Los panes negros

Pan-negro

Los panes negros

xeeds2n aquel tiempo, Nicolás Nerli era banquero en la noble ciudad de Florencia. A la hora de tercia se encontraba ya sentado ante su pupitre, y a la hora de nona aún estaba allí sentado, haciendo cuentas todo el día en sus tablillas. Nicolás Nerli prestaba dinero al Emperador y al Papa. Y si no le prestaba dinero al diablo era porque temía hacer malos negocios con el que nombramos el Maligno y que no carece de artimañas.

Era audaz y desconfiado. Había adquirido grandes riquezas y despojado a mucha gente. Por ello era respetado en la ciudad de Florencia. Vivía en un palacio en el que la luz que Dios creó no entraba sino por estrechas ventanas; eso era por prudencia, pues la mansión de un rico debe ser como una ciudadela y los que poseen grandes bienes hacen bien en defender por la fuerza lo que han adquirido por la astucia.

El palacio de Nicolás Nerli se encontraba pues provisto de rejas y cadenas. En su interior, los muros estaban decorados con pinturas de expertos maestros que habían representado en ellas las Virtudes como mujeres, los patriarcas, los profetas y los reyes de Israel. Los tapices expuestos en las habitaciones ofrecían a la vista las historias de Alejandro y de Tristán tal como las cuentan en los libros. Nicolás Nerli hacía brillar su riqueza en toda la ciudad por medio de fundaciones piadosas.

Había mandado construir un hospital en la zona de extramuros cuyo friso, esculpido y pintado, representaba las acciones más honorables de su vida; en reconocimiento por las sumas de dinero que había donado para acabar Santa María la Nueva, su retrato se hallaba expuesto en el coro de esta iglesia. Se le veía en él arrodillado, con las manos juntas, a los pies de la Santísima Virgen. Se le reconocía por su gorro de lana roja, su abrigo forrado, su rostro rollizo y sus ojillos despiertos. Su buena esposa, Mona Bismantova, con expresión honesta y triste, que se podría pensar que jamás nadie hubiera obtenido de ella algún placer, se hallaba al otro lado de la Virgen, en humilde actitud orante. Aquel hombre era uno de los primeros ciudadanos de la República; como no había hablado jamás mal de las leyes y no se preocupaba en absoluto de los pobres ni de aquellos a los que los poderosos del momento condenan a pagar multas o al exilio, no había disminuido nada, en la opinión de los magistrados, la estima que había adquirido a sus ojos por su gran riqueza.

Una noche de invierno, al regresar a su palacio algo más tarde de lo habitual, fue rodeado ante el umbral de su puerta por un grupo de mendigos medio desnudos que le tendían la mano. Los apartó con duras palabras. Pero el hambre hace a los hombres ariscos y osados como los lobos: formaron un círculo a su alrededor y le pidieron pan con voz quejumbrosa y ronca. Estaba inclinándose ya para recoger piedras y lanzárselas, cuando vio llegar a uno de sus criados que llevaba sobre la cabeza una cesta de panes de centeno, destinados a los empleados de las cuadras, de la cocina y de los jardines.

Hizo una señal al de los panes para que se acercara, y, sacándolos de la cesta con ambas manos, les arrojó los panes a los menesterosos. Luego, entró en su casa, se acostó y se quedó dormido. Mientras dormía, sufrió un ataque de apoplejía y murió tan de repente que creía que se encontraba aún en su lecho cuando vio, en un rincón oscuro, a San Miguel iluminado por el resplandor que irradiaba de su propio cuerpo. El arcángel, con la balanza en la mano, estaba cargando los platillos. Al reconocer en el platillo que pesaban más las joyas de las viudas que guardaba como fianza, la multitud de recortes de escudos indebidamente retenidos y algunas piezas de oro muy bellas, que sólo él poseía y que había adquirido por usura o por fraude, Nicolás Nerli reconoció que era su vida, ya finalizada, lo que san Miguel estaba pesando en su presencia. Miró atento y preocupado.

-Señor San Miguel -le dijo-, si ponéis en un platillo todas las ganancias que he obtenido en mi vida, colocad en el otro, os lo ruego, las hermosas fundaciones con las que he puesto de manifiesto mi piedad. No olvidéis la cúpula de Santa María la Nueva a la que contribuí financiando la tercera parte, ni el hospital de extramuros, que he construido por completo con mi dinero.

-No temáis, Nicolás Nerli -respondió el arcángel-. No me olvidaré de nada.

Y con sus manos gloriosas colocó en el otro platillo la cúpula de Santa María la Nueva y el hospital con el friso esculpido y pintado. Pero el platillo no se movió. El banquero sintió gran inquietud.

-Señor san Miguel -dijo de nuevo-, buscad bien. No habéis colocado en ese platillo de la balanza ni mi hermosa pila del agua bendita de San Juan, ni el púlpito de San Andrés, en donde está representado el bautismo del Nuestro Señor a tamaño natural. Es una obra que me costó muy cara.

El arcángel colocó el púlpito y la pila encima del hospital en el platillo, que tampoco se movió. Nicolás Nerli empezó a notar que su frente se inundaba de un sudor frío.

-Señor arcángel -preguntó-, ¿estáis seguro de que vuestra balanza funciona correctamente?

San Miguel respondió sonriendo que, al no ser la balanza como las que usan los lombardos de París ni como las que usan los cambistas de Venecia, aquélla no carecía en absoluto de exactitud.

