Los panes negros

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Los panes negros

xeeds2n aquel tiempo, Nicolás Nerli era banquero en la noble ciudad de Florencia. A la hora de tercia se encontraba ya sentado ante su pupitre, y a la hora de nona aún estaba allí sentado, haciendo cuentas todo el día en sus tablillas. Nicolás Nerli prestaba dinero al Emperador y al Papa. Y si no le prestaba dinero al diablo era porque temía hacer malos negocios con el que nombramos el Maligno y que no carece de artimañas.

Era audaz y desconfiado. Había adquirido grandes riquezas y despojado a mucha gente. Por ello era respetado en la ciudad de Florencia. Vivía en un palacio en el que la luz que Dios creó no entraba sino por estrechas ventanas; eso era por prudencia, pues la mansión de un rico debe ser como una ciudadela y los que poseen grandes bienes hacen bien en defender por la fuerza lo que han adquirido por la astucia.

El palacio de Nicolás Nerli se encontraba pues provisto de rejas y cadenas. En su interior, los muros estaban decorados con pinturas de expertos maestros que habían representado en ellas las Virtudes como mujeres, los patriarcas, los profetas y los reyes de Israel. Los tapices expuestos en las habitaciones ofrecían a la vista las historias de Alejandro y de Tristán tal como las cuentan en los libros. Nicolás Nerli hacía brillar su riqueza en toda la ciudad por medio de fundaciones piadosas.

Había mandado construir un hospital en la zona de extramuros cuyo friso, esculpido y pintado, representaba las acciones más honorables de su vida; en reconocimiento por las sumas de dinero que había donado para acabar Santa María la Nueva, su retrato se hallaba expuesto en el coro de esta iglesia. Se le veía en él arrodillado, con las manos juntas, a los pies de la Santísima Virgen. Se le reconocía por su gorro de lana roja, su abrigo forrado, su rostro rollizo y sus ojillos despiertos. Su buena esposa, Mona Bismantova, con expresión honesta y triste, que se podría pensar que jamás nadie hubiera obtenido de ella algún placer, se hallaba al otro lado de la Virgen, en humilde actitud orante. Aquel hombre era uno de los primeros ciudadanos de la República; como no había hablado jamás mal de las leyes y no se preocupaba en absoluto de los pobres ni de aquellos a los que los poderosos del momento condenan a pagar multas o al exilio, no había disminuido nada, en la opinión de los magistrados, la estima que había adquirido a sus ojos por su gran riqueza.

Una noche de invierno, al regresar a su palacio algo más tarde de lo habitual, fue rodeado ante el umbral de su puerta por un grupo de mendigos medio desnudos que le tendían la mano. Los apartó con duras palabras. Pero el hambre hace a los hombres ariscos y osados como los lobos: formaron un círculo a su alrededor y le pidieron pan con voz quejumbrosa y ronca. Estaba inclinándose ya para recoger piedras y lanzárselas, cuando vio llegar a uno de sus criados que llevaba sobre la cabeza una cesta de panes de centeno, destinados a los empleados de las cuadras, de la cocina y de los jardines.

Hizo una señal al de los panes para que se acercara, y, sacándolos de la cesta con ambas manos, les arrojó los panes a los menesterosos. Luego, entró en su casa, se acostó y se quedó dormido. Mientras dormía, sufrió un ataque de apoplejía y murió tan de repente que creía que se encontraba aún en su lecho cuando vio, en un rincón oscuro, a San Miguel iluminado por el resplandor que irradiaba de su propio cuerpo. El arcángel, con la balanza en la mano, estaba cargando los platillos. Al reconocer en el platillo que pesaban más las joyas de las viudas que guardaba como fianza, la multitud de recortes de escudos indebidamente retenidos y algunas piezas de oro muy bellas, que sólo él poseía y que había adquirido por usura o por fraude, Nicolás Nerli reconoció que era su vida, ya finalizada, lo que san Miguel estaba pesando en su presencia. Miró atento y preocupado.

-Señor San Miguel -le dijo-, si ponéis en un platillo todas las ganancias que he obtenido en mi vida, colocad en el otro, os lo ruego, las hermosas fundaciones con las que he puesto de manifiesto mi piedad. No olvidéis la cúpula de Santa María la Nueva a la que contribuí financiando la tercera parte, ni el hospital de extramuros, que he construido por completo con mi dinero.

