“Los fusilamientos del 3 de mayo

« Siento ardientes deseos de perpetuar por medio del pincel las más notables y heroicas acciones o escenas de nuestra gloriosa insurrección contra el tirano de Europa. », Francisco de Goya

Los fusilamientos del 3 de mayo, Francisco de Goya

El 3 de mayo de 1808 en Madrid o Los fusilamientos en la montaña del Príncipe Pío o Los fusilamientos del 3 de mayo (1813-1814), Museo del Prado Madrid.

Los fusilamientos del 3 de mayo

La lluvia arreció cuando detuve la mirada sobre la reproducción en color, creo que con técnica de mosaico, de Los fusilamientos del 3 de mayo instalada a la izquierda del patio. Como todo el mundo, tengo en la retina el cuadro de Goya desde siempre, lo he visto mil veces: en libros colegiales cuando niño, en visitas al Prado o en reproducciones editoriales de todo tipo. Sin embargo, esta vez lo percibí distinto: más intenso y evocador, más inquietante a causa de la cortina de lluvia repentinamente densa que se levantó entre el cuadro y yo. Pensé que los patriotas creados por Goya permanecían a la intemperie, bajo el sol o la lluvia, de día y de noche, siempre desvalidos y siempre expuestos a las inclemencias del clima, infinitamente más desnudos y solos que los muertos reales, que al fin y al cabo descansaban a cubierto desde mucho tiempo atrás. Pero, por otra parte, esa condena eterna, su cadena perpetua más allá de la propia muerte, tenía una importancia enorme, solidaria y universal. Los patriotas de Goya, aquellos que en el cuadro vemos caídos, ya muertos, y también los todavía vivos, representados en ese personaje central de camisa blanca con los brazos en alto, nos recuerdan a los fusilados de todas las guerras de todos los tiempos: nuestra Guerra de la Independencia o nuestra Guerra Civil, la Guerra de Secesión americana o la Guerra de Vietnam, Chechenia o Irak… El madrileño de camisa blanca pintado por Goya es todos y cada uno de los civiles asesinados en esas guerras, y sus brazos en alto pidiendo eternamente piedad simbolizan las súplicas de clemencia de todos los civiles de todas las guerras. El diccionario de la Real Academia dice que «fusilar» significa «ejecutar a alguien con una descarga de fusilería». Goya, con su pintura, nos demuestra -y nos recuerda- que «fusilamiento» quiere decir algo así como «asesinato de hombres desarmados a manos de otros hombres armados y normalmente uniformados que cometen su crimen en grupo durante una pantomima de orden y disciplina con la que se pretende dar al acto una apariencia de justicia y legitimidad». Por eso es importante el cuadro de Goya, por eso es trascendental.

Fernando Marías, de su libro “Zara y el librero de Bagdad”.

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