-¡Cómo! -suspiró Nicolás Nerli, completamente lívido-, ¿la cúpula, el púlpito, la pila, el hospital con todas sus camas, no pesan, pues, más que una brizna de paja o que el plumón de un pájaro?

-Ya lo estáis viendo, Nicolás -dijo el arcángel-, y, hasta el momento, el peso de vuestras iniquidades es muy superior al peso ligero de vuestras buenas acciones.

-Voy a ir al infierno, pues -dijo el florentino. Y sus dientes castañeteaban de espanto.

-¡Tened paciencia, Nicolás Nerli -prosiguió el pesador celeste-, paciencia! No hemos terminado aún. Nos queda esto.

Y el bienaventurado Miguel tomó los panes de centeno que el rico les había lanzado a los pobres la víspera. Los colocó en el platillo de las buenas obras, que descendió de repente, mientras que el otro subía, quedando ambos platillos al mismo nivel. El fiel de la balanza no se inclinaba ni a la derecha ni a la izquierda y la aguja indicaba la igualdad perfecta de los dos pesos. El banquero no podía creer lo que veían sus ojos. El glorioso arcángel le dijo:

-Como estás viendo, Nicolás Nerli, no eres apto ni para el cielo ni para el infierno. ¡Anda, regresa a Florencia! Multiplica en tu ciudad esos panes que diste con tus manos, de noche, sin que nadie te viera, y serás salvo. Pues no basta con que el cielo se abra para el ladrón que se arrepiente y para la prostituta que llora. La misericordia de Dios es infinita: es capaz de salvar incluso a un rico. Sé tú ese rico. Multiplica los panes cuyo peso puedes ver en mi balanza. ¡Anda!

Nicolás Nerli se despertó en su lecho. Decidió seguir el consejo del arcángel y multiplicar el pan de los pobres para lograr entrar en el reino de los cielos.

Durante los tres años que pasó sobre la tierra después de su primera muerte, fue caritativo con los menesterosos y muy generoso en limosnas.

 Anatole France  (1895)

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Amarme

¿Si yo no soy para mí, quién será para mí?

¿Si sólo soy para mí, quién soy yo?

¿Y si no ahora, cuándo?

Rabí Hillel

Niño geopolítico mirando el nacimiento del hombre nuevo,obra de Salvador Dalí

Niño geopolítico mirando el nacimiento del hombre nuevo,obra de Salvador Dalí

Amarme

Independientemente de nuestro género sexual, todos poseemos un aspecto femenino y un aspecto masculino internos y la relación entre éstos – la pareja interior – tiende a reproducirse en nuestros vínculos.

Solemos relacionarnos con los aspectos exteriores de la vida a través de su correspondencia con nuestros patrones internos. Así, cuando nos atrae otra persona, la misma está espejando aspectos tanto conscientes como inconscientes de nuestro propio ser.

Habitualmente esperamos que el otro/a nos proporcione aquello de lo que carecemos, o creemos carecer. Muchos de los conflictos que atravesamos en la vida tienen una trastienda de baja autoestima. En las dificultades dentro del ámbito de la pareja, en el plano laboral, en las relaciones con familiares y amigos existen siempre zonas profundas en las que no confiamos. Algunas tienen que ver con creencias de base, que desmoronan la fe en nosotros mismos de manera visible y obvia; otras son creencias que subyacen bajo capas de un aparente “todo está bien”.

Construir la propia autoestima es plantar las semillas para amarse a sí mismo, la base para cualquier relación amorosa con otra persona.

Al mencionar la idea de amarse más y mejor a sí mismo podríamos temer caer en un amor narcisista que, más que acercarnos, nos aparte del resto de la humanidad. Esta propuesta no implica quedarnos, como Narciso, prendidos al propio reflejo en el estanque, embelesados con nuestra imagen. Se trata más bien de reconocer y revalorizar todo lo que tenemos de positivo. Cuando nos conectamos con nuestras partes más luminosas y amorosas absorberemos la energía necesaria para ingresar también en los rincones más oscuros, construyendo así una percepción más plena de quién somos verdaderamente.

La forma en que nos describimos colorea todas nuestras experiencias. ¿Quién sabe desde cuándo o desde quién comenzamos a definirnos de determinada manera? Lo cierto es que todas nuestras ideas y pensamientos producen resultados, y nuestros diálogos internos son la base sobre la cual construimos nuestra experiencia de la realidad. Todo cuanto consideremos real o verdadero se convierte, eventualmente, en una realidad para nosotros.

Es clásico el ejemplo de quien cree que es rechazado por otros. Sin proponérselo, su actitud y su expresión hacen que efectivamente lo rechacen. Si tengo la idea de que no soy lo suficientemente valiosa como mujer y que debido a ello mi pareja me abandonará, comenzaré a aferrarme, a exigir, a reprochar y controlar, y estas reacciones lo inducirán eventualmente a distanciarse y/o a abandonarme, confirmando así mi creencia.

Estas son las famosas profecías auto-cumplidas, en las que terminamos creando lo temido, atrayendo hacia nosotros precisamente aquello que tratábamos de evitar.

A todos nos hubiera gustado escuchar frases amorosas de nuestros padres, y nos gustaría que nuestra pareja y amigos nos dijesen cuánto valemos. Sin embargo, nos cuesta decírnoslo a nosotros mismos.

