La Transformación

 

En estos convulsos días que estamos viviendo, no dejo de pensar en que momento nace la transformación de  jóvenes inteligentes y prometedores en personas egoístas y egocéntricas, que no miran nada más que en su interés particular, dejando de lado el bien común al que dicen servir.
Para contrastar estos dos polos, comparto una poesía de Violeta Parra, cantautora, pintora y escultora chilena, una de las principales folcloristas en América del Sur y una reflexión de Frei Betto, fraile dominico brasileño, teólogo de la liberación. J.L.Soba
cuadros-en-lienzo-estudiantes-felices-graduados
Me gustan los estudiantes
Que vivan los estudiantes,
jardín de las alegrías.
Son aves que no se asustan
de animal ni policía,
y no le asustan las balas
ni el ladrar de la jauría.
Caramba y zamba la cosa,
que viva la astronomía.
Que vivan los estudiantes
que rugen como los vientos
cuando les meten al oído
sotanas o regimientos,
pajarillos libertarios
igual que los elementos.
Caramba y zamba la cosa,
que vivan los experimentos.
Me gustan los estudiantes
porque son la levadura
del pan que saldrá del horno
con toda su sabrosura
para la boca del pobre
que come con amargura.
Caramba y zamba la cosa,
viva la literatura.
Me gustan los estudiantes
porque levantan el pecho
cuando les dicen harina
sabiéndose que es afrecho,
y no hacen el sordomudo
cuando se presenta el hecho.
Caramba y zamba la cosa,
el Código del Derecho.
Me gustan los estudiantes
que marchan sobre las ruinas;
con las banderas en alto
va toda la estudiantina.
Son químicos y doctores,
cirujanos y dentistas.
Caramba y zamba la cosa,
vivan los especialistas.
Me gustan los estudiantes
que van al laboratorio.
Descubren lo que se esconde
adentro del confesorio.
Ya tiene el hombre un carrito
que llegó hasta el purgatorio.
Caramba y zamba la cosa,
los libros explicatorios.
Me gustan los estudiantes
que con muy clara elocuencia
a la bolsa negra sacra
le bajó las indulgencias.
Porque, ¿hasta cuándo nos dura,
señores, la penitencia?
Caramba y zamba la cosa,
que viva toda la ciencia.
Violeta Parra
 corrupcion-2

Dele a una persona una tajada de poder y sabrá quién es esa persona de hecho. El poder, al contrario de lo que se dice, no cambia a las personas: hace que se revelen. Es como el artista a quien faltaban pincel, tintas y tela, o el asesino que, finalmente, dispone de arma. El poder sube a la cabeza cuando ya se encontraba destilado, en reposo, en el corazón. Como el alcohol, embriaga y, a veces, hace delirar, excita la agresividad, derrumba escrúpulos. Una vez investida de la función o cargo, título o prebenda, la persona se cree superior y no admite que subalternos contraríen su voluntad, sus opiniones, sus ideas y sus caprichos.

Frei Betto

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4 respuestas a La Transformación

  1. chicobonanza dijo:

    “El poder, al contrario de lo que se dice, no cambia a las personas: hace que se revelen.” Que interesante!

  2. evavill dijo:

    Me está gustando mucho este Frei Betto a quién no conocía.
    Saludos

    • Me agrada mucho que te guste, pues creo que tiene mucho que aportarnos, Te recomiendo también a Leonardo Boff, compañero de Frei Beto en las andanzas de la Teología de la Liberación y que lo que nos dice en sus textos, no tiene desperdicio.
      Namasté

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