-No temáis, Nicolás Nerli -respondió el arcángel-. No me olvidaré de nada.

Y con sus manos gloriosas colocó en el otro platillo la cúpula de Santa María la Nueva y el hospital con el friso esculpido y pintado. Pero el platillo no se movió. El banquero sintió gran inquietud.

-Señor san Miguel -dijo de nuevo-, buscad bien. No habéis colocado en ese platillo de la balanza ni mi hermosa pila del agua bendita de San Juan, ni el púlpito de San Andrés, en donde está representado el bautismo del Nuestro Señor a tamaño natural. Es una obra que me costó muy cara.

El arcángel colocó el púlpito y la pila encima del hospital en el platillo, que tampoco se movió. Nicolás Nerli empezó a notar que su frente se inundaba de un sudor frío.

-Señor arcángel -preguntó-, ¿estáis seguro de que vuestra balanza funciona correctamente?

San Miguel respondió sonriendo que, al no ser la balanza como las que usan los lombardos de París ni como las que usan los cambistas de Venecia, aquélla no carecía en absoluto de exactitud.

-¡Cómo! -suspiró Nicolás Nerli, completamente lívido-, ¿la cúpula, el púlpito, la pila, el hospital con todas sus camas, no pesan, pues, más que una brizna de paja o que el plumón de un pájaro?

-Ya lo estáis viendo, Nicolás -dijo el arcángel-, y, hasta el momento, el peso de vuestras iniquidades es muy superior al peso ligero de vuestras buenas acciones.

-Voy a ir al infierno, pues -dijo el florentino. Y sus dientes castañeteaban de espanto.

-¡Tened paciencia, Nicolás Nerli -prosiguió el pesador celeste-, paciencia! No hemos terminado aún. Nos queda esto.

Y el bienaventurado Miguel tomó los panes de centeno que el rico les había lanzado a los pobres la víspera. Los colocó en el platillo de las buenas obras, que descendió de repente, mientras que el otro subía, quedando ambos platillos al mismo nivel. El fiel de la balanza no se inclinaba ni a la derecha ni a la izquierda y la aguja indicaba la igualdad perfecta de los dos pesos. El banquero no podía creer lo que veían sus ojos. El glorioso arcángel le dijo:

-Como estás viendo, Nicolás Nerli, no eres apto ni para el cielo ni para el infierno. ¡Anda, regresa a Florencia! Multiplica en tu ciudad esos panes que diste con tus manos, de noche, sin que nadie te viera, y serás salvo. Pues no basta con que el cielo se abra para el ladrón que se arrepiente y para la prostituta que llora. La misericordia de Dios es infinita: es capaz de salvar incluso a un rico. Sé tú ese rico. Multiplica los panes cuyo peso puedes ver en mi balanza. ¡Anda!

Nicolás Nerli se despertó en su lecho. Decidió seguir el consejo del arcángel y multiplicar el pan de los pobres para lograr entrar en el reino de los cielos.

Durante los tres años que pasó sobre la tierra después de su primera muerte, fue caritativo con los menesterosos y muy generoso en limosnas.

 Anatole France  (1895)

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Amarme

¿Si yo no soy para mí, quién será para mí?

¿Si sólo soy para mí, quién soy yo?

¿Y si no ahora, cuándo?

Rabí Hillel

Niño geopolítico mirando el nacimiento del hombre nuevo,obra de Salvador Dalí

Niño geopolítico mirando el nacimiento del hombre nuevo,obra de Salvador Dalí

Amarme

Independientemente de nuestro género sexual, todos poseemos un aspecto femenino y un aspecto masculino internos y la relación entre éstos – la pareja interior – tiende a reproducirse en nuestros vínculos.

Solemos relacionarnos con los aspectos exteriores de la vida a través de su correspondencia con nuestros patrones internos. Así, cuando nos atrae otra persona, la misma está espejando aspectos tanto conscientes como inconscientes de nuestro propio ser.