Tendemos a esperar que sean los demás quienes retruquen nuestra percepción negativa con halagos, felicitaciones y miradas de aprobación. Sin duda es agradable recibir alabanzas, pero esa dosis de autoestima foránea no es duradera ni suficiente.

Lamentablemente, vivimos con la sensación de que el amor está fuera de nosotros, que es algo que nos dan o nos quitan, un regalo, un premio, algo que merecemos o dejamos de merecer en función de que cumplamos con determinados requisitos (ser jóvenes, delgados, atractivos, inteligentes, exitosos, carismáticos, etc.)

Desde pequeños recibimos una serie de mensajes sobre el amor que nos condicionaron, haya sido esto debido a actos, frases escuchadas o sensaciones corporales basadas en acontecimientos vividos, y/o en la interpretación personal que realizamos en función de éstos.

Hoy, ya adultos, necesitamos redefinir nuestra noción del amor.

Para ello, puede ser útil formularnos y responder a las siguientes preguntas:

¿Cuánto soy capaz de amarme a mí mismo?

¿Cuánto me disgusto, critico, condeno, amonesto?

¿Cuánto soy capaz de cuidarme y darme lo que necesito?

¿Cuánto placer me permito tener en mi vida cotidiana?

¿De qué formas me descuido y me abandono?

¿Cuán desarrollada está mi capacidad para dar y recibir? ¿Cuál me resulta más fácil, y por qué? (Frecuentemente preferimos dar a recibir ya que esto último implica mayor vulnerabilidad).

¿Cuán desarrollada está mi capacidad para mostrarme auténticamente? ¿Cuándo me expreso como realmente soy y cuándo muestro una de mis máscaras?

¿Cuál es la creencia personal que más necesito modificar para poder aceptarme y amarme sin condiciones ni exigencias inalcanzables?

Cuando logro darme cuenta de que soy mi propia fuente de amor, todo cambia de dirección – yo soy responsable de transformarme y darme aquello que espero del afuera.

El amor no existe afuera de nosotros – debemos buscarlo en su morada íntima que es nuestro propio corazón.

¿Quién si no yo puede aceptarme y amarme con todas mis características? ¿Quién si no yo conoce la historia de mi niño interno, no para lamentarme sino para sanar mis propias heridas? ¿Quién si no yo tiene en su poder el pasaje de ida y vuelta hacia lo profundo de mi corazón?

Trabajar para construir la propia autoestima es un acto de amor – amor hacia uno mismo que se traduce luego en una mayor capacidad de amar realmente a los demás.

Alicia Schmoller

 

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7 Palabras mágicas

“Pregúntate si lo que estás haciendo hoy
te acerca al lugar en el que quieres estar mañana.”

Walt Disney

7 Palabras mágicas


MUÉVETE
Mueve tu casa, tu cama, tu cuerpo. Camina, sal por las montañas, sal de la rutina del trabajo, las relaciones y los patrones de vida. Cambia tu perspectiva. Acércate a aquellas personas con las que puedas ser auténtico y nutran tus sueños más locos. No necesitas mover montañas, trasladar una pequeña piedra puede hacer maravillas.

TOCA
Toca las partes que más amas de tu cuerpo. Da abrazos en la panadería, en el parque, en las puertas de toda la ciudad. Besa a la gente en la mejilla. Acaricia a tu gato o tu perro un poco más. Saborea la sensación de un pañuelo de seda, de una pieza de madera, de las diferentes texturas. El musgo, las cortezas, las rocas y el agua. Mientras más lo hagas te sentirás más a gusto con el placer de tocar.

ESCUCHA
Siéntate en silencio y observa cuánto hay allí para ser escuchado. Escucha a la gente, lo que realmente están diciendo. Escucha hasta la última nota de cada canción. Escucha tu voz interna, esa que solo escuchas cuando la confusión de cada día disminuye. Oye el susurro de las hojas, el llamado de las ranas, el crujido de la madera ardiendo en tu chimenea. Escucha con tu corazón y siempre escucha aquello que nunca es hablado.

SIENTE
El dolor, experimenta el gozo, hasta que sientas que vas a evaporarte. Permítete reír hasta que te duela, siente el amor desde lo más profundo de tu corazón. Ríndete a la sensualidad de la vida. Enójate y expresa tu furia, si es el caso, pero hazlo a solas. Si no sientes de verdad, no estás vivo.

CONFÍA
Tú sabes lo que necesitas saber. Detén tus dudas. Aquella cosquilla interna es tu más alta verdad y ella te servirá del mejor modo. Te arrepientes cuando desconoces o niegas tu intuición. Ten esto en cuenta: Finalmente, tú y sólo tú, sabes lo que es mejor para ti. Si consumes, sin darte cuenta, todo tu día pintando, eso es lo que debes hacer. Si te encanta caminar al lado del mar, encuentra la forma de llegar allí. Si no confías completamente en ti, te conviertes en moho.

REÚNETE
Con los hombres y mujeres que amas. Toma el té acompañado, camina en compañía por el bosque, conversa y habla, lee en voz alta para otros. Celebra que tu cabello, tu piel, tu cuerpo y tus historias son diferentes a las de los otros y a su vez son completamente parecidas. Cocina y come en compañía.

