Los viernes chiste: Cascada nº II

EL HUMOR

Cascada nº II

Un poco de humor para el fin de semana, no garantiza que sea inolvidable, pero si con ello te arrancamos una sonrisa, será el bello comienzo de unos días que en tí está que sean maravillosos. Recuerda lo que dice el dicho anónimo: “Más vale reír en una choza que llorar en un palacio”
Comparto con vosotros estos cinco chistes cortos:

I
La madre a la hija:
– Tengo que decirte que tu marido tiene un problema serio con la bebida.
– Bueno, ya sé que le gusta darle un poco al JB, pero no es para tanto.
– Pero es que se trata de algo grave. Ayer vino hasta el cuello de alcohol y en lugar de meterse en tu habitación se metió en la mía y pensando en que yo era tú, pues que me lo hizo tres veces.
– Pero mamá y tú ¿no le dijiste nada?
– Yo, yo decirle a ese nada, No, ya sabes que yo con tu marido no me hablo.

II
Un amigo le dice al otro:

– Tú … ¿Qué piensas de las mujeres cuando practican el sexo con nosotros?:

¿Lo hacen por amor o por interés?.

– La mía lo hace por amor….

– ¿Cómo estás tan seguro?

– Porque lo que es interés, no pone ninguno.

III
Está un hombre en el hospital esperando a que su mujer dé a luz. Sale el médico y dice:
– Han sido quintillizos.
– Es que…mire soy la hostia en la cama y no es por presumir pero ¡ tengo un cañón !
-dice el hombre orgulloso.
– A ver si lo limpia entonces, porque han salido negros.

IV
Una dama entra a una farmacia y le pide al farmacéutico:
– Por favor quisiera comprar arsénico.
Dado que el arsénico es muy tóxico y fatal, el dependiente quiso saber más datos antes de proporcionarle la substancia.
– ¿Y para qué querría la señora comprar arsénico?
– Para matar a mi marido.
¡Ah, caray! Pues lamentablemente para ese fin no puedo vendérselo.
La mujer sin decir palabra abre la cartera y saca una fotografía del marido haciendo el amor con la mujer del farmacéutico.
– ¡Mil disculpas!, dice el farmacéutico- no sabía que usted tenía receta…

V
Se encuentran dos amigos y le dice uno al otro:
– No sabes lo que me pasó ayer. Llego a casa y me encuentro a mi mujer en la cama con un culturista. El caso es que para mi sorpresa el tío cachas va y me coge del cuello, me empuja a un rincón, me pinta una raya en el suelo y me dice:
– Como pises esta raya, te mato. Y acto seguido se vuelve a la cama con mi mujer a continuar la faena.
– ¡Vaya situación! y tú, ¿qué hiciste? le dice el amigo
– ¿Yo?… ¡Qué se creería ese tío!. ¡Cuando no miraba, pisaba la raya!

Namaste, y que paseís un fin de semana inolvidable.

Namasté

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