Parábola del Tren de la Vida

“Para los que quieren cantar, siempre habrá una melodía a su disposición en el aire.”
Leonardo Boff

tren-nocturno

Parábola del Tren de la Vida

xuuuuxn tren avanza, espléndido y veloz, hacia su destino. Corta los campos como una flecha. Penetra las montañas. Traspasa los ríos. Cruza las ciudades, se desliza como una serpiente mecánica, sin obstáculos. Su forma, su color, su velocidad: todo a la perfección.

Dentro del convoy tiene lugar el desarrollo de un drama: el drama de la humanidad. Gente de toda raza. Gente que conversa y gente que calla. Gente que trabaja y gente que dormita. Gente que Contempla el paisaje. Gente que negocia, preocupada. Gente que nace y gente que muere. Gente que ama y gente que odia secretamente. Gente que hasta discute la dirección del tren: ¡el convoy tomó una dirección equivocada! Gente que cree haberse confundido de tren. Gente que protesta. Incluso, contra el tren mismo: “¡No debiera haberse construido ningún tren, puesto que…!” Gente que proyecta trenes más rápidos. Gente que acepta el tren agradecida, disfrutando y celebrando sus ventajas. Gente que no se hace problema: sabe que llegará con seguridad a su destino. ¿Por qué preocuparse?

Gente que corre nerviosa, hacia los vagones de cabeza: ¡quisiera llegar más aprisa! Gente contradictoria, que va en dirección opuesta a la del convoy, caminando absurdamente hacia el vagón de cola: ¡quisiera huir del tren!

Y el tren sigue corriendo, impasible, hacia su prefijado destino. Transporta pacientemente a todos, sin distinguir entre el amargado y el comprometido. Ni deja tampoco de transportar gentilmente a sus contradictores. A nadie se niega. Y a todos ofrece la oportunidad de realizar un viaje espléndido y feliz, así como la garantía de llegar a la ciudad del sol y del descanso.

El viaje es gratis para todos. Nadie puede salir ni evadirse. Se vive dentro del tren. Y ahí es donde se ejercita la libertad: se puede ir hacia adelante o hacia atrás: cabe modificar los vagones o dejarlos intactos: se puede disfrutar del paisaje o aburrirse con los vecinos: es posible aceptar gustosamente el tren o rechazarlo con acritud. Mas no por eso deja el convoy de correr hacia su infatigable destino ni de cargar cortés y gentilmente con todos.

Leonardo Boff  en ” Gracia y liberación del hombre “.

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3 respuestas a Parábola del Tren de la Vida

  1. Salva dijo:

    Te dejo otra parábola con el ferrocarril como ejemplo de la vida misma pero en forma de canción
    Ya sabes. Yo y mis canciones

  2. Gracias Salva, al final estás consiguiendo que se rompan mis prejuicios, y lo que antes oía ruido, ahora oiga música, y donde oía palabras inconexas, ahora oiga reflexiones. Me quedo con esta parte:
    Quizás la suerte te gire la espalda
    Y no esta escrito que debas ganar
    Pero tu al menos jugaste tus cartas
    Mientras que ellos solo hacen que hablar

    Namasté, como siempre, un placer.

  3. Salva dijo:

    Es una de las ideas preconcebidas de mucha gente, el rock, el metal, es ruido y las letras no dicen nada. Evidentemente hay de todo, pero en España en los 80 los grupos se curraban mucho las letras. Los grupos anglosajones. algunos también ´hacían buenas letras, pero en aquellos años no me molestaba mucho en entender el mensaje. Lo que quería era caña que era lo que me ponía jajaja.

    Saludos.

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