Odio a los indiferentes

«Es demasiado fácil ser original limitándose simplemente a hacer lo contrario de lo que hacen los demás; esto es sólo mecánica. Lo que es de verdad difícil es insistir en la disciplina y la socialidad, y seguir profesando la sinceridad, la espontaneidad, la originalidad y la personalidad».  Antonio Gramsci

Antonio Gramsci, político, pedagogo, filósofo, periodista y teórico marxista italiano, nació en Ales, Cerdeña, un 22 de enero de 1891, y murió en el hospital de una cárcel, en Roma, un 27 de abril de 1937 tras cumplir más de 10 años de los 20 años de prisión a los que le condenó el gobierno de Mussolini. Injustamente ignorada y manipulada su vida y obra, creo digno de compartir en el ambigú un texto-reflexión suyo, de total actualidad hoy día, a pesar de haber transcurrido más de cien años desde que se escribió. J.L.Soba

xGramsci

Odio a los indiferentes

“… Odio a los indiferentes. Creo que vivir quiere decir tomar partido.

Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano.

La indiferencia y la abulia son parasitismo, son bellaquería, no vida.

Por eso odio a los indiferentes.

La indiferencia es el peso muerto de la historia.

La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera.

Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar.

Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos.

Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia.

Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar.

La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella:

al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente.

Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan:

¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?

Odio a los indiferentes también por esto:

porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes.

Pido cuentas a cada uno de ellos:

cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho.

Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas.

Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la consciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo.

Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos.

Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos.

Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes…”

Antonio Gramsci, 11 de febrero de 1917

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Uncategorized. Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Odio a los indiferentes

  1. Conciencia Cooperativa dijo:

    Un discurso fuerte

  2. Fuerte pero real.
    Namasté

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s