festejo.
Uno no está aquí para desperdiciar sus preciosas horas, cuando tiene la
capacidad de lograr tanto si hace una pequeña modificación en su rutina.
Ahora, ¡Ahora mismo! ¡No mañana!

Regla número nueve

Hay que vivir este día como si fuera el último de su vida. Hay que
recordar que sólo se encontrará la expresión “mañana” en el calendario de
los tontos. Hay que olvidar las derrotas del ayer y no tomar en cuenta
los problemas del mañana. Eso es todo.

Regla número diez 

A partir de hoy, uno debe tratar a todas las personas que encuentre, sean
amigas o enemigas, conocidas o extrañas, como si fueran a morirse a
medianoche. No importa qué tan trivial sea el contacto, Hay que brindar a
cada persona toda la atención, amabilidad comprensión y afecto que uno
pueda mostrar, y hay que hacerlo sin pensar en ninguna recompensa. Su
vida nunca volverá a ser igual.

Regla número once 

Hay que reírse de sí mismo y de la vida. No con el ánimo de burlarse ni
de autocompasión plañidera, sino como un remedio, como un medicamento
milagroso, que le mitigará a uno el dolor, le curará la depresión y le
ayudará a poner en perspectiva la derrota aparentemente terrible del
momento. Nunca hay que tomarse demasiado en serio.

Regla número doce 

Nunca deben descuidarse los detalles, ni escatimarse ese esfuerzo
adicional, esos cuantos minutos de más, esa palabra suave de alabanza o
agradecimiento, esa entrega de lo mejor que uno puede hacer. Usted es
alguien especial. Debe actuar como tal. ¡Nunca deben descuidarse los
detalles!

Regla número trece 

Hay que recibir cada mañana con una sonrisa. Uno debe considerar el nuevo
día como otro regalo especial de su Creador, otra oportunidad dorada para
completar lo que uno no pudo concluir ayer. Hay que motivarse uno mismo.
Hay que dejar que la primera hora establezca el tema del éxito y la
acción positiva que con toda seguridad resonará durante todo el día. El
día de hoy nunca volverá a ocurrir.

Regla número catorce 

Uno logrará su gran sueño, un día a la vez, así es que hay que fijar
metas para cada día – no proyectos largos y difíciles, sino tareas que lo
llevarán a uno, paso a paso, hacia su arcoiris. Debe anotarlas, si así le
parece, pero hay que limitar la lista de manera que no se tengan que
arrastrar las cuestiones inconclusas de hoy hacia el mañana. Hay que
recordar que uno no puede construir su pirámide en veinticuatro horas.
Hay que ser paciente. Nunca debe dejar que su día esté tan lleno de
actividades que se descuide la meta más importante – hacer lo mejor que
pueda, disfrutar este día y mantenerse satisfecho con lo que ha logrado.

Regla número quince 

Uno no debe permitir nunca que nadie le eche a perder su desfile y de esa
manera arroje una sombra de tristeza y derrota en todo el día. Hay que
recordar que no se requiere nada de talento, ni abnegación, ni
inteligencia, ni carácter, para estar en el equipo de los que encuentran
fallas. Nada externo puede tener poder sobre una a menos que uno lo
permita. El tiempo es demasiado precioso para sacrificarlo en días
desperdiciados combatiendo las fuerzas rastreras del odio, los celos y la
envidia.

Regla número dieciséis 

Hay que buscar la semilla del bien en todas las adversidades. Cuando uno
domina ese principio, posee un valioso escudo que lo protegerá bien a
través de todos los oscuros valles por donde tenga que pasar. Es posible
ver las estrellas desde el fondo de un pozo profundo, en tanto que no
pueden distinguirse desde la cima de una montaña. De la misma manera,
usted aprenderá de la adversidad cosas que uno no habría descubierto
jamás sin dificultades. Siempre hay una semilla del bien. Uno debe
encontrarla para prosperar.

Regla número diecisiete 

Uno debe darse cuenta que la verdadera felicidad radica dentro de uno
mismo. No hay que desperdiciar tiempo ni esfuerzo en buscar la paz, la
alegría y el gozo en el mundo externo. Hay que tener presente que no hay
felicidad en tener u obtener, sino únicamente en dar. Hay que dar.
Compartir. Sonreír. La felicidad es un perfume que no se puede escanciar
en los demás sin que unas cuantas gotas caigan en uno mismo.

¿La felicidad… es una mariposa? Tal vez no. “Muy poco se necesita para
hacer una vida feliz”, escribió Marco Aurelio, “todo se halla dentro de
uno mismo, en su manera de pensar”. Uno buscará la felicidad eterna y
fracasará, a menos que la busque dentro de sí mismo, en su corazón y en
su alma, y luego comparta lo que posee sin pensar en ninguna recompensa..

Hay que comunicarse con los demás. La felicidad no es sino el producto
secundario de la manera en que uno trata a sus semejantes. Ahora es el
momento de ser feliz. Aquí es el lugar para ser feliz. Hay que aprender y
comenzar a vivir según las reglas que se le han entregado a usted, reglas
que se le presentaron con mucho amor, y compartir su mensaje con otros
que piden su apoyo. Sólo entonces aparecerá la mariposa y se posará
ligeramente en su hombro mientras suena la cajita de música. Nunca hubo,
ni habrá una mejor manera de vivir.

Og Mandino

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3 respuestas a Una mejor manera de vivir 

  1. Tin dijo:

    A cada cual mejor. Ahora falta hacerlo.

  2. En tono humilde y contundente que no omiten la verdad, estos fragmentos literarios de Og Mandino, se convierten en un bálsamo de consejos que reconstituye. Le estoy muy agradecido al Ambigú del Yoga por compartir estos alimentos para el espíritu.

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