Habitualmente esperamos que el otro/a nos proporcione aquello de lo que carecemos, o creemos carecer. Muchos de los conflictos que atravesamos en la vida tienen una trastienda de baja autoestima. En las dificultades dentro del ámbito de la pareja, en el plano laboral, en las relaciones con familiares y amigos existen siempre zonas profundas en las que no confiamos. Algunas tienen que ver con creencias de base, que desmoronan la fe en nosotros mismos de manera visible y obvia; otras son creencias que subyacen bajo capas de un aparente “todo está bien”.

Construir la propia autoestima es plantar las semillas para amarse a sí mismo, la base para cualquier relación amorosa con otra persona.

Al mencionar la idea de amarse más y mejor a sí mismo podríamos temer caer en un amor narcisista que, más que acercarnos, nos aparte del resto de la humanidad. Esta propuesta no implica quedarnos, como Narciso, prendidos al propio reflejo en el estanque, embelesados con nuestra imagen. Se trata más bien de reconocer y revalorizar todo lo que tenemos de positivo. Cuando nos conectamos con nuestras partes más luminosas y amorosas absorberemos la energía necesaria para ingresar también en los rincones más oscuros, construyendo así una percepción más plena de quién somos verdaderamente.

La forma en que nos describimos colorea todas nuestras experiencias. ¿Quién sabe desde cuándo o desde quién comenzamos a definirnos de determinada manera? Lo cierto es que todas nuestras ideas y pensamientos producen resultados, y nuestros diálogos internos son la base sobre la cual construimos nuestra experiencia de la realidad. Todo cuanto consideremos real o verdadero se convierte, eventualmente, en una realidad para nosotros.

Es clásico el ejemplo de quien cree que es rechazado por otros. Sin proponérselo, su actitud y su expresión hacen que efectivamente lo rechacen. Si tengo la idea de que no soy lo suficientemente valiosa como mujer y que debido a ello mi pareja me abandonará, comenzaré a aferrarme, a exigir, a reprochar y controlar, y estas reacciones lo inducirán eventualmente a distanciarse y/o a abandonarme, confirmando así mi creencia.

Estas son las famosas profecías auto-cumplidas, en las que terminamos creando lo temido, atrayendo hacia nosotros precisamente aquello que tratábamos de evitar.

A todos nos hubiera gustado escuchar frases amorosas de nuestros padres, y nos gustaría que nuestra pareja y amigos nos dijesen cuánto valemos. Sin embargo, nos cuesta decírnoslo a nosotros mismos.

Tendemos a esperar que sean los demás quienes retruquen nuestra percepción negativa con halagos, felicitaciones y miradas de aprobación. Sin duda es agradable recibir alabanzas, pero esa dosis de autoestima foránea no es duradera ni suficiente.

Lamentablemente, vivimos con la sensación de que el amor está fuera de nosotros, que es algo que nos dan o nos quitan, un regalo, un premio, algo que merecemos o dejamos de merecer en función de que cumplamos con determinados requisitos (ser jóvenes, delgados, atractivos, inteligentes, exitosos, carismáticos, etc.)

Desde pequeños recibimos una serie de mensajes sobre el amor que nos condicionaron, haya sido esto debido a actos, frases escuchadas o sensaciones corporales basadas en acontecimientos vividos, y/o en la interpretación personal que realizamos en función de éstos.

Hoy, ya adultos, necesitamos redefinir nuestra noción del amor.

Para ello, puede ser útil formularnos y responder a las siguientes preguntas:

¿Cuánto soy capaz de amarme a mí mismo?

¿Cuánto me disgusto, critico, condeno, amonesto?

¿Cuánto soy capaz de cuidarme y darme lo que necesito?

¿Cuánto placer me permito tener en mi vida cotidiana?

¿De qué formas me descuido y me abandono?

¿Cuán desarrollada está mi capacidad para dar y recibir? ¿Cuál me resulta más fácil, y por qué? (Frecuentemente preferimos dar a recibir ya que esto último implica mayor vulnerabilidad).

¿Cuán desarrollada está mi capacidad para mostrarme auténticamente? ¿Cuándo me expreso como realmente soy y cuándo muestro una de mis máscaras?

¿Cuál es la creencia personal que más necesito modificar para poder aceptarme y amarme sin condiciones ni exigencias inalcanzables?

