La fuente original debe ser transformada

Buddha_meditating[1]

La fuente original debe ser transformada

Cuando Maulingaputta acudió ante Buda por primera vez le planteó muchas preguntas.

Buda dijo, “¿Las estás planteando para resolver las preguntas o las estás planteando para obtener respuestas?”.

Maulingaputta dijo, “¡He venido a hacerte preguntas y tú empiezas a preguntarme! Deja que lo piense, deja que reflexione”. Reflexionó sobre ello y al segundo día le dijo, “Realmente, he venido para resolverlas”.

Buda le dijo, “¿Has planteado esas mismas preguntas a alguien más?”.

Maulingaputta dijo, “Las he estado planteando continuamente a todo el mundo durante treinta años”.

Buda dijo, “Planteándolas durante treinta años debes de haber obtenido muchas, muchas, muchas respuestas. Pero, ¿han resultado ser la respuesta?”.

Maulingaputta dijo, “¡Ninguna!”.

Entonces Buda le dijo, “No te daré ninguna respuesta. Ya se te han dado muchas respuestas en treinta años de plantear preguntas. Yo puedo añadir algunas más, pero eso no te servirá de nada. Así que te daré la solución, no la respuesta”.

Maulingaputta dijo, “De acuerdo, dámela”.

Pero Buda dijo, “No puedo dártela yo; ha de crecer en ti. Permanece pues conmigo durante un año, en silencio. No se te permitirá ni una sola pregunta. Permanece totalmente silencioso, quédate conmigo, y después de un año podrás preguntar. Entonces te daré la respuesta”.

Sariputta, el discípulo más importante de Buda, estaba sentado cerca, debajo de un árbol. Empezó a reír. Maulingaputta preguntó, “¿Por qué se ríe Sariputta? ¿Es que hay algo de qué reírse?”.

Sariputta dijo, “Pregunta ahora si tienes algo que preguntar; no esperes un año. Nosotros hemos sido engañados. Esto me ha sucedido a mí también, porque después de un año, nadie pregunta. Si has permanecido totalmente en silencio durante un año, entonces el origen mismo del preguntar, desaparece. ¡Y este hombre es un tramposo! Este hombre es muy tramposo”, dijo Sariputta. “Después del año, no te dará respuesta alguna”.

A lo que Buda dijo, “Seré fiel a mi promesa, Sariputta. He sido fiel a mi promesa contigo también. No es mi culpa que tú no preguntes”.

Pasó un año y Maulingaputta permaneció en silencio. Meditaba en silencio y se hacía más y más silencioso exteriormente e interiormente. Entonces se convirtió en un estanque de silencio, sin vibraciones, sin ondas. Se olvidó de que había pasado un año. El día en que tenía que preguntar había llegado, pero él se había olvidado de sí mismo.

Buda le dijo, “Solía haber por aquí un hombre llamado Maulingaputta. ¿Dónde está? Vino a plantear algunas preguntas. Ha pasado un año. El día ha llegado, así que él ha de acudir ante mí”. Había diez mil monjes allí y todo el mundo trataba de descubrir dónde estaba Maulingaputta. ¡Y Maulingaputta también trataba de descubrir dónde estaba él mismo!
Buda le llamó y le dijo, “¿Qué buscas a tu alrededor? Tú eres el hombre. Y yo he de cumplir mi promesa, así que pregunta y te daré la respuesta”.

Maulingaputta dijo, “El que iba a preguntar está muerto; por eso es que estaba mirando a mi alrededor para ver dónde estaba ese hombre, Maulingaputta. Yo también he oído su nombre, pero hace mucho que él se ha ido”.

Osho

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