¿Navidad o vanidad?

Huida a Egipto (1494–1497), obra de Albert Durero. 

¿Navidad o vanidad?

La natividad conmemora un nacimiento muy pobre, de un personaje histórico, cuya vida fue de entrega y sacrificio, y que concluyó con su muerte ajusticiado en la cruz entre dos ladrones. En vida fue abandonado por sus escasos seguidores, traicionado por uno de ellos, y a su ejecución sólo asistieron su madre con su hermana, su discípulo Juan y María Magdalena.

Jesucristo nació, vivió y murió pobre. La Navidad que conmemoramos describe el portal de Belén, único lugar donde pudieron refugiarse María y José, tras ser rechazados por ser extranjeros indigentes de todos los posibles lugares de acogida.

Dos mil años después los rituales navideños se limitan a comidas y cenas pantagruélicas, regalos por doquier pero sólo para la familia, y consumismo desbocado, todo aderezado de lotería para hacerse rico de golpe y sin dar golpe. Incluso a los niños se les encarrila por la senda de los juguetes por docenas, vacaciones sin tareas, y egocentrismos en cadena.

Mientras, ese “cuarto mundo” que vive en nuestros suburbios se asoma por las calles comerciales, junto a los nuevos extraños venidos de fuera a quienes parecemos no querer ver. Seguro que el niño Jesús preferiría unas navidades de menos viandas y más dádivas para socorrer a las nuevas familias que viven entre nosotros, y que por cierto son las que más nacimientos alumbran. Sólo habrá Feliz Navidad cuando la felicidad y la prosperidad sean para todos.

Mikel Agirregabiria Agirre

Rogier van der Weyden Adoration of the Magi1455

Adoración de los Reyes Magos (1455), de Rogier van der Weyden, Pinacoteca Antigua de Múnich.

“Deseo invocar para vosotros todas las bendiciones del Cielo: Que vuestro cuerpo esté sano y vigoroso; que vuestro corazón se colme de pura alegría espiritual; que vuestro intelecto reciba la luz verdadera que ilumine vuestro camino; que vuestra alma se convierta en la conductora del amor divino; y que vuestro espíritu, libre de todo obstáculo, escape de todas las prisiones físicas y psíquicas.

Deseo que permanezcáis unidos a la gran jerarquía de las entidades del cielo, con el fin de colaborar con ellas para el establecimiento del Reino de Dios en la tierra.
Deseo finalmente que seáis capaces de superar cada obstáculo que se alce ante vosotros, con el fin de que cada día sea una ocasión para glorificar al Creador.”

Omraam Mikhaël Aïvanhov

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