Cuando logro darme cuenta de que soy mi propia fuente de amor, todo cambia de dirección – yo soy responsable de transformarme y darme aquello que espero del afuera.

El amor no existe afuera de nosotros – debemos buscarlo en su morada íntima que es nuestro propio corazón.

¿Quién si no yo puede aceptarme y amarme con todas mis características? ¿Quién si no yo conoce la historia de mi niño interno, no para lamentarme sino para sanar mis propias heridas? ¿Quién si no yo tiene en su poder el pasaje de ida y vuelta hacia lo profundo de mi corazón?

Trabajar para construir la propia autoestima es un acto de amor – amor hacia uno mismo que se traduce luego en una mayor capacidad de amar realmente a los demás.

Alicia Schmoller

 

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Diez consejos para enfrentar el encierro

“Entonces queda una pregunta, ¿cuál va a ser el paradigma de la posmodernidad? Y ahí nos desafía a cada uno de nosotros porque la historia no es dada, es hecha, y la historia del futuro a va ser resultado de lo que nosotros hacemos hoy, en el presente”. Frei Betto

Fotografía de Stan Madoré

Fotografía de Stan Madoré

Diez consejos para enfrentar el encierro

Estuve en prisión bajo la dictadura militar. Durante mis cuatro años en prisión, me encerraron en celdas solitarias en el DOPS de Porto Alegre y en la capital paulista, y también en el estado de São Paulo, en el cuartel general de la PM, en el Batallón ROTA, en la Penitenciaría del Estado en Carandiru y en la Penitenciaría Presidente Venceslau.

Por eso, comparto 10 consejos para ayudar a pasar mejor este período de encierro forzado por la pandemia:

  1. Mantén el cuerpo y la cabeza juntos. Tener el cuerpo confinado en casa y la mente enfocada hacia afuera puede causar depresión.
  2. Crea una rutina. No te quedes en pijama todo el día, como si estuvieras enfermo. Establece una agenda de actividades: ejercicio físico, especialmente aeróbico (para estimular el sistema respiratorio), lectura, limpieza de armarios, limpieza de habitaciones, cocina, búsqueda en internet, etc.
  3. No pases todo el día delante de la televisión o del ordenador. Diversifica tus ocupaciones. No hagas como el pasajero que se queda en la estación todo el día sin la más mínima idea del horario del tren.
  4. Usa el teléfono para hablar con familiares y amigos, especialmente los ancianos, los vulnerables y los que viven solos. Entretenerlos les hará bien, y a ti también.
  5. Dedícate al trabajo manual: repara equipos, arma rompecabezas, cose, cocina, etc.
  6. Juegos mentales. Si estás en compañía de otras personas, establece una hora del día para jugar al ajedrez, a las damas, a las cartas, etc.
  7. Escribe el diario de la cuarentena. Aunque no tengas intención de que otros lo lean, hazlo para ti mismo. Poner ideas y sentimientos en el papel o en la computadora es profundamente terapéutico.
  8. Si hay niños u otros adultos en casa, comparte las tareas domésticas con ellos. Organiza un programa de actividades, momentos de convivencia y momentos en que cada uno vaya a su aire.
  9. Medita. Incluso si no eres religioso, aprende a meditar, ya que esto vacía tu mente, sujeta tu imaginación, evita la ansiedad y alivia la tensión. Dedica a la meditación al menos 30 minutos al día.
  10. No te convenzas de que la pandemia terminará pronto o que durará tantos meses. Actúa como si el período de reclusión fuera a durar mucho tiempo. En prisión, nada peor que un abogado que asegura al cliente que recuperará su libertad en dos o tres meses. Esto desencadena una expectativa agotadora. Así que prepárate para un largo viaje dentro de tu propia casa.

Frei Betto, 31 de Marzo de 2020, en la columna semanal de Leonardo Boff  en Servicios Koioinia.

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“El Bhagavad Gita”

Creo muy apropiado en estos momentos de confinamiento, compartir un bello poema  de la filosofía hindú, incluído en el Bhagavad-Gita (La Canción de Dios), creado hace más de 5000 años. El Bhagavad-Gita pertenece a un extenso poéma épico, el Mahabharata, y se le considera uno de los clásicos religiosos más importantes del mundo.