RECIBE
Por una vez, deja de dar y dar y dar a todos menos a ti mismo. Acepta los cumplidos con gracia. La voz que necesitas oír, el abrazo, ese momento para conversar, la comida en tu mesa, el dinero que necesitas, siempre serán suministrados. Ábrete a recibir, abre tus manos para que sean llenadas con abundancia. Recibe todas las cosas buenas que mereces y recuerda mostrar gratitud por tu vida.

Walt E. Disney

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El eco de la Vida

“Si envías la bondad de ti mismo hacia otros, o si compartes lo que te hace feliz dentro de ti, todo volverá a ti multiplicado diez mil veces. En el reino del amor no hay competencia; no hay posesión o control. Cuanto más amor se regala más amor tendrás.”
John O’Donohue

El eco de la Vida

Un niño y su padre caminaban entre las montañas. De repente, el hijo tropezó y cayó al suelo gritando Aaahhh!
Para su sorpresa, oyó una voz a lo lejos que gritaba como él.
Con curiosidad el niño preguntó: ¿Quién está ahí?
– ¿Quién está ahííí…? Le respondieron.
Molesto con la respuesta, el niño gritó: ¡Cobarde! Pero le respondieron de la misma manera: 

– ¡Cobardeee…!
El niño desconcertado le preguntó a su padre: -¿Qué sucede papá?
El padre, sonriendo le dijo: Hijo mío, presta atención.
Se levantó y dirigiéndose a la montaña, gritó: ¡Te admiro!
La voz respondió: – ¡Te admirooo…!
Volvió a gritar: ¡Eres un campeón!
Y la voz le respondió: – ¡Eres un campeónnn…!
El niño estaba asombrado y no entendía. Se llama Eco, le explicó el padre, aunque en realidad es la vida. Te devuelve todo lo que dices o haces. Nuestra vida es simplemente un reflejo de nuestras acciones.
Si deseas más amor en el mundo, crea más amor a tu alrededor. Si deseas felicidad, da felicidad a los que te rodean. Si quieres recibir una sonrisa, sonríe a los que conoces.
Esta relación se aplica a todos los aspectos de la vida. La vida te dará de regreso, exactamente aquello que tú le has dado. Tu vida no es una coincidencia, es un reflejo tuyo.
Alguien dijo: Si no te gusta lo que recibes de vuelta, revisa muy bien lo que estás dando…
Aprendí y decidí… Y así después de tanto esperar, un día como cualquier otro decidí triunfar… y decidí no esperar que llegaran las oportunidades, sino salir yo mismo a buscarlas.
Decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución, decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis, decidí ver cada noche como un misterio a resolver, decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.
Aquel día descubrí que mi único rival eran mis propias debilidades, y que en ellas mismas está la única y mejor forma de superarnos. Aquel día dejé de tenerle miedo a fallar, o perder y empecé a tenerle miedo a no intentar ganar. Descubrí que yo no era el mejor y que quizá nunca lo fui, me dejó de importar quién ganaba o perdía, ahora lo único que me importa es simplemente saberme mejor que ayer.
Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir. No llegar a una posición, sino mantenerme.
Aprendí que el mejor triunfo que puedo tener es el derecho a llamar a alguien “Amigo”.
Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento, el amor es una manera de vivir.
Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente; aprendí que de nada sirve ser luz si no vas a iluminar el camino de los demás.
Aquel día decidí cambiar tantas cosas… aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad, desde aquel día ya no duermo para descansar…ahora duermo para soñar. 

José Luis Prieto

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“Doce años después”

 

“Porque tenemos la mente llena de prejuicios, convencionalismo y toda clase de ideas preconcebidas, se perturba nuestra visión y se distorsiona nuestro discernimiento.” Ramiro Calle

“Doce años después”


«Era un joven que había decidido seguir la vía de la evolución interior. Acudió a un maestro y le preguntó: 

– Guruji, ¿qué instrucción debo seguir para hallar la verdad, para alcanzar la más alta sabiduría? El maestro le dijo: 

– He aquí, jovencito, todo lo que yo puedo decirte: todo es el Ser, la Conciencia Pura. De la misma manera que el agua se convierte en hielo, el Ser adopta todas las formas del universo. No hay nada excepto el Ser. 
Tú eres el Ser. Reconoce que eres el Ser y habrás alcanzado la verdad, la más alta sabiduría. 

El aspirante no se sintió satisfecho. Dijo: 

– ¿Eso es todo? ¿No puedes decirme algo más? 

– Tal es toda mi enseñanza -aseveró el maestro-. No puedo brindarte otra instrucción. 

El joven se sentía muy decepcionado, pues esperaba que el maestro le hubiese facilitado una instrucción secreta y algunas técnicas muy especiales, incluso un misterioso mantra. Pero como realmente era un buscador genuino, aunque todavía muy ignorante, se dirigió a otro maestro y le pidió instrucción mística. Este segundo maestro dijo: 

– No dudaré en proporcionártela, pero antes debes servirme durante doce años. Tendrás que trabajar muy duramente en mi ashram (comunidad espiritual). Por cierto, hay un trabajo ahora disponible. Se trata de recoger estiércol de búfalo. 

Durante doce años, el joven trabajó en tan ingrata tarea. Por fin llegó el día en que se había cumplido el tiempo establecido por el maestro. 
Habían pasado doce años; doce años recogiendo estiércol de búfalo. Se dirigió al maestro y le dijo: 

– Maestro, ya no soy tan joven como era. El tiempo ha transcurrido. Han pasado una docena de años. Por favor, entrégame ahora la instrucción. 

