Balada del tulipán negro

Campo de producción comercial de tulipanes, Hokkaido, Japón.foto: Wikipedia

Campo de producción comercial de tulipanes, Hokkaido, Japón.foto: Wikipedia

La palabra «tulipán» proviene del vocablo turco otomano tülbend que, a su vez, proviene del término persa dulband. Ambas palabras significan ‘turbante’ y hacen referencia a la forma que adopta la flor cuando está cerrada.

Los tulipanes se cultivaron como plantas ornamentales desde principios del siglo XI en Anatolia. Desde esta región e Irán provendrían los bulbos tomados por el toledano Ibn Massal para su cultivo en el Al-Ándalus, según documenta la obra Umda del botánico Abu-I-Jayr, fechada entre los siglos XI y XII, estudiada por los investigadores Esteban Hernández Bermejo y Expiración García. Con la Edad Moderna, su cultivo se extendió hacia los países del norte de Europa, convirtiéndose en la flor símbolo de los Países Bajos y parte inseparable de su paisaje. También tiene un uso como símbolo nacional en Irán y Turquía.
Las versiones tradicionalmente más difundidas sobre el origen del cultivo ornamental del tulipán en Occidente sostienen que este se inició en la importación de bulbos desde el Imperio otomano a través de Centroeuropa desde el siglo XVI. Otros estudios también apuntan a una ruta de introducción en Europa más antigua, desde el Imperio bizantino hacia el Al-Ándalus en la Hispania musulmana.

Otra versión indica que el embajador austríaco en Turquía Ogier Ghislain de Busbecq, quién además era un floricultor entusiasta, vio tulipanes cultivados en Adrianópolis. En 1544, cuando regresó a Europa, trajo consigo algunos bulbos a los Jardines Imperiales de Viena. Décadas más tarde, en 1593, Carolus Clusius dejó su trabajo en los Jardines Imperiales para tomar el cargo de profesor de botánica en Leiden (Países Bajos), a donde llevó una colección de bulbos de tulipanes que crearon un gran interés y entusiasmo.

Entre 1610 y 1620 en Francia y para 1634 en los Países Bajos, el entusiasmo por cultivar estas plantas bulbosas se transformó en una verdadera fiebre conocida como «tulipomanía». Se vendían posesiones de todo tipo para comprar bulbos de tulipán y algunos tipos raros de esta especie costaban el precio de una granja, una casa o varios caballos. En 1623, un solo bulbo de una variedad famosa de tulipán podía costar hasta 1000 florines, cifra exorbitante teniendo en cuenta que la ganancia media anual en aquella época era de 150 florines. Por otro lado, un buen comerciante de bulbos podía ganar 6000 florines por mes. En 1635 se produjo una venta de 40 bulbos por 100 000 florines. Para propósito de comparación, una tonelada de manteca costaba aproximadamente 100 florines. Un verdadero récord fue la venta del bulbo más famoso, «Semper Augustus», por 6000 florines en Haarlem. No había suficientes bulbos en el mercado como para respaldar la demanda existente, por lo que la tulipomanía se transformó en una especulación financiera, en la que los inversores compraban y vendían notas de crédito y no bulbos. Este periodo de euforia especulativa dio lugar a una gran burbuja económica y una crisis financiera. Constituye, de hecho, uno de los primeros fenómenos especulativos de masa monetaria de los que se tiene noticia.                                                                                              (Datos recopilados de Wikipedia)

Tulipanes en El Espolón logroñés, foto: J.L.Soba

Tulipanes en El Espolón logroñés, foto: J.L.Soba

Hemos vuelto a disfrutar esta primavera, sobre todo en el Espolón logroñés, de la hermosa gama de colores que nos brindan los tulipanes en flor. He de decir que nosotros tenemos plantados de tres clases diferentes y es un enorme placer verlos en su esplendor, aunque he de decir que cuando florecen casi nunca coincide el color teórico con el resultado final. Los últimos los trajo mi hijo con mucha ilusión de Amsterdam y le dijeron que eran negros, pues bien, han salido de todos los colores menos negros.

Ya que a nosotros no nos han salido los negros, para compensar, os dejo con esta hermosa “Balada del tulipán negro” de José Ángel Buesa (Cienfuegos, Cuba 1910-Santo Domingo, República Dominicana, 1982),  poeta romántico, conocido como el “poeta enamorado” y el más popular de los poetas cubanos de su época.                                                                              J.L.Soba

Tulipanes en un Parque de Chelsea, Londres

Tulipán negro en Holland Park, Londres, foto: David Soba

Balada del tulipán negro

Karl Gustav Van der Meyer
era un gran jardinero.

Allá, en su alegre Holanda de cofias y molinos,
de canales y zuecos,
Karl Gustav cultivaba tulipanes extraños
en la penumbra de su invernadero.

Karl Gustav Van der Mayer soñaba con la gloria
de un tulipán fastuosamente negro,
íntegramente negro, como las noches árticas,
como un luto total en terciopelo.

Y era así, día a día y año tras año.
Y su sueño era un sueño.

Pero él, imperturbable, regaba sus macetas,
meditando en abonos y en injertos.
(A veces, distraído, se guardaba los bulbos
en los bolsillos del chaleco…)

Karl Gustav Van der Mayer, indiferentemente,
vio blanquear sus cabellos.
Pasó el amor un día y él se encogió de hombros,
para seguir soñando con tulipanes negros…

II

Pero, una noche, alguien saltó la tapia.
Alguien, con un puñal.
Y el jardinero
cayó de bruces sobre sus macetas,
muerto.

Y alguien cavó en la tierra,
y echó el cadáver y tapó aquel hueco.

Karl Gustav Van der Mayer se quedó para siempre
en la penumbra de su invernadero.

III

Ah, pero un día, un día
se vio brotar del suelo
un tulipán de luto,
fastuosamente, íntegramente negro.

Karl Gustav Van der Mayer no pudo ver su gloria,
pues la abonó su propio cuerpo.

Karl Gustav Van der Mayer
no supo que su muerte le dio vida a su sueño…

(Karl Gustav Van der Mayer siempre llevaba bulbos
en los bolsillos del chaleco…)

IV

Por los viejos canales siguen pasando barcas,
y aún giran, como entonces, los molinos de viento.

Las muchachas sin novio regresan del domingo
entre un blancor de cofias y un trepidar de zuecos.

Ah, y, sin embargo,
Karl Gustav Van der Mayer era un gran jardinero!

José Ángel Buesa

Esta entrada fue publicada en Mis cosas, Poesías y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s