Esta poesía nos  habla claramente de la cercanía de todas las religiones y todos los seres humanos. Dios (Alá, Jehová, Buda, Visnú), es el mismo, lo llamemos como lo llamemos, así como el hombre es también el mismo, da igual la religión que profese o el país del que provenga.

Os animo a leer este texto, del cual dijo en su momento Albert Einstein:                 ”Cuando yo leo el Bhagavad-Gita y reflexiono acerca de cómo Dios creó este universo, todo lo demás parece tan superfluo”

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“El Bhagavad Gita”

 “La Canción de Dios”

“¿Por qué te preocupas sin motivo?

¿A quién temes sin razón?

¿Quién te podría matar?

El alma no nace, ni muere.

Cualquier cosa que pase, pasará por tu bien;

lo que esté sucediendo, está sucediendo para bien;

lo que vaya a pasar, también pasará para bien.

No debes lamentarte por el pasado.

No debes preocuparte por el futuro.

El presente está sucediendo…

¿Qué pérdida te hace llorar?

¿Qué has traído contigo?

¿Qué crees que has perdido?

¿Qué has producido?

¿Qué piensas que se ha destruido?

No has dado nada,

no has traído nada contigo,

cualquier cosa que poseas, la has recibido aquí.

Cualquier cosa que hayas tomado, la tomaste de Dios.

Lo que sea que hayas dado, se lo has dado a Él.

Llegaste con las manos vacías y regresarás con las manos vacías.

Cualquier cosa que poseas hoy, pertenecía a otra persona el día de ayer

y pertenecerá a otra el día de mañana.

Erróneamente has disfrutado de la idea de que eso te pertenece.

Esta falsa felicidad, es la causa de tus penas.

El cambio es la ley del universo.

Lo que consideras como muerte es en realidad vida.

En cualquier momento puedes ser un millonario

y en el siguiente puedes caer en la pobreza.

Tuyo y mío, grande y pequeño; borra esas ideas de tu mente;

Entonces todo te pertenecerá y serás dueño de todo.

Este cuerpo no te pertenece, tampoco eres de ese cuerpo.

El cuerpo está hecho de fuego, agua, aire, tierra y éter,

y se volverá a convertir en estos elementos.

El alma, mientras tanto, es permanente.

Dime entonces: ¿Quién eres tú?

Dedica tu ser a Dios. Él es el único en el que debes confiar.

Quienes conocen esta verdad son para siempre

libres de temor, preocupación y dolor.

Hagas lo que hagas, hazlo como una ofrenda a Dios.

Esto te llevará a experimentar la alegría, la libertad y la vida por siempre.”

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Claro que no somos una pompa fúnebre

“Pase lo que pase, o lo malo que parece haber hoy en día, la vida continúa, y será mejor mañana”. Maya Angelou

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8:00, aplauso solidario en Avda Colón, Logroño

Claro que no somos una pompa fúnebre

Claro que no somos una pompa fúnebre,
a pesar de todas las lágrimas tragadas
estamos con la alegría de construir lo nuevo
y gozamos del día, de la noche
y hasta del cansancio
y recogemos risa en el viento alto.

Usamos el derecho a la alegría,
a encontrar el amor
en la tierra lejana
y sentirnos dichosos
por haber hallado compañero
y compartir el pan, el dolor y la cama.

Aunque nacimos para ser felices
nos vemos rodeado de tristeza y vainas,
de muertes y escondites forzados.

Huyendo como prófugos
vemos como nos nacen arrugas en la frente
y nos volvemos serios,
pero siempre por siempre
nos persigue la risa
amarrada también a los talones
y sabemos tirarnos una buena carcajada
y ser felices en la noche más honda y más cerrada

porque estamos construidos de una gran esperanza,
de un gran optimismo que nos lleva alcanzados
y andamos la victoria colgándonos del cuello,
sonando su cencerro cada vez más sonoro
y sabemos que nada puede pasar que nos detenga
porque somos semillas
y habitación de una sonrisa íntima
que explotará
ya pronto
en las caras
de todos.

