El vino elixir de vida

Baco, oleo del pintor riojano Luis Burgos

Baco, oleo del pintor riojano Luis Burgos

El vino elixir de vida

La leyenda del origen del vino:
Cuentan que en Babilonia, el gran rey Dsemit repudió a su favorita. Enamorada del soberano, decidió quitarse la vida bebiendo el líquido que con fama de veneno reposaba en el fondo de unas tinajas repletas de preciosos racimos de uvas maduras, fruta predilecta del monarca.

Desesperada, descendió a las bodegas del palacio bebiendo el supuesto veneno de varias tinajas en un intento de acabar rápidamente con su dolor.

Pero aquello, lejos de terminar con su vida la reconfortaba, experimentando una sensación de alegría hasta entonces desconocida.

Alertado el rey de las intenciones de la joven, bajó a la bodega sintiéndose culpable de su muerte, pero encontró a una desconocida mujer más viva que nunca, alegre, al mismo tiempo que inspirada, valiente y fuerte. Contó lo sucedido al monarca invitándole a compartir aquel líquido chispeante. El rey accedió y poco después se fueron a la cama donde hizo al asombrado rey lo que nadie le había hecho ni imaginar podía.

Tal era la desinhibición a la que la llevó aquella bebida.
Fueron felices para siempre.

La humanidad había descubierto que a partir de racimos de uvas maduras depositados en tinajas, la naturaleza y el tiempo hacían el resto, transformando el dulce mosto de las uvas en un alimento líquido, al mismo tiempo que agradable y reconfortante.

Desde entonces el vino acompañó a la humanidad a lo largo de su historia.

Hasta nuestros días muchos pequeños bodegueros, incluso importantes bodegas de todo el mundo, elaboran vinos del año de forma muy parecida, en tinajas, depósitos o lagos rectangulares abiertos.

Este método de elaboración, que llegó hasta Francia, Portugal y España con las legiones romanas, se conoce como de “Maceración Carbónica“.

El vino como alimento

El primer vino
En la noche de los tiempos se pierde el día en que el hombre descubrió lo bien que le sentaba aquel líquido que surgió en el hueco de piedra que habían llenado, pocos días antes, con dulces racimos de uvas. Había nacido el vino como alimento líquido regalo de la naturaleza y al igual que la leche o el aceite siempre acompañará al hombre ayudándole a sobrevivir en difíciles circunstancias.

Miles de siglos han pasado, y dejando a un lado el progreso, en muchas regiones de España, y especialmente en La Rioja, siguen elaborando estos naturales vinos, depositando los racimos enteros en grandes huecos de piedra o cemento, llamados lagos, y dejando que la naturaleza, como aquel primer día, siga su curso. Los vinos elaborados por tan natural sistema y algunos procesos manuales que aprendimos de los romanos, se llaman de «Maceración Carbónica».

El vino como alimento y medicina
Como para tratar ambos temas con rigor y profundidad, recopilando cuanto se ha dicho y escrito sobre los mismos a lo largo de la historia, necesitaría varios libros, y lo que deseo es aclarar ideas que les permitan pensar por si mismos, trataré de resumirlos.

El vino y los ejércitos
Desde las Legiones Romanas a los Tercios de Flandes, el vino se ha empleado de manera generosa como suplemento en la alimentación de unos hombres, que por su oficio y circunstancias, hacían un importante gasto de energía.

Juan Regla, que por tierras de Flandes sigue a los Tercios, escribe que a las tropas españolas nunca les faltaba vino. Solían enviarlo de Rioja y lo consumían en cantidad superior al litro, por persona y día, lo que aportaba 800 calorías a su dieta diaria, polifenoles, vitaminas, minerales, antioxidantes y otros muchos componentes saludables. Estos soldados no tenían que conducir, les conducían… Los que tenían la suerte de sobrevivir, sin saberlo, regresaban rozando el alcoholismo, porque el consumo de un litro diario de vino, equivale para un vino de 12,5 % Vol.(grados), a tomar 100 gramos de alcohol puro.

«Con pan y vino se anda el camino»
Durante muchos siglos, el pueblo liso y llano, que siempre fueron los más, pasaron hambre, el vino ayudaba a compensar las escasas calorías de una deficiente alimentación.

Aunque pobres y analfabetos no dejaban de ser inteligentes y sabios, lo que demuestran en sus refranes, como al que hacemos referencia. Sabían que disponiendo, en el peor de los casos, de pan y vino, se puede sobrevivir en espera de tiempos mejores. Y que el vino sienta mejor cuando se empapa, caso del pan, sinónimo de acompañarlo con alimentos sólidos.

La Ciudad de Logroño lo hizo, en tiempos de murallas y espadas, resistiendo un largo asedio a la que se vio sometida, aunque cuentan que por las noches pescaban en el Ebro peces, con los que completaban y equilibraban su alimentación. Aun hoy en San Bernabé lo recuerdan y conmemoran dando peces, pan y vino.

Resumen extraido del trabajo de Adolfo Soto para http://www.rinconesdelvino.com

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