El noble oficio de barrer

Un barrendero, según la definición de Wikipedia, es la persona que tiene como profesión barrer las calles y recoger todo tipo de basura y desechos. Dentro de su trabajo también está vaciar las papeleras y los recipientes de residuos de las calles, incluso la limpieza de setos y zonas ajardinadas. Es un trabajo, que normalmente es muy poco apreciado y mal pagado, y puede ser físicamente duro.                                                                                        Cuando pienso en este noble oficio, siempre me viene a la memoria la imagen de Jesús, mi amigo de juventud, con quién cuando me encuentro es un placer hablar de la música de nuestra juventud, sobre todo de Peter Gabriel, de su gran afición al Atletico y de la romántica mía al Athletic y de su gran pasión que es todo lo que tiene que ver con su hijo.     Jesús es una persona con mayúsculas, rico en valores, que ha sido y es todo un ejemplo de cómo uno puede vivir en armonía con muy poco y de cómo afrontar las adversidades que inevitablemente nos brinda la vida, y que en su caso, han sido muchas. Siempre ayudando a quien cree que lo necesita, incluyendo a quiénes a él cuando lo ha necesitado, le han vuelto la espalda.                                                                                                                                          Es un placer verlo realizando con dignidad su trabajo en un pueblo próximo a la capital riojana, al que se desplaza desde Logroño en bicicleta, siempre con buena cara, cantando y ayudando con su trabajo o con lo que se necesite, a los vecinos de esa localidad.                   En honor de mi amigo Jesús, del que creo es un conjunto de diamantes metidos en una bolsa de papel de estraza, comparto este motivador relato de Michael Ende:              J.L.Soba

 

Espolón logroñés nevado, cfoto: J.L.Soba

Servicio de limpieza en el Espolón logroñés nevado, foto: J.L.Soba

Beppo Barrendero

Beppo Barrendero vivía en una casita que él mismo se había construido con ladrillos, latas de desecho, y cartones. Cuando a Beppo Barrendero le preguntaban algo se limitaba a sonreír amablemente, y no contestaba. Simplemente pensaba. Y, cuando creía que una respuesta era innecesaria, se callaba. Pero, cuando la creía necesaria, la pensaba mucho. A veces tardaba dos horas en contestar, pero otras tardaba todo un día. Mientras tanto, la otra persona había olvidado su propia pregunta, por lo que la respuesta de Beppo le sorprendía casi siempre.
Cuando Beppo barría las calles, lo hacía despacio, pero con constancia. Mientras iba barriendo, con la calle sucia ante sí y limpia detrás de sí, se le iban ocurriendo multitud de pensamientos, que luego le explicaba a su amiga Momo:
– Ves, Momo –le decía, por ejemplo-, las cosas son así: a veces tienes ante ti una calle larguísima. Te parece terriblemente larga, que nunca crees que podrás acabarla.
Miró un rato en silencio a su alrededor; entonces siguió:
– Y entonces te empiezas a dar prisa. Cada vez que levantas la vista, ves que la calle no se hace más corta. Y te esfuerzas más todavía, empiezas a tener miedo, al final estás sin aliento. Y la calle sigue estando por delante. Así no se debe hacer.
Pensó durante un rato. Entonces siguió hablando:
– Nunca se ha de pensar en toda la calle de una vez, ¿entiendes? Sólo hay que pensar en el paso siguiente, en la siguiente barrida. Nunca nada más que el siguiente.
Volvió a callar y a reflexionar, antes de añadir:
– Entonces es divertido; eso es importante, porque entonces se hace bien la tarea. Y así ha de ser.
Después de una nueva y larga interrupción, siguió:
– De repente se da uno cuenta de que, paso a paso, se ha barrido toda la calle. Uno no se da cuenta cómo ha sido, y no se está sin aliento.
Asintió en silencio y dijo, poniendo punto final:
– Eso es importante.

Michael Ende

Michael Andreas Helmut Ende (1929 – 1995) fue un escritor alemán. En su juventud participó en una agrupación antinazi llamada “Frente Libre Bávaro”. Comenzó a escribir relatos infantiles y juveniles a principios de los años 50. Su obra se enmarca en el género fantástico. Ha conseguido fama universal con libros como Momo (1973) y La historia interminable (1979), ambas llevadas al cine.

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