Gioconda Belli

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“Let Your Love be Known” “Deja que tu amor se sepa”

Comparto este domingo una canción de Bono, el cantante dublinés del grupo U2, siempre activo a la hora de participar y ayudar desinteresadamente en todas las causas solidarias que surgen en el mundo.

Compuesta en homenaje al personal sanitario y a las víctimas de la pandemia de coronavirus Covid-19, que tan duramente nos está golpeando, esta es la primera canción que compone e interpreta desde hace tres años, compuesta en una hora este pasado martes 17 de marzo, Día de San Patricio, se cree que en su casa de Dublín, y difundida acto seguido por Instagram y Facebook acompañado con su piano.

En las fechas de su composición, el país que más sufría los embates de la epidemia, era Italia, en España, todavía no teníamos la dura situación actual, por lo que Bono se inspiró en la situación de los italianos y en el temor de la consecuencias para sus compatriotas irlandeses, por lo que Bono hizo esta dedicatoria en las redes:

«Una pequeña postal del burbujeante Dublín en el día de San Patricio. Una pequeña melodía, hecha aquí hace aproximadamente una hora, háganme saber lo que piensan»

«Para los italianos que la inspiraron… para los irlandeses … para cualquiera que este día de San Patricio está en una situación difícil y todavía canta. Para los médicos, enfermeras, cuidadores en primera línea, es a ustedes quien les canto.

Se nota que es una canción salida de las entrañas, sin pulir ni refinar, para no perder nada del sentimiento que la origina, espero que os guste. J.L.Soba

 

“Let Your Love be Known”

“Deja que tu amor se sepa”

Sí, había silencio
Sí, no hubo nadie aquí
Sí, paseé por las calles de Dublin
y no hubo nadie cerca

Sí, no te conozco
No, no pensé que no me importaría
Vives tan tan lejos
a solo el otro lado de la plaza

No puedo alcanzarte
pero puedo hace llover
Tú no puedes contactar
pero puedes, tú puedes cantar
por las azoteas

Canta por teléfono
Canta y prométeme que no te detendrás
Canta, que tu amor se sepa
Oh, deja que tu amor se conozca

Sí, queda aislamiento
tu y yo seguimos aquí
Sí, cuando abramos nuestros ojos
miraremos al miedo hacia abajo

Tal vez he dicho algo equivocado
Sí, te he hecho sonreír
Supongo que la distancia más larga
es siempre la última milla

No puedo alcanzarte
pero puedo hacer llover
Tú no puedes contactar
pero puedes, tú puedes cantar
por las azoteas

Cántame por el teléfono
Canta y prométeme que no te detendrás
Canta y jamás estarás solo
Canta como un gesto de resistencia

Canta aunque tu corazón sea derrocado
Canta, cuando lo haces no hay distancia
Así que deja que tu amor se sepa
Oh, deja que tu amor se conozca

Aunque tu corazón sea derrocado
deja que tu amor se sepa

Bono

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“Quiero un cambio”

“No somos las mismas personas que el año pasado, tampoco lo son aquellos a los que amamos. Es extraordinario que, cambiando, podamos seguir amando a alguien que también cambió”. William Somerset Maugham

xNaturaleza humana, del artista español Pejac

Naturaleza humana, del artista español Pejac

“Quiero un cambio”

Cuando ya nada te asombre, cuando todo te de lo mismo, cuando ya no sonrías como antes, cuando dejes de sorprenderte, de amar, de soñar… tu vida necesita un cambio.

No te conformes ni te consueles con saber que otros están peor que tú. No aceptes más explicaciones ni justificaciones. Busca la solución a tus problemas, a la falta de sueños. Es tiempo de un cambio.

Ya no es el momento de preguntarte el porqué del fracaso, ni de hablar del problema. Es el momento de plantearte qué hacer de aquí en adelante para resolver el problema. Es el momento de llevar a cabo los cambios pertinentes, nuevas estrategias que te acerquen a las soluciones y que te permitan comprobar que los sueños no son solo sueños, sino esperanzas que puedes convertir en realidad.

Aprovecha todo lo que está al alcance de tus manos: fuerza, coraje, dominio de ti mismo, potencial, y, por encima de todo, ¡vida!

