Piedad para la belleza

afrodita-de-cnido-de-praxiteles

Afrodita de Cnido, de Praxiteles (año 360 a.C.)

Si Venus hizo de oro a Fryne bella,
en pago a Venus hizo de oro Fryne
porque el lascivo corazón se incline
al precio de sus culpas como a ella.

Adore sus tesoros, si los huella
el desperdicio, y tarde ya, los gime:
que tal castigo y penitencia oprime
a quien abrasa femenil centella.

En pálida hermosura, enriquecidas
sus facciones, dio vida a su figura
Fidias, a quien prestó sus manos Midas.

Arde en metal precioso su blancura;
veneren, pues les cuesta seso y vidas,
los griegos su pecado y su locura.

Francisco de Quevedo y Villegas, en su obra Parnaso Español

 

henryk-siemiradzki-frine-se-dispone-a-banarse-en-la-playa-de-eleusis-1889

Henryk Siemiradzki. Friné se dispone a bañarse en la playa de Eleusis (1889)

“Piedad para la belleza”

xeeeeeeeeeeeen el siglo IV a. de C., una de las hetairas o cortesanas más famosas de la Grecia clásica llamada Mnesarete, más conocida como Friné, fue considerada como una de las más hermosas mujeres de toda Grecia. Su esbelto cuerpo sirvió como modelo a Praxíteles, uno de sus muchos amantes, para realizar la estatua de la diosa Afrodita conocida como “Venus de Cnido” y, durante una fiesta, se soltó los cabellos, se desnudó y se sumergió en el mar, inspirando al pintor Apeles para pintar su famosa “Afrodita Anadiomene” (“Venus saliendo del mar”, con los brazos alzados y las manos recogiendo desde ambos lados la cabellera suelta). Pues bien, en cierta ocasión, tras rechazar repetidamente los requiebros y las solicitudes de un tal Eutías, este la denunció, acusándola de impiedad al profanar los misterios eleusinos, ritos de iniciación anuales  al culto a las diosas agrícolas Deméter y Perséfone que se celebraban en Eleusis, cerca de Atenas.

ean-leon-gerome-praxiteles-desnuda-a-frine-ante-el-areopago-1861

Jean-Léon Gérôme. Praxíteles desnuda a Friné ante el Areópago. 1861.

Mnesarete compareció ante el tribunal de los heliastas -antiguos magistrados de Atenas- y, cuando estaba a punto de ser condenada a muerte, tomó la palabra en su defensa un famoso orador llamado Hipérides. Su bello y encendido alegato a favor de la acusada no conmovió sin embargo a los miembros del jurado. En un último y desesperado intento, Hipérides despojó a la acusada del peplo y la mostró desnuda ante el tribunal, al tiempo que exclamaba:

joseph-frappa-frine-les-ensena-sus-pechos-a-los-jueces-1904

Joseph Frappa. Friné les enseña sus pechos a los jueces. 1904.

-Olviden, si les parece, todos mis argumentos anteriores. Pero, ¿no lamentarían condenar a muerte a la propia diosa Afrodita? ¡Piedad para la belleza!

Tan convincente e inapelable resultó el argumento que Friné, absuelta de todos los cargos por el tribunal, fue puesta inmediatamente en libertad.

Relato Anónimo Europeo

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Historia, Reflexiones, Relatos y etiquetada . Guarda el enlace permanente.

2 respuestas a Piedad para la belleza

  1. ¡Qué bonita entrada! Bravo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s