El maestro sonrió. Parsimoniosa y amorosamente, colocó una de sus manos sobre el hombro del paciente discípulo, que despedía un rancio olor a estiércol. Declaró: 

– Toma buena nota. Mi enseñanza es que todo es el Ser. Es el Ser el que se manifiesta en todas las formas del universo. Tú eres el Ser. 

Espiritualmente maduro, al punto el discípulo comprendió la enseñanza y obtuvo iluminación. Pero cuando pasaron unos momentos y reaccionó, dijo: 

– Me desconcierta, maestro, que tú me hayas dado la misma enseñanza que otro maestro que conocí hace doce años. ¿Por qué habrá sido? 

– Simplemente, porque la verdad no cambia en doce años, tu actitud ante ella, sí. 

Cuando estás espiritualmente preparado, hasta contemplar una hoja que se desprende del árbol puede abrirte a la verdad. » 

Este cuento está incluido en el libro “101 cuentos clásicos de la India”, recopilación de Ramiro Calle.

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«Los Tres Santos Reidores»

“La vida tal y como es debería ser razón suficiente para reír.

Es tan absurda, tan ridícula. Es tan hermosa, tan maravillosa.

Es todo tipo de cosas al mismo tiempo.

Es una gran broma cósmica.”

Osho

«Los Tres Santos Reidores»

Esta es la historia de tres místicos hindúes. Nadie conocía sus nombres, solo se les conocía sólo como “Los Tres Santos Reidores”, porque nunca hacían ninguna otra cosa, solamente reían.

Solían ir de una ciudad a otra, pararse en el mercado y largarse una buena carcajada visceral. Era como un contagio, al verlos, todo el mercado comenzaba a reír. Durante unos pocos segundos un nuevo mundo se abría.

Viajaban por toda India sólo ayudando a que la gente se riera. Gente triste, gente enojada, gente codiciosa, gente celosa: todos comenzaban a reír con ellos.

Y mucha gente captó el mensaje: “podemos transformar nuestras vidas”.

Sucedió entonces, que falleció uno de los tres. Los pobladores dijeron: – Ahora frente a esta tristeza de la muerte de su amigo, deben llorarlo.

Pero los otros dos estaban bailando, riendo y celebrando la muerte.

La gente del pueblo dijo: -Esto es demasiado, estos no son modales. Cuando muere un hombre es profano reír y bailar.

Entonces, los dos hombres dijeron: – Nos reímos con él toda la vida ¿cómo podríamos despedirlo de otra manera? Debemos reír, debemos disfrutar, debemos celebrar. Esta es la única despedida posible para un hombre que ha reído toda su vida. Y si no reímos, él se reirá de nosotros y pensará: -¡Tontos! ¿Cómo puede morir la risa, cómo puede morir la vida?

Llegó el momento en que debían incinerar el cuerpo y la gente del pueblo dijo: – Lo enterraremos como prescribe el ritual.

Pero sus dos amigos dijeron: – No, nuestro amigo ha pedido que no hagamos ningún ritual y no cambiemos sus ropas ni lo bañemos. Sólo ha pedido que lo pongamos tal como está en la pira crematoria; por lo tanto, seguiremos sus instrucciones.

Y así hicieron cuando, de pronto, sucedió algo muy especial. El cuerpo fue colocado sobre la pira, y cuando comenzó a quemarse se prendieron múltiples fuegos artificiales que este anciano había escondido entre sus ropas para que su despedida despertara sonrisas y asombro y el pueblo entero lo recordara con alegría y humor símbolo de lo que había sido su vida.

Del libro “Anecdotas del alma 2”, selección y comentarios de Claudio María Domínguez y Eliana Bernattá




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“Otoño es una niebla de violines”

“Porque lo que yo os digo,

lo que deciros quiero, triste de mi tristeza y de la vuestra,

es que el hombre es un niño raptado por el odio,

un niño que se olvida de sí mismo en la prisa,

en la ciega ansiedad que la codicia alienta.”

Ildefonso-Manuel Gil

“Otoño es una niebla de violines”

Otoño es una niebla de violines,

dulce coro de lluvia o muchachas quejándose.

Es entonces más triste el alma de las cosas,

y el amor es un lago de sangre en nuestro pecho.

Se ve pasar el tiempo envuelto en aires tenues.
La tierra se recoge, suavemente encelada,
avarienta de gérmenes, de arroyos, de praderas,
igual que una paloma en el amor dormida.

En el otoño lento hay algo que nos hace 
hablar en voz muy baja, casi en susurro;
la tierra en sus ocasos reclama inexorable
las hojas y los pájaros y las más tiernas vidas.

El rosal y la hiedra amorosa confunden
su destino abrazados a los húmedos muros,
y el vaho de los bueyes santifica el paisaje
donde el ruiseñor canta y muere, olvidado.

Los poemas que nacen cuando la vid se exprime
tienen un zumo amargo, descolorido y suave;
suenan como campanas doblando solitarias
en una lejanía ignorada del viento.

Los poemas de otoño conocen los confines
donde el alma y el cuerpo se ofrecen vulnerables
a espadas agudísimas que lentamente hieren.
El ángel de la muerte es huésped de sus versos.

Así pasa el otoño y nos deja en la carne
la señal imborrable de su melancolía.
La rosa de los vientos limita ciegamente
con la tristeza, inmensa como el cielo y el mar.