En 1963, Edward Lorenz descubrió el efecto mariposa: un gran efecto puede venir de un acto pequeño. Una sonrisa, un abrazo, una llamada, una palabra cariñosa, pueden ser el comienzo. Un pequeño cambio que hagas traerá otros, más grandes, porque al hacerlo estarás liberando todo el potencial que está oculto en tu interior. Cada uno de ellos influirá en todo tu sistema de vida y de creencias, y activará los demás cambios que necesitarás poner en marcha para progresar y crecer en todas las áreas de tu vida.

Encuentra una nueva manera de hacer las cosas y verás que durante este proceso madurarás y te conocerás a ti mismo.

No cambies pensando que el otro cambiará, tú serás quien se beneficie con el cambio.

Apuesta por el cambio, porque para el que cree todo es posible.

Bernardo Stamateas, en su libro “Quiero un cambio”.

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La epidemia

“Y una vez que la tormenta termine no recordarás como lo lograste, como sobreviviste. Ni siquiera estarás seguro si la tormenta ha terminado realmente. Pero una cosa sí es segura, cuando salgas de esa tormenta no serás la misma persona que entró en ella. De eso se trata esta tormenta.” Haruki Murakami

La plaga de Atenas,por Michael Sweerts. siglo XVII.

La plaga de Atenas,por Michael Sweerts. siglo XVII.

La epidemia

xCdragonuando el extraño suceso se les escapó de las manos a la medicina, y lo que era más dramático aún, a la epidemiología, fue que finalmente recurrieron a mi; no porque yo sea un experto en el tema, sino porque tuve la intuición de que algo estaba por ocurrir y lo vaticiné, quizás como una triste premonición, en mi último artículo publicado un año atrás en una revista de divulgación científica.
Grandes epidemias habían ocurrido en todos los siglos causadas por los más diversas gérmenes. No viene al caso enumerarlas en estos párrafos. La diferencia radica en que ésta no tiene marcha atrás y sus consecuencias son impredecibles para la humanidad.

Al principio las muertes eran imperceptibles para el común de la gente. Las definían como muertes súbitas sin una causa aparente, como un síndrome de nuestros ajetreados tiempos actuales. Creían que detrás de estas expiraciones estaba simplemente el stress de la vida moderna.
Corroboraron luego, que las defunciones seguían un patrón epidemiológico exponencial. Las víctimas sufrían un repentino desmayo y morían en el lugar, sin dejar evidencias de su etiología. Todos los días la población mundial era diezmada como si se hubiese desatado una guerra invisible. La medicina no logró encontrarle una explicación a estos misteriosos acontecimientos.
La historia comenzó cuando un joven médico forense descubrió, casi al azar, mientras leía las historias clínicas, que las muertes seguían un patrón común de conducta. Ocurrían a la hora y fecha exacta de nacimiento de las víctimas. Comprobó que la primera defunción coincidió casualmente con la publicación de mi artículo.
Cuando el doctor vislumbró cual podía ser la causa, la extraña epidemia se lo tragó el día de su cumpleaños. La policía se hizo cargo de la investigación (infructuosamente) para derivar, luego de meses de fracasados intentos por llegar a la verdad, y de varias muertes extrañas, en le mesa de mi despacho.
Según mi tesis expuesta en la ponencia, (nada nueva por cierto), llegará un día en que la tecnología inexorablemente prescindirá de nosotros, de todo lo humano, liberándose del dominio del hombre sobre ella, y tornándose en un peligro real para la humanidad. Yo decía, si mal no recuerdo, que quizás era el hombre mismo que estaba programando en cierta forma su aniquilamiento en forma ordenada, transformando los nacimientos en muertes, para lograr así, el control de la superpoblación y de esta manera asegurarse la supervivencia de la especie. Ese día parecía que estaba llegando más rápido de lo que yo me inventé en la crónica.
Con todos los papeles sobre la mesa, el desenlace se hacía evidente. Los días corrían y la fecha de mi aniversario se acercaba como un barco cañonero apuntando hacia mí. Utilicé todas las armas que tenía a mi alcance para evitar ser devorado por la epidemia.
Así lo declaré en aquella revista, al final del artículo suicida, donde decía yo, que me quedaban apenas sesenta minutos de vida. Se estaba cumpliendo con la profecía: el día y la hora exacta estaban al acecho, se acercaba el nacimiento de mi propia muerte.
La salvación, una vez más, vino de lado de la escritura. Me llevó una hora reescribir el artículo, cambiarle el final y festejar en paz mi aniversario.

