Date una tregua

“Cuanto más tranquilo se vuelve un hombre, mayor es su éxito, sus influencias, su poder. La tranquilidad de la mente es una de las bellas joyas de la sabiduría”. James Allen

Gemälde von Edward Burne-Jones

El destino cumplido (1885), obra de Edward Burne-Jones

Date una tregua

Cuando el corazón se canse de sufrir y la voluntad de batallar y el alma de esperar; date una tregua. También las hojas cabecean ante el sopor del sol, la lumbre se hace brasa, las estrellas se ocultan, los pájaros se duermen y el paisaje se desvanece. No pares el motor de tu vida, dale una tregua, no para desistir, sino para reponerte. No para claudicar, sino para reparar fuerzas. No para quedarte parado, sino para revisar detrás de tu horizonte y empezar a configurarte y a planear detrás de la tregua.

El agobio es un polvo que asfixia; la fatiga una niebla que ciega; las tensiones, un estirar que explota; la falta de tiempo un desasosiego que acelera; los contratiempos diarios, pequeños impactos que enervan. Cuando se acumulen mucho tus nervios y tu resistencia, date una tregua; pero no desistas, no te amargues, no te destruyas; aunque cueste seguir en pie, date una tregua; pero vuelve a crecer, vuelve a cosechar, vuelve luchar; vuelve a la brega diaria, pero sin sombra en el espíritu, sin flaquezas en el ánimo, sin desfallecimiento en el corazón.

Si tienes capacidad para el amor, gratitud en el alma; voluntad para servir, alcance en la inteligencia, de ti mismo brotará la recuperación. Por alguna de esas corrientes volverán a fluir el deseo, las ganas, el impulso. Llevas dentro el manantial, la fibra, el motivo que te hará decir; derrumbamiento y derrota: no; un esfuerzo y un Dios: sí.

Y más allá de las fronteras que vives ahora, verás florecer de nuevo tu vida, levantarse de nuevo tu árbol y agigantarse de nuevo tu figura. Pon tus alas sobre la cabeza, pero déjales espacio para remontarse; pon tus sueños en los pies, pero dales un largo recorrido de huellas divinas; pon tus ambiciones en la tierra, pero mirando el cielo y poniendo la meta en alguna estrella encendida.

Ponte en las manos de Dios; date una tregua para nivelarte, y encontrarás que la vida tiene muchas bellezas y que tienes ganas de vivirla.

Zenaida Bacardi de Argamasilla

 

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4 respuestas a Date una tregua

  1. ¡Me ha encantado este texto! Y coincido en que la recuperación viene de la mano con la voluntad de servir desinteresadamente. Cuando estamos exhaustos y sumidos en el despropósito, lo mejor es cambiar el enfoque y mirar por el otro. ¡Que tengas un feliz fin de semana! ❤

  2. Así es, esa es la forma de enfocarlo, como nos canta Peter Gabriel en su bella y motivadora canción “Don´t give up”:

    “No te des por vencido,
    Porque tienes amigos.
    No te rindas,
    No eres el único.
    No te des por vencido,
    No hay razón para avergonzarse.
    No te rindas,
    Aún nos tienes a nosotros.
    No te rindas ahora,
    Estamos orgullosos de lo que eres.
    No te des por vencido,
    Sabes que nunca ha sido fácil.
    No te des por vencido,
    Porque creo que hay un lugar,
    Hay un lugar al cual pertenecemos.”

    Gracias y que tengas un maravilloso fin de semana.

    Namasté

  3. Me llega en buen momento este texto… gracias

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