“La Plaza del Mercado”

Logroño Cogiendo agua en la Plaza del Mercado Victor Manuel Lorza y Farias 1904

Cogiendo agua en la Plaza del Mercado de Logroño, fotografía de Victor Manuel Lorza y Farias, año 1904.

“La Plaza del Mercado”

Una de mis pasiones es el gusto por los anticuarios, mercadillos y rastrillos, donde descubrir o que me descubra ese objeto antiguo que te alegre el día. Una cita casi obligada es la visita al Mercadillo que se celebra los domingos y días festivos en la Plaza del Mercado de Logroño, donde aparte de disfrutar con una de mis aficiones, estoy un rato en uno de los lugares con más importancia y recuerdos de mi vida..

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Antigua postal, Plaza de San Bernabé (Plaza del Mercado) de Logroño.

Hace poco, en el Mercadillo, adquirí el libro “Macetas” una rara y escasa joya literaria del poeta logroñés, Luis Barrón Urien, que hizo poema el alma de Logroño y sus rincones, libro publicado por el Ayuntamiento de Logroño, el Instituto de Estudios Riojanos y la Cámara de Comercio, en 1951.

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Plaza del Mercado en 1910.

En él está incluido el poema “La Plaza del Mercado”, dedicada a la querida por todos los logroñeses plaza situada junto a la Concatedral de S.M. de la Redonda de Logroño. Esta plaza, fue originariamente en el siglo XVI la “Plaza Mayor” de Logroño, aunque el Ayuntamiento no empezó a controlar la disposición y ordenación de los edificios que se levantan a su alrededor hasta mediados del siglo XIX. En esta plaza, se celebraban las ferias que tanta prosperidad trajeron la ciudad.

Plaza del Mercado

Plaza del Mercado de Logroño

Cuando  tenía yo tres años, mis padres, como muchos otros, se vieron forzados a dejar Torrecilla en Cameros y bajar a la capital Logroño, en busca de un futuro que en el pueblo no estaba claro. La familia se estableció en una casa situada en el número 25 de la entonces denominada Héroes del Alcázar, y que en 1979, recuperó el de Plaza del Mercado, en la cual  vivimos diez años, y en la que nació mi hermano, un tiempo de mi vida que siempre recuerdo con mucho cariño.  Era una casa que a mí me parecía grandísima, y que de la alcoba donde dormía al baño, había un pasillo larguísimo, y por las noches cuando tenía necesidad, abría el balcón, y regaba los geranios que mi Madre tenía, y que tenían fama de ser de los más hermosos de la Plaza y que creo que yo tenía algo que ver con su belleza.

Plaza del Mercado de Logroño,

Antigua fotografía de la Plaza del Mercado de Logroño.

Mi infancia transcurrió en esa bella plaza, a la sombra de la colosal Iglesia Concatedral de Santa María de La Redonda, entre Portales y Portalillos, alrededor del Pilón y bancos de los “Aseos”, los jardines y aparcamientos de la plaza, esperando los camiones de reparto para colgarnos de ellos, “cogiendo” la bici- carro de reparto de Ultramarinos Luis Santos, admirando como heroínas a las vendedoras de cangrejos , barbos y loínas recién pescados en el río Ebro y en Navidad viendo con orgullo el Belén Municipal que tenía como sede nuestra Plaza, y que sin tener la grandeza del actual, para nosotros era el más bello del Mundo.

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Plaza del Mercado de Logroño, antigua zona de aparcamientos.

Mis estudios comenzaron en Las Escuelas Trevijano de la cercana Plaza Murrieta, junto a los “Héroes” del momento para todos los niños, los Bomberos y la Cruz Roja, y los “Temidos” Municipales. Luego realicé los estudios de parvulitos y la Educación Primaria en “Los Boscos”, un poco alejados de la Plaza, y que su recorrido, diariamente me hacía ampliar el conocimiento de la ciudad.

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Edificio nº 25, casa donde vivimos al bajar a vivir de Torrecilla a Logroño. foto J.L.Soba

Vienen a mi mente la gran cantidad de negocios que convivían en la Plaza: Galerías Silvestre (en vísperas de Reyes sus escaparates eran el referente de los juguetes que no nos iban a traer), Café Los Leones, La Violeta, Calzados Ochoa, Pelayo Alonso, “El 95”, El Gordito (las mejores pipas de girasol que he comido nunca), La Negrita (con sus sacos de frutos secos y legumbres en la calle), el anteriormente citado Ultramarinos Hijos de Luis Santos (con su hermosa decoración en madera), El Bar Las Parras, Cacharrería Ramírez, La Casa del Corcho, de la familia Ceballos, originarios de San Asensio, Calzados Casa Barco, Cordonería Gil, Muebles casa Navajas, Tintes Gíl, Bolsos Gómez y otros muchos negocios  que ahora se añoran y que dieron a la Plaza una gran vitalidad.

