Sólo una flor puede florecer

La rosa presa, foto J.L.Soba

La rosa presa, foto J.L.Soba

Sólo una flor puede florecer

“Cuando un capullo ha permanecido cerrado por algún tiempo, siente como un gran deseo de abrirse, salir al exterior, y danzar alegremente en la fresca brisa del espacio abierto. La fase de capullo es como una prisión. Estar aprisionado crea el deseo de libertad; crea una intensa sed por romper la esclavitud y salir fuera. Podéis decir que es una ley inevitable, que para conocer y disfrutar de libertad, debe pasarse antes por la atadura y la prisión, ya que solo un capullo puede abrirse. Antes de que se abra la flor deberá pasar por el estadio de ser un capullo cerrado. La urgencia por estallar surge desde el capullo.

“De modo similar, la fase cerrada de vuestro corazón, es la conocida como ego. En algún momento antes de abrirse, el capullo puede pensar, ‘me gusta mi estado actual. ¡Este mundo es tan hermoso! Si tuviera capacidad para elegir me quedaría como estoy. Aunque dicen que hay un estadio superior de flor abierta, un estadio pleno de belleza y fragancia, con pétalos de hermoso color y exquisito perfume; yo no sé nada de eso. Me siento cómodo y seguro tal como estoy. De hecho, siento temor a cambiar…’

“Sin embargo, antes o después la cárcel termina por crear una urgencia instintiva en nuestro interior, un deseo por experimentar el éxtasis de la libertad. Todo ser humano, consciente o inconscientemente desea ser libre, estar en paz en cualquier circunstancia. Por tanto, en algún momento del proceso va a producirse un estallido.

“Pero al ego solo lo puede romper el dolor del amor. Igual que el brote emerge cuando la corteza de la semilla se rompe, el Ser se desdobla cuando el ego se rompe y desaparece. Cuando se crea una atmósfera propicia, el árbol potencial dentro de la semilla comenzará a sentir el desasosiego de la semilla aprisionada. Desea salir a la luz y ser libre. Es la urgencia intensa del árbol durmiente en el interior lo que hace estallar la corteza de la semilla. Hay dolor en este proceso, pero ese dolor no es nada en comparación con la gloria del árbol brotado. «

“El interior del capullo del ego es oscuro y estrecho. Cuando el capullo se abre y emerge la flor todo se torna hermoso e impregnado de luz gloriosa. Salimos de la oscuridad a la luz radiante, de la prisión a la libertad, de la ignorancia a la verdadera sabiduría. Este mundo diverso se transforma en unidad perfecta. Esta transformación se opera en nuestro interior, no externamente.»

Mata Amritanandamayi

Mata Amritanandamayi Devi, conocida por sus seguidores como Madre (Amma) (nacida el 27 de septiembre de 1953), con el nombre de Sudhamani Idamannel en el pequeño pueblo de Parayakadavu (hoy en día prácticamente conocido como Amritapuri), cerca de Kollam, Kerala. Es reconocida mundialmente por su enorme obra caritativa y reverenciada por algunos como un Mahatma (Gran alma) o como una santa viva.

Sudhamani nació en una familia de pescadores. Dejó de ir a la escuela a los nueve años, y comenzó a cuidar a sus hermanos pequeños y del trabajo doméstico de su familia durante todo el día. Desde estos humildes comienzos inició su camino hacia la «maternidad universal». (Resumen de Wikipedia)

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