Yo decido.

Vendedor de periódicos, Paddington, Londres, febrero de 2005

Vendedor de periódicos, Paddington, Londres, febrero de 2005

En esta sociedad que entre todos hemos ayudado a crear, donde unos hacen que las cosas sucedan y otros ven como suceden; donde unos deciden compartir y otros partir, cada vez es más habitual, padecer en carne propia, la falta de educación, respeto y consideración, cosa ya por sí sola poco gratificante, pero que todavía solemos empeorar con nuestra actitud ante esa situación.

Cuando mi hijo era pequeño, al principio, me solía preguntar porqué saludaba y daba los buenos días a las personas que me encontraba al entrar en un local, el portal, o cualquier otro local público, y yo siempre le decía que lo correcto y educado era hacerlo, y el siempre me contestaba que sí, pero que la mayoría no me contestaba, a lo cual yo le decía que cada uno da lo que tiene, unos educación y otros ………Con el tiempo, mi hijo ya no me preguntaba, sino que practicaba.

Desde que cometí el acierto de practicar yoga, intento seguir el principio 90/10 de Stephen Covey, y me aplico la teoría de no descolgar el teléfono, cuando el titular del número que me llama, no me suele causar nada más que problemas, lo cierto es que me va bastante bién en ese aspecto.

José Luis Soba

Para complementar esta humilde reflexión os dejo con esta anécdota de Sidney Harris:

En cierta ocasión,el columnista Sidney Harris, acompañó a un amigo suyo a comprar el periódico.

Al llegar al quiosco su amigo saludó amablemente al vendedor. El quiosquero, en cambio, respondió con modales bruscos y desconsiderados y le lanzó el periódico de mala manera.

Su amigo, no obstante, sonrió y pausadamente deseó al quiosquero que pasase un buen fin de semana.

Al continuar su camino, Sidney le dijo: Oye… ¿Este hombre siempre te trata así?

Sí, por desgracia, le contestó.

Y tú, ¿siempre te muestras con él tan educado y amable?

Sí le volvió a contestar.

Y ¿me quieres decir por qué tú eres tan amable con él, cuando él es tan antipático contigo?

Es muy fácil. Porque yo no quiero que sea él quien decida cómo he de comportarme yo.

Esta entrada fue publicada en Inteligencia emocional, Mis cosas, Motivación, Relatos y etiquetada , . Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s