¿Qué es tener vergüenza?

 

Hoy, al conectar la radio, mientras desayuno, y oir los comentarios sobre «El Debate sobre el estado de la Nación 2015», el «Caso Puyol» y sus declaraciones de ayer, «Las vacaciones esquiando del Sr.Bárcenas», etc. me han dado ganas de volverme a la cama, pero entiendo que esa no es la actitud, que cada uno tenemos que hacer lo que está en nuestra mano para hacer de este Mundo un lugar mejor para nosotros y nuestros hijos. Es por ello que me ha venido a la cabeza un texto que en su momento me impactó y que quiero compartir con vosotros.

Soy un gran seguidor de todo texto salido de la mente creadora de Genésio Darci Boff, más conocido como Leonardo Boff, teólogo, sacerdote franciscano, filósofo, escritor, profesor y ecologista brasileño, cofundador de la Teología de la Liberación, que transmite como nadie las situaciones que vivimos y cuyos textos son siempre de total actualidad. El 10 de agosto de 2007, escribió un artículo en «La columna semanal de Leonardo Boff – Servicios Koinonía», de total actualidad a pesar del paso del tiempo, que está dirigido a la política y a los políticos de Brasil, pero que bien puede aplicarse a nuestro propio país.               J.L.Soba

Cuadro de Ernesto Bertani

Cuadro de Ernesto Bertani

¿Qué es tener vergüenza? 

Benjamín Franklin (1706-1790) fue editor, refinado intelectual, escritor, pensador, naturalista, inventor, educador y político. Proponía como proyecto de vida un pragmatismo ilustrado, asentado sobre el trabajo, el orden y la vida sencilla y sobria. Fue uno de los padres fundadores de la patria estadounidense y un participante decisivo en la elaboración de la Constitución de 1776. Ese mismo año fue enviado a Francia como embajador. Frecuentaba los salones y era celebrado como sabio hasta el punto de que el propio Voltaire, ya anciano de 84 años, salió a recibirle en la Real Academia. Cierta tarde, se encontraba en el Café Procope de Saint-Germain-des-Près, cuando irrumpió salón adentro un joven abogado y revolucionario, Georges Danton, diciendo en voz alta para que todos lo oyesen: «El mundo no es más que injusticia y miseria. ¿Dónde están las sanciones?» Y dirigiéndose a Franklin le preguntó provocativamente: «Señor Franklin, ¿por detrás de la Declaración de Independencia norteamericana, no hay justicia, ni una fuerza militar que imponga respeto? Franklin serenamente contestó: «Se equivoca, señor Dantón, detrás de la Declaración hay un inestimable y perenne poder: el poder de la vergüenza (the power of shame)».

Es la vergüenza la que reprime el impulso a violar las leyes y frena la voluntad de corrupción. Ya para Aristóteles la vergüenza y el rubor eran indicios inequívocos de la presencia del sentimiento ético. Cuando faltan, todo es posible. La vergüenza pública obligó a Nixon a renunciar a la presidencia. Cada cierto tiempo, vemos a ministros y a ejecutivos importantes teniendo que pedir la dimisión inmediata por actos vergonzosos. En Japón llegan a suicidarse por no soportar la vergüenza pública. Sentir esa vergüenza es tener un límite intraspasable. Violado, la sociedad desprecia a su violador, pues sin límites no se puede convivir.

¿Qué es tener vergüenza? El diccionario Aurelio de la lengua portuguesa lo define así: «tener sentimiento de la propia dignidad; tener pundonor». Es lo que más nos falta en la política, en quienes ostentan poderes públicos, en diputados, senadores, ejecutivos, y tantos otros ladrones y corruptos de cuello blanco. Con el mayor descaro y sin avergonzarse niegan crímenes manifiestos, mienten sin escrúpulos en los interrogatorios y en las entrevistas a los medios de comunicación. Son personas que a fuerza de hacer lo ilícito y de saberse impunes perdieron el sentido de la propia dignidad. Robar del erario público, asaltar recursos destinados hasta para la merienda escolar o falsificar medicamentos no les ruboriza ni les hace enrojecer. Crimen es la estupidez de quien deja rastro o se deja pillar con las manos en la masa. No les importa, pues saben que saldrán impunes, basta con pagar buenos abogados y presentar recurso sobre recurso, hasta que expire el plazo. Parte de la justicia ha sido montada para facilitar estos recursos y favorecer con el poder a quienes no tienen vergüenza.

Como trasfondo de todo está una cultura que siempre negó dignidad a los indios, a los negros y a los pobres. Les robó su valor ético, porque la mayoría tiene vergüenza y un mínimo de dignidad. Como me decía un amigo que vive de la basura con el que trabajé cerca de veinte años: «lo que más me duele es tener que tragarme la vergüenza y sujetarme a vivir de la basura. Pero no soy un “buscabasuras”, soy un trabajador que con mi trabajo digno consigo alimentar a mi familia». Si nuestros políticos desvergonzados tuviesen el sentido de la dignidad de este trabajador, digna y dignificante sería la política de nuestro país.

Leonardo Boff

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2 respuestas a ¿Qué es tener vergüenza?

  1. Piti dijo:

    Muy bueno el artículo.Me ha gustado mucho, pero por desgracia nuestros políticos aunque lean este y otros escritos parecidos les da lo mismo. NO TIENEN VERGUENZA.

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