La humilde sabiduría de Aniceto

Aniceto Rodríguez Ramírez (Niebla), Viguera, 24-11-2007, foto J.L.Soba

Aniceto Rodríguez Ramírez (Niebla), Viguera, 24-11-2007, foto J.L.Soba

He conocido la triste noticia del fallecimiento, este jueves 23 de Abril de 2015, a los 85 años, de Aniceto Rodríguez Ramírez, conocido entre quienes le conocían como “Niebla”.                 Tuve el honor de conocer a Aniceto y su mujer Elvira, cuando él ya contaba con una edad que rondaría los 75 años.                                                                                                               Era una persona hiperactiva, muy de mañana ya estaba trabajando, con mimo, la tierra de la que conseguía excelentes productos que luego nos ofrecía a quienes le frecuentábamos. Recuerdo con agrado sus excelentes pochas, tan demandadas, su fina alubia verde, sus sabrosas patatas, etc.                                                                                                               Después de comer, cogía su rebaño de ovejas y alguna cabra y hacía su principal actividad, que era el pastoreo por los bellos montes de Viguera.                                                      Todavía antes de cerrar el día, encontraba con Elvira tiempo para elaborar unos sabrosos quesos frescos, que compartía con sus conocidos, y matar algún conejo para entregar al día siguiente.                                                                                                                                        Todo lo anterior da idea de la vitalidad, a los 75 años que tenía este sabio gran hombre, con el que tuvimos el placer mi mujer, mi hijo y yo de compartir largas charlas, en las calurosas tardes, en las que  nosotros paseábamos al fresco de las orillas del río Iregua y él pastoreaba por la zona con su rebaño. Cuantas veces en el fragor de la conversación, nos interrumpía su perro para llamarle la atención, pues alguna oveja o cabra se había desmadrado.                                                                                                                                           Con el inexorable paso del tiempo, las cosas cambiaron; una enfermedad, la muerte de Elvira, su mujer, etc, pusieron niebla sobre la vida de este sabio hombre, al que siempre estaré agradecido por la serenidad que sus palabras y consejos me brindaron en todo momento.                                                                                                                                   Cuando evoco el recuerdo de Aniceto y sus consejos, me viene a la memoria el cuento de El pastor sabio de los Hermanos Grimm, que en su memoria comparto con vosotros.

              !!! Descansa en paz y gracias por todo Aniceto ¡¡¡                             

J.L.Soba

El Pastor Sabio

Había una vez un pastor cuya fama se había extendido a lo largo y ancho debido a las sabias respuestas que siempre tenía para todas las preguntas. El rey del país oyó acerca de su sabiduría, pero no lo creía, y mandó a que le llevaran al muchacho. Entonces le dijo:

-“Si tú puedes darme la respuesta a tres preguntas que te haré, yo te trataré como mi hijo, y habitarás conmigo en el palacio real.”

-“¿Y cuáles son esas tres preguntas?”- dijo el joven.

El rey respondió:

-“La primera es: ¿Cuántas gotas de agua hay en el océano?”

El pastor contestó:

-“Su Alteza, si logra poner represas en todos los ríos, de modo que ni una sola gota de agua de ellos entre al mar hasta que yo haya terminado de contarlas, podré entonces decirle cuántas gotas hay en el océano.”

El rey dijo:

-“La siguiente pregunta es: ¿Cuántas estrellas hay en el cielo?”

El muchacho dijo:

-“Denme una hoja grande de papel.”

Y enseguida, con una pluma, hizo tantísimos puntos finos que difícilmente podían distinguirse, y era realmente imposible el poder contarlos. Todo aquel que los miraba, los perdía de vista. Entonces dijo el pastor:

-“Hay tantas estrellas en el cielo como puntos en este papel. Simplemente cuéntenlos.”

Pero nadie logró hacerlo. El rey de nuevo dijo:

-“La tercera pregunta es: ¿Cuántos segundos de tiempo hay en la eternidad?”

Entonces respondió el joven:

-“En la Baja Pomerania está la Montaña de Diamante, que tiene cuatro mil metros de alto, tres mil metros de ancho, y tres mil metros de largo, y cada cien años un pajarito viene y afila su pico en él, y cuando toda la montaña se haya desgastado por eso, entonces habrá pasado el primer segundo de la eternidad.”

El rey dijo:

-“Has contestado las tres preguntas como un hombre sabio, y habitarás con nosotros en mi palacio, y te trataré como mi propio hijo.”

Hermanos Grimm

           

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