Ildefonso-Manuel Gil

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La dimensión olvidada:la vida interior

Detalle de obra de Toño Naharro en “Sculto”, IV Feria Internacional de Escultura Contemporánea, Plaza de Abastos de Logroño (La Rioja) foto J.L.Soba

La dimensión olvidada:la vida interior

La vida interior representa, actualmente, una de las dimensiones más olvidadas de la humanidad. Urge rescatarla, pues en ella se encuentra la serenidad, y el sentimiento sagrado de la dignidad.

En primer lugar, es importante aclarar la palabra interior. Es el reverso de exterior. La vida posee una dimensión exterior. Es nuestra corporalidad. La cultura moderna ha inflacionado la exterioridad a través de todos los medios de comunicación. El mundo de las personas ha sido totalmente divulgado.

Pero existe también lo interior. Generalmente lo interior es aquello que no se ve directamente. Podemos conocer y hasta fascinarnos por el exterior de una persona, por su belleza e inteligencia. Pero para conocerla necesitamos considerar su interior, su corazón, su modo de ser y su visión del mundo. Sólo entonces podemos hacer juicios más adecuados y justos sobre ella.

Interior tiene además el significado de calidad de vida. Así decimos que la vida «en el interior» (del país) es más tranquila, más integrada en la comunidad y en la naturaleza, en el fondo, con más posibilidad de hacernos felices. Es que la vida «en el interior» no está sujeta a la lógica de la ciudad, con el ir y venir de las personas, la parafernalia técnica y burocrática, y las amenazas de violencia.

Por último, interior significa la profundidad humana. Este interior, lo profundo, emerge cuando el ser humano se detiene, calla, comienza a mirar dentro de sí y a pensar seriamente. Cuando se plantea cuestiones decisivas como: ¿qué sentido tiene mi vida, todo ese universo de cosas, de aparatos, de trabajos, de sufrimientos, de luchas y de placeres? ¿Hay vida más allá de la vida, ya que tantos amigos murieron, a veces de forma absurda, en accidentes de automóvil o por una bala perdida? ¿Por qué estoy en este planeta pequeño, tan hermoso, pero tan maltratado?

¿Quién ofrece respuestas? Por lo general son las religiones y las filosofías, pues siempre se ocupan de estas cuestiones. Pero es ilusorio pensar que con asistir a los cultos o con adherirse a alguna visión del mundo se garantiza una vida interior. Todo eso importa, pero sólo en la medida en que produce una experiencia de sentido, una conmoción nueva y un cambio vital.

La vida interior no es monopolio de las religiones. Éstas vienen después. La vida interior es una dimensión de lo humano. Por eso es universal. Está en todos los tiempos y en todas las culturas.

Las religiones cumplen su misión cuando suscitan y alimentan la vida interior de sus seguidores, cuando les ayudan a hacer el viaje a su interior, rumbo al corazón, donde habita el Misterio. Vida interior supone escuchar las voces y los movimientos que vienen de dentro. Hay un yo profundo, cargado de anhelos, búsquedas y utopías. Sentimos una exigencia ética que nos invita al bien, no sólo personalmente, para uno mismo, sino también para los otros.

Hay una Presencia que se impone, mayor que nuestra conciencia. Presencia que habla de aquello que realmente cuenta en nuestra vida, de aquello que es decisivo y que no puede ser delegado en nadie. Dios es otro nombre para esta experiencia que satisface nuestra búsqueda insaciable.

Cultivar ese espacio es tener vida interior. El efecto más inmediato de esta vida interior es una energía que permite encarar los problemas cotidianos sin excesiva agitación. Quien posee vida interior irradia una atmósfera benéfica y transmite paz a quienes le rodean.

Alimentar la vida interior, como repite siempre Arthur da Távola en su programa de televisión «Quién tiene miedo de la música clásica», es no tener soledad nunca más. La soledad es uno de los mayores enemigos del ser humano, porque lo desenraíza de la conexión universal. La vida interior lo religa al Todo del cual es parte.

 Leonardo Boff, 15 de Febrero de 2008, en su Columna Semanal de Sevicios Koinonia. 

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“Una locura desenfrenada aplasta y convierte en mantillo humeante a mil hombres; ¡pobres muertos! sumidos en estío, en la yerba, en tu gozo, Natura, que santa los creaste.” Arthur Rimbaud

Los mártires de Gorcum , lienzo de Cesare Fracassini (1838-1868), Museos Vaticanos

El baile de los ahorcados

En la horca negra bailan, amable manco, 
bailan los paladines, los descarnados danzarines del diablo; 
danzan que danzan sin fin
los esqueletos de Saladín.

¡Monseñor Belzebú tira de la corbata
de sus títeres negros, que al cielo gesticulan, 
y al darles en la frente un buen zapatillazo 
les obliga a bailar ritmos de Villancico!

Sorprendidos, los títeres, juntan sus brazos gráciles: 
como un órgano negro, los pechos horadados, 
que antaño damiselas gentiles abrazaban, 
se rozan y entrechocan, en espantoso amor.

¡Hurra!, alegres danzantes que perdisteis la panza, 
trenzad vuestras cabriolas pues el tablao es amplio, 
¡Que no sepan, por Dios, si es danza o es batalla! 
¡Furioso, Belzebú rasga sus violines!