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Plaza del Mercado de Logroño, foto J.L.Soba

Evoco con cariño los nombres de amigos y compañeros de juego: mi primo Manolín, todo un líder, José Ramón, Cachi, “Los Hernáez”, “El Tete”, “El Carnicero”, Juanjo Ibáñez, Juanín Pascual, “Beninín”, Luis Ángel, “Cocolín”, Santi “Mediauva” y otros muchos chavales que en esa plaza teníamos nuestros dominios.

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Carroza del Corpus, Plaza del Mercado de Logroño, foto J.L.Soba

Nuestros juegos más comunes eran “Buzón y tijera”, las cartas y sobre todo el juego “Tres Navíos en el Mar, y otro tres en busca van” con el que extendíamos nuestro territorio a la cercana “Plaza de San Bartolomé”, en Verano a “Balmes” a cambiar tebeos y cromos y a los Jesuítas a jugar al fútbol contra equipos de otros barrios.

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Concurso de frutas y verduras.

En verano, también, nos dejaban ver El Tour de Francia y los programas dominicales en la televisión, muy amablemente y previo “por favor, me da un vaso de agua” en los bares  “El Porvenir” de la calle Herrerías o en “El Cosechero” o “el Cuatro Vientos” de la Calle Mayor, en otros no existía tanta amabilidad hacia nosotros.

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Mercadillo de La Plaza del Mercado de Logroño. foto J.L.Soba.

La Plaza del Mercado es un punto de reunión  los domingos y días festivos en torno al mercadillo que tiene lugar en la zona de Portalillos, donde nos juntamos los amantes de lo antiguo, si se da bien y tienes suerte, consigues alguna pieza de interés y si no, pues a tomar café con los amigos.

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Degustación gastronómica en Fiestas de San Mateo, Plaza del Mercado de Logroño. foto J.L.Soba

Otro de los cometidos de la Plaza es ser el centro de atención gastronómica, en las Fiestas de San Mateo que se celebran en septiembre en la capital riojana, con las típicas degustaciones que se encargan de elaborar las peñas.

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Exposición de Auguste Rodin, en la Plaza del Mercado de Logroño, a la sombra de la Concatedral de Santa María de La Redonda. foto J.L.Soba

La Plaza del Mercado ha servido de marco para exposiciones temporales al aire libre de una gran calidad, como la que tuvo lugar durante todo el mes de febrero y la primera quincena de marzo de 2011, en la que disfrutamos de 7 esculturas del  padre de la escultura moderna, el francés Auguste Rodin (1840 – 1917) .

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Plaza del Mercado de Logroño, exposición de Henry Moore. foto J.L.Soba

Otra excepcional exposición de la que tuvimos el placer de disfrutar en el bello entorno de la Plaza del Mercado, del 30 de noviembre del 2016 al 23 de enero del 2017, fue la dedicada en este caso a uno de los escultores modernos más significativos, el escultor inglés Henry Moore (1898-1986), conocido por sus esculturas abstractas de bronce y mármol.

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Esperando a los novios, Plaza del Mercado de Logroño, foto J.L.Soba

Bueno, creo que queda evidente mi cariño por la Plaza del Mercado de Logroño, y si esta entrada puede servir para que quienes nos visitan en busca de la sin igual “Calle Laurel”, sepan que hay muchas otras maravillas en Logroño, pues mejor que mejor y sólo espero no haberos aburrido, para mí ha sido un placer compartirlo con vosotros, y os dejo con el hermoso poema de Luis Barrón Urien.    J.L.Soba

 

La Plaza del Mercado

Ornada con diadema de verdores

de tus viejas y líricas acacias,

ríes mirando las risueñas gracias

que hay en tus cristalinos surtidores.

Tu cascada y pilón quieren prestarte,

sin conseguirlo, artificial belleza,

ya que dentro de ti no cabe el arte,

porque te inclinas más a la llaneza.

Ayer fuiste una espléndida señora

con tu soberbio episcopal palacio

y tu solio de hiedra trepadora;

mas hoy te queda un reducido espacio

que tu pasado y tu esplendor añora.

Y tuviste una fuente cristalina,

un frontón con escudos y con caños

frente a la Iglesia colegial vecina,

que destruyeron los terribles años.

Vino después el siglo diecinueve

con sus guerras civiles,

y entonces te prestaron más relieve

bayonetas, morriones y fusiles.

Hoy te queda tan solo la añoranza

que todavía mi memoria alcanza

de la gracia zumbona del “Ajero”,

cuya cabeza ya la edad inclina,

con los pregones de la “Pelegrina”,

y las jotas del típico “Habanero”.

Luis Barrón Urien

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