Los pasteles y la muela

Hoy comparto un ingenioso cuento, obra de Francisco José Briz Hidalgo, médico estomatólogo, malabarista de los temas relacionados con el lenguaje y las palabras y, en general, cualquier tema de ingenio que consiga sorprender y maravillar la inteligencia e imaginación o arrancarnos una sonrisa de admiración. En 1999 creó una «página web» para niños, de uno a cien años de edad, denominada “El huevo de chocolate”, en la que colaboran con entusiasmo sus dos hijos Francisco y Teresa.

IMG_20180519_102356

Los pasteles y la muela

xuutr.jpgn labrador tenía muchas ganas de ver al Rey porque pensaba que el Rey sería mucho más que un hombre. Así que le pidió a su amo su sueldo y se despidió.

Durante el largo camino hasta la Corte se le acabó todo el dinero y cuando vio al Rey y comprobó que era un hombre como él, pensó: «Por ver un simple hombre he gastado todo mi dinero y sólo me queda medio real».

Del enfado le empezó a doler una muela y con el dolor y el hambre que tenía no sabía qué hacer, porque pensaba: «Si me saco la muela y pago con este medio real, quedaré muerto de hambre. Si me compro algo de comer con el medio real, me dolerá la muela».

Estaba pensando lo que iba a hacer cuando, sin darse cuenta, se fue arrimando al escaparate de una pastelería donde los ojos se le iban detrás de los pasteles. Vinieron a pasar por allí dos lacayos que le vieron tan embobado contemplando los pasteles que para burlarse de él le preguntaron:- Villano, ¿cuántos pasteles te comerías de una vez?

Respondió: – Tengo tanta hambre que me comería quinientos.

Ellos dijeron: – ¡Quinientos! ¡Eso no es posible!

Replicó: – ¿Os parecen muchos?, podéis apostar a que soy capaz de comerme mil pasteles.

Dijeron: – ¿Qué apostarás? – Que si no me los comiere me saquéis esta primera muela, dijo señalando la muela que le dolía.

Estuvieron de acuerdo, así que el villano empezó a comer pasteles hasta que se hartó, entonces paró y dijo:- He perdido, señores.

Los otros, muy regocijados y bromeando, llamaron a un barbero que le sacó la muela.

Para burlarse de él decían:- ¿Habéis visto este necio villano que por hartarse de pasteles se deja sacar una muela?

Respondió él: – Mayor necedad es la vuestra, que me habéis matado el hambre y sacado una muela que me estaba doliendo.

Al oír esto todos los presentes comenzaron a reír. Los lacayos humillados pagaron y se fueron.

Francisco J. Briz Hidalgo

Esta entrada fue publicada en Cuentos, Relatos y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

6 respuestas a Los pasteles y la muela

  1. Abigail Tello dijo:

    Muy bueno!

  2. Tin dijo:

    Qué bueno….y que listo. Y menuda panzada de pasteles.

  3. Tin dijo:

    Moraleja. Piensalo bien antes de burlqrte de alguién más listo que tú.

  4. Tenemos mucho que aprender, sobre todo de los “humildes”.
    Namasté

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s