¡Rudos talones; nunca su sandalia se gasta!
Todos se han despojado de su sayo de piel: 
lo que queda no asusta y se ve sin escándalo.
En sus cráneos, la nieve ha puesto un blanco gorro.

El cuervo es la cimera de estas cabezas rotas; 
cuelga un jirón de carne de su flaca barbilla: 
parecen, cuando giran en sombrías refriegas, 
rígidos paladines, con bardas de cartón.

¡Hurra!, ¡que el cierzo azuza en el vals de los huesos! 
¡y la horca negra muge cual órgano de hierro! 
y responden los lobos desde bosques morados: 
rojo, en el horizonte, el cielo es un infierno…

¡Zarandéame a estos fúnebres capitanes
que desgranan, ladinos, con largos dedos rotos, 
un rosario de amor por sus pálidas vértebras: 
¡difuntos, que no estamos aquí en un monesterio!

Y de pronto, en el centro de esta danza macabra 
brinca hacia el cielo rojo, loco, un gran esqueleto, 
llevado por el ímpetu, cual corcel se encabrita 
y, al sentir en el cuello la cuerda tiesa aún,
crispa sus cortos dedos contra un fémur que cruje 
con gritos que recuerdan atroces carcajadas,
y, como un saltimbanqui se agita en su caseta, 
vuelve a iniciar su baile al son de la osamenta.

En la horca negra bailan, amable manco, 
bailan los paladines, 
los descarnados danzarines del diablo; 
danzan que danzan sin fin 
los esqueletos de Saladín.

Arthur Rimbaud
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“Gafas americanas”, Homenaje al Maestro Gila

“Siempre he creído que el humor es la mejor terapia para la mente. Pienso que es un buen instrumento, no ya para solucionar los problemas sociales actuales, pero sí para ponerlos de manifiesto, para que la gente tome conciencia de que existen.”

“El mundo está loco, pero la risa es la mejor terapia para salir de esa enfermedad contagiosa en la que nos quieren meter los políticos y los gobernantes.”

“Para combatir tantos males que afectan al mundo tan sólo dispongo de un arma, que es el humor. 

No es de ninguna manera comparable a los misiles o a los gases letales, pero con el humor trato de combatir contra esa gente que nos complica la vida, a veces con una estupidez que nos impide ser felices”.

Miguel Gila

Caricatura de Miguel Gila realizada por Alejandro Núñez

“Gafas americanas”

Aquellos tiempos en que pensábamos que todo lo americano era bueno…

Entrábamos en una óptica y decíamos:

—“¿Tienen ustedes gafas de sol?”

Y decía el dependiente con cara de pito:

—“Tengo unas buenísimas, lo último, las acabo de recibir, las polarizadoras, que polarizan el rayo solar siempre que su inclinación visual no sea superior a 25 grados, es decir que no le inciden en la retina directamente porque de una forma cóncava expulsan el reflejo al exterior y lo anulan.”

Y decíamos:

—“¿Pero se ve?”

—“Vamos a ver, señor, son gafas americanas”

—“Ah americanas, entonces démelas oiga que son buenas”.

Y las llevábamos.

Entonces nos íbamos y encontrábamos a un amigo por la calle y le decíamos:

—“Me he comprado unas gafas que polan…”

—“¿Que polan que?”

—“Eeee… el relufao, que no te calurcian en 1008, o sea… triangulan el ojo pero se refractarian”

Y decía el amigo:

—“Pero que te has comprado, ¿¿un tractor??”

—”¡¡Pero qué ignorante eres!!, gafas pordizosas. Tú tienes el ojo bóvedo, ¿¿o eres especial?? Como tienes el ojo bóvedo el sol se te recóncava dentro, pero si tu lo refractarias con un videopolito el sol se da contra él, ¡¡allá el sol!!

Y decía el amigo

—Si es que no te entiendo Luis, perdona.

—Que me he comprado unas gafas americanas.

—¡Ah! Americanas. ¿Dónde?

Y se compraba otras el muy imbécil.

Miguel Gila

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Kybalión

El Kybalión es un documento de 1908​ que resume las enseñanzas del hermetismo, también conocidos como los siete principios del hermetismo. Su autoría se atribuye a un grupo anónimo de personas autodenominados Los Tres Iniciados . Esto ha generado muchas especulaciones sobre quién escribió realmente el libro. Hay varias escuelas de pensamiento que se atribuyen su autoría. La teoría más popular es que está escrito por miembros de la Sociedad Teosófica, pues su traductor del inglés al español, como se comprueba en todas las ediciones españolas desde la primera, fue Federico Climent Terrer, fundador de la Sociedad Teosófica en Barcelona, España, quien realizaría esta traducción por orden exclusiva de la Sociedad Teosófica.

Su contenido, base del movimiento del siglo XX llamado Nuevo Pensamiento, está vinculado con el hermetismo y se vincula a un alquimista místico y deidad de algunas logias ocultistas llamado Hermes Trismegisto, a su vez vinculado con la deidad egipcia Thoth; y cuya existencia se estima en Egipto antes de la época de los faraones y, según la leyenda, fue guía de Abraham.

Hermes Trismegisto, en un mosaico de la Catedral de Siena.

Kybalión

Los siete principios

Los siete principios o axiomas, como están descritos en el Kybalión, son:

1º Mentalismo. “El Todo es mente; el universo es mental. El Todo es el conjunto totalizador. Nada hay fuera del Todo”.

