Piel de miel

Una de las ventajas de vivir en el campo, es poder despertarte un domingo, sin prisas, y desayunar en el jardín con la compañía de Jon, el gato del vecino, el vuelo de los buitres, la visita de la ardilla, el cantar de los pájaros, etc. Hoy he visto la belleza de las flores del magnolio acentuada por el trabajo de las imprescindibles abejas, y me he acordado de un artículo que leí de Mikel Agirregabiria Agirre, y que comparto con vosotros.  J.L.Soba

DSC02065

Abejas laborando en una flor de magnolio en Viguera. Foto J.L.Soba

Piel de miel

Seamos conscientes de la nuestra influencia sobre las personas con quienes nos cruzamos en la vida.

Mientras desayunaba, he leído el sugestivo mensaje publicitario del frasco de miel: “Para traerle a usted esta miel, las abejas han recogido el néctar de cinco millones de flores y han volado 240.000 Km., lo que equivale a dar seis veces la vuelta al mundo”. Me quedo un rato pensativo: Una abeja obrera vuela a 20 Km/h revoloteando sus alas 11.400 veces por segundo, consume una energía que le hace perder la tercera parte de su peso, realiza unas 15 excursiones al día visitando en cada una más de 100 flores, y a lo largo de toda su vida – menor de 2 meses- produce solamente la décima parte de una cucharada de miel. De repente, la tostada con melaza de brezo de mi amigo Antxon parece que nos invita a la reflexión.

Pocas veces somos conscientes de toda la historia de un objeto, o de todo el pasado de cada persona con la que nos cruzamos. Ante una pirámide o una catedral sí percibimos la voluntad de tantas vidas y de tantas generaciones, pero el esfuerzo acumulado de quienes conviven con nosotros pasa más desapercibido. El médico que nos atiende o la profesora que nos enseña han debido recorrer un largo camino de preparación y experiencia para orientarnos acertadamente con un atinado consejo.

Cada uno de nosotros recibe constantemente el influjo de cientos de otros seres humanos, vivos o muertos. Nuestras decisiones nos han construido como somos, pero también y en gran medida nos han forjado nuestros progenitores, nuestros maestros, nuestros vecinos, nuestros amigos, nuestras lecturas, a veces escritas por autores de hace muchos siglos…

Advirtamos el poderoso efecto de nuestras actitudes y de cada uno de nuestros actos cotidianos sobre otras personas en el futuro inmediato, medio o remoto. En nuestras vidas insignificantes poseemos más trascendencia de la que suponemos. Nosotros no perduraremos, pero sí nuestros hijos y los frutos de nuestras obras. Hagamos el bien, diez o cien veces al día, sembremos una mies de miel sin hiel, como esa fiel piel de un ser querido que nos da la mano para caminar juntos hacia la eternidad. Cada miel y cada piel contienen una larga historia detrás de su dulzura.

 Mikel Agirregabiria Agirre

 

Esta entrada fue publicada en Inteligencia emocional, Motivación, Reflexiones y etiquetada , , , , . Guarda el enlace permanente.

4 respuestas a Piel de miel

  1. evavill dijo:

    Justo hoy he hecho una foto a una flor de magnolio. Y otra a una abejita libadora, ¡qué casualidad! La iba a colgar en mi blog. Otro día si me animo.
    Saludos

  2. Agradable coincidencia, el Mundo es un pañuelo, sólo debemos mantenerlo limpio.
    Namasté

  3. M. AN. dijo:

    Las prisas son las culpables d todo y las q nos quitan tiempo d ese vivir consciente q nos hace crecer espiritualmente… 🙂 Muy hermoso post.. Abrazos d luz

  4. Así es Luz, tenemos que aprender a soborear las cosas sencillasQue hacen tan importante nuestra existencia.
    Namasté

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s