Parábola de los gemelos

Henri Jozef Machiel Nouwen (Nijkerk, 1932 – Hilversum,1996) fue un sacerdote católico holandés autor de más de 40 libros sobre Espiritualidad.
Sus libros son muy valorados tanto por protestantes como por católicos. En el nombre de Jesús, Payasadas en Roma, La vida del amado, El regreso del hijo pródigo y El camino del corazón son sólo algunos de sus títulos más reconocidos. Después de casi dos décadas como profesor en varias universidades de EE. UU. abandonó su trabajo para compartir su vida con personas con discapacidad mental en la comunidad de El Arca de Daybreak en Toronto (Canadá). Murió en septiembre de 1996 por un ataque al corazón.
Nouwen escribió un libro, El regreso del hijo pródigo, basado en la contemplación del cuadro de Rembrandt, conservado en el Hermitage de San Petersburgo.

Os dejo con esta bella parábola de Henry J. M. Nouwen, para reflexionar con la idea que tenemos de las distintas etapas de la vida conocida y por conocer.                          J.L.Soba

Gemelos 2[1]

Parábola de los gemelos

En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:
-¿Tú crees en la vida después del parto?
– Claro que sí. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.
– ¡Tonterías! No hay vida después del parto. ¿Cómo sería esa vida?
– No lo sé pero seguramente… habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
– ¡Eso es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer por la boca? ¡Eso es ridículo! El cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
– Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
– Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de la vida. Y a fin de cuentas, la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
– Bueno, yo no sé exactamente cómo será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.- ¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?
– ¿Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
– ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
– Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?… Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella…

Henry J. M. Nouwen

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