Fatiga de libertad

En estos días previos a las elecciones Generales en España, que se celebrarán el domingo 20 de diciembre de 2015, que servirán para renovar 558 de los 616 escaños que conforman las Cortes Generales: los 350 del Congreso de los Diputados y los 208 de elección directa del Senado, y que serán las primeras con Felipe VI como rey, estamos viviendo de nuevo un bombardeo de buenos deseos, habilidades bailarinas, dotes televisivas, sonrisas hieráticas, afinidad al pueblo llano, “coño”, si parecen otros, y digo yo, ¿no nos sirve para nada, lo que nos dice el rico refranero español, que para estos casos nos dice?:              “Prometer, prometer hasta meter y una vez metido, olvidar lo prometido” . Para reflexionar sobre todo esto y poder decidir libremente nuestra opción, creo acertado compartir este artículo de Ángela Becerra.                                                                        J.L.Soba

Dibujo del dibujante, grabador y caricaturista colombiano Alfredo Garzon.

Dibujo del dibujante, grabador y caricaturista colombiano Alfredo Garzon.

Fatiga de libertad

Poder elegir es el fruto fresco y maduro de la libertad. Cuando podemos contestar o callar, decidir o ignorar, aceptar o rechazar sin estar sometidos a presiones o coacciones, estamos activando nuestra responsabilidad y dignidad como seres humanos: estamos eligiendo en libertad.

No fue fácil el camino. La historia transpira, suda y rezuma dominaciones, esclavitudes, exterminios, humillaciones y mil y una maldades que aún hoy logran su triunfo por el sometimiento intelectual e incluso físico. Los enanos mentales borrachos de poder siguen siendo los enemigos máximos de la libertad.

Las sociedades realmente libres se detectan con rapidez porque viven envueltas en una permanente multiplicidad de ideas, pensamientos y cosas. Hay ofertas de estilos de vida y de cama, de creencias y agnosticismos, de banderas y paños de lágrimas, de himnos sin letra y palabras sin música, hipotecas y alquileres, vuelos lejanos y atascos próximos, vitaminas y anemias, universidades y discotecas. Sobra de todo porque la libertad siempre provoca la multiplicidad.

La libertad huele a oferta. Ya no hay un solo camino, porque la libertad te sitúa constantemente en una cumbre desde la que puedes volar en cualquier dirección. Ya no hay imposición ajena, porque reclama tu constante raciocinio sin maldad para que ejerzas tu poder de pensar y elegir.

Por eso, a veces la libertad fatiga. Pero su ausencia siempre mata.

Ángela Becerra

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