Gabriel Falconi

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Las Casas

Hoy vengo a hablaros de algo tan de actualidad como nuestras casas, que por culpa de esta maldita pandemia se han convertido en forzados santuarios de recogimiento, haciendo buena la frase de Mario Benedetti: “La vivienda no es sólo un bien inmobiliario, es también una forma de consolidación espiritual.”  

Me parece muy apropiado compartir el poema “Las Casas”, del libanés universal Gibrán Khalil Gibrán, incluído su libro “El Profeta”, uno de los mejores libros que he leído, más poso me han dejado y que os recomiendo leer en este confinamiento, pues está lleno de enseñanzas y valores. J.L.Soba

Cuadro del genial pintor manchego Antonio Lopez

Cuadro del universal pintor manchego Antonio López.

Las Casas

xuuuytun albañil, entonces, se adelantó y dijo: Háblanos de las Casas.

Y él respondió, diciendo:

“Levantad con vuestra imaginación una enramada en el bosque antes que una casa dentro de las murallas de la ciudad.

“Porque, así como tendréis huéspedes en vuestro crepúsculo, así el peregrino en vosotros tenderá siempre hacia la distancia y la soledad.

“Vuestra casa es vuestro cuerpo grande.

“Crece en el sol y duerme en la quietud de la noche, y sueña.

“¿No es cierto que sueña? ¿Y que, al soñar, deja la ciudad por el bosque o la colina?

“¡Cómo pudiera juntar vuestras casas en mi mano y, como un sembrador, esparcirlas por el bosque y la pradera!

“Los valles serían vuestras calles y los senderos verdes las alamedas y os buscaríais el uno al otro a través de los viñedos, para volver con la fragancia de la tierra en las vestiduras.

“Pero todo eso no puede ser aún.

“En su miedo, vuestros antecesores os pusieron demasiado juntos. Y ese miedo durará aún un poco. Por un tiempo aún los muros de vuestra ciudad separarán vuestro corazón de vuestros campos.

“Y, decidme, pueblo de Orfalese, ¿qué tenéis en esas casas? ¿Y qué guardáis con puertas y candados?

“¿Tenéis paz, el quieto empuje que revela vuestro poder? ¿Tenéis remembranzas, los arcos lucientes que unen las cumbres del espíritu?

“¿Tenéis belleza que guía el corazón desde las casas de madera y piedra hechas, hasta la montaña sagrada?

“Decidme, ¿las tenéis en vuestras casas?

“¿O tenéis solamente comodidad y el ansia de comodidad, esa cosa furtiva que entra a una casa como un huésped y luego se convierte en dueño y después en amo y señor?

“¡Ay! y termina siendo un domador y, con látigo y garfio juega con vuestros mayores deseos.

“Aunque sus manos sean sedosas, su corazón es férreo. Arrulla vuestro sueño solamente para colocarse al lado de vuestro lecho y escarnecer la dignidad del cuerpo.

“Hace mofa de vuestros sentidos y los echa en el cardal como frágiles vasos.

“En verdad os digo que el ansia de comodidad mata la pasión del alma y luego camina haciendo muecas en el funeral. Pero vosotros, criaturas del espacio, vosotros, inquietos en la quietud, no seréis atrapados o domados.

“Vuestra casa no será un ancla, sino un mástil.

“No será la cinta brillante que cubre una herida, sino el párpado que protege el ojo.

“No plegaréis vuestras alas para poder pasar por sus puertas, ni agacharéis la cabeza para que no toque su techo, ni temeréis respirar por miedo a que sus paredes se rajen o derrumben.

“No viviréis en tumbas hechas por los muertos para los vivos y, aunque magnificente y esplendorosa, vuestra casa no se adueñará de vuestro secreto, ni encerará vuestro anhelo.

“Porque lo que en vosotros es ilimitado habita en la mansión del cielo, cuya puerta es la niebla de la mañana, y cuyas ventanas son las canciones y los silencios de la noche.”

Gibrán Khalil Gibrán, en su libro “El Profeta”.

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