Eres…plenitud

Camino a la felicidad, foto J.L.Soba

Camino a la felicidad, foto J.L.Soba

Eres…plenitud

La felicidad…un perfume
Cada persona es un Banco de amor: “gestiona un amor sin intereses, porque se da libremente sin esperar nada a cambio. Se pueden ingresar sonrisas, abrazos, besos, mimos… Sea lo que sea lo que inviertas, siempre te saldrá a cuenta y multiplicarás su valor. También puedes realizar ingresos de mucho valor, pero sumamente discretos: en este banco se valora saber perdonar, callar a tiempo, agradecer los gestos de otros… El amor es una divisa que nunca pierde valor en la bolsa de la vida”.

Cada persona tiene tres escalones en su cabeza y hay que limpiarlos:
El primero es la opinión que tenemos de los demás, que sólo sirve para crear prejuicios.
El segundo es la opinión que creemos que los demás tienen de nosotros, que genera miedos, engaños y malentendidos.
El tercero es la opinión que tenemos de nosotros mismos, que hace que nos miremos al ombligo e inventemos problemas. Conviene limpiar de vez en cuando las opiniones de estos tres escalones para lograr una vida auténtica y feliz.
Cada persona se encuentra con una serie de obstáculos en el camino a la felicidad, unos son imaginarios, los creamos nosotros mismos, son nuestros miedos, otros son reales, a los cuales debemos considerar trampolines para llegar a los lugares a los que nunca hubiéramos llegado por nosotros mismos. “La felicidad siempre está más cerca de lo que imaginamos aunque la busquemos lejos”. “La risa es el disolvente universal de las preocupaciones”.

“Por muy pequeña que sea tu ventana, el cielo sigue siendo igual de grande”. “La felicidad no es una meta, sino sólo un perfume”.Es el perfume que desprende aquello que está bien hecho. Una puesta de sol perfecta, la caricia a un cachorro, la mirada de un ser amado, una canción sublime… cualquier momento inolvidable. Por eso no la puedes capturar como si fuera una mariposa. Cazar una mariposa es como cazar el alma, y el alma se pone en las cosas, pero no está en las cosas.

“La felicidad es vivir sin miedo a elegir. Nos perdemos en el laberinto cuando permitimos que elijan por nosotros. Porque uno es aquello que elige ser, pero también aquello que renuncia ser.”

Álex Rovira

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