Este principio expresa que el universo proviene de la imaginación del todo, es decir, el todo es el creador del universo. Cuando se habla del todo, nos referimos a que todo lo que está a nuestro alrededor, cada cosa que podemos y no podemos ver, existe gracias a la imaginación del todo, que es indefinible y puede ser considerado como una mente universal, infinita y viviente. Esto quiere decir que somos reales dentro del universo, pero somos parte de su imaginación.​

2º Correspondencia. “Como es arriba, es abajo; como es adentro, es afuera. Afirma que este principio se manifiesta en los tres Grandes Planos: el Físico, el Mental y el Espiritual”.

Este principio plantea la idea de que siempre hay una correspondencia entre las leyes de los fenómenos de los diferentes planos del ser y la vida.

Establece que hay armonía entre el plano físico, el plano mental y el plano espiritual, significa que todos los planos de existencia, están conectados y en correspondencia. El macrocosmos se encuentra en el microcosmos y viceversa: los sistemas solares, las sociedades y la vida en la Tierra reflejan lo mismo.

Es decir, hagamos lo que hagamos en el nivel micro, lo haremos en el nivel macro. Incluso los hábitos más pequeños influyen en nuestro comportamiento. Al hacer cualquier cosa, también haremos todo. Si descuidamos un área de nuestra vida, lo más probable es que el resto de las áreas también se vean afectadas.​

3º Vibración. “Nada está inmóvil; todo se mueve; todo vibra”.

Este principio afirma que todo está en movimiento, que nada permanece inmóvil. Explica las diferencias entre las diversas manifestaciones de la materia, de la fuerza, de la mente y aun del mismo espíritu, las que no son sino el resultado de los varios estados vibratorios. Desde el todo, que es puro espíritu, hasta la más pequeña forma de materia, todo está en vibración: entre más alta, más elevada es su posición en la escala. La vibración del espíritu es de una intensidad infinita; tanto, que prácticamente puede considerarse como si estuviera en reposo, de igual manera que una rueda que gira rapidísimamente parece que está sin movimiento. Y en el otro extremo de la escala hay formas de materia densísima, cuya vibración es tan débil que parece también estar en reposo

4º Polaridad. “Todo es doble, todo tiene dos polos; todo, su par de opuestos: los semejantes y los antagónicos son lo mismo; los opuestos son idénticos en naturaleza, pero diferentes en grado; los extremos se tocan; todas las verdades son medias verdades, todas las paradojas pueden reconciliarse”.

Este principio incorpora la verdad de que todas las cosas manifiestas tienen «dos lados», «dos aspectos», «dos polos», «un par de opuestos», iguales en naturaleza pero con múltiples grados entre los dos extremos, distintos en polaridad, idéntico en naturaleza, ambos se atraen y se armonizan en el equilibrio del cosmos.

La polaridad mantiene el ritmo de la vida. Conocemos la existencia de algo por el contraste de su opuesto.  Así encontramos: luz – oscuridad / amor – odio / espíritu – materia / vida – muerte / bien – mal / vigilia – sueño / valor – miedo / alegría – tristeza.

Los opuestos se presentan siempre en el mismo elemento.  El principio de polaridad funciona a lo largo de una escala vibratoria de grados que va de lo positivo a lo negativo, siendo lo positivo de naturaleza superior a lo negativo.

5º Ritmo. “Todo fluye y refluye; todo tiene sus períodos de avance y retroceso, todo asciende y desciende; todo se mueve como un péndulo; la medida de su movimiento hacia la derecha es la misma que la de su movimiento hacia la izquierda; el ritmo es la compensación”.

Este principio va unido al principio de polaridad. Siempre que haya una acción habrá una reacción, un avance y un retroceso, una ascensión y un descenso. Y esta ley rige para todo; soles, mundos, animales, mente, energía, materia. Se manifiesta en la creación como en la destrucción de los mundos, en el progreso como en la decadencia de las naciones, en la vida y, finalmente, en los estados mentales del hombre. Nos indica que no importa que tan mal esté tu vida, puede mejorar. Todo fluye y refluye. No siempre podemos ganar ni perder, porque debe existir un balance, pues no todo perdura, al contrario, todo cambia, todo vibra, fluye y refluye.

6º Causa y efecto. “Toda causa tiene su efecto; todo efecto tiene su causa; todo sucede de acuerdo a la ley; la suerte o azar no es más que el nombre que se le da a la ley no reconocida; hay muchos planos de causalidad, pero nada escapa a la Ley”.

Este principio afirma que todo efecto tiene su causa, y toda causa su efecto. Nada ocurre casualmente. La suerte es una palabra vana. Este principio encierra la verdad de que la casualidad es sólo un término que indica la existencia de una causa no reconocida o percibida; que el fenómeno es continuo, sin soluciones de continuidad.

La causa y el efecto residen meramente en los sucesos. Un suceso o acontecimiento es lo que viene, llega u ocurre como consecuencia o resultado de un acontecimiento o evento anterior. Ningún acontecimiento crea otro, sino que no es nada más que el eslabón precedente en la gran cadena coordenada de sucesos que fluyen de la energía creadora del TODO.

7º Géneración. “El género existe por doquier; todo tiene su principio masculino y femenino; el género se manifiesta en todos los planos. En el plano físico es la sexualidad”.

El principio de generación es totalmente en su sentido hermético, y el sexo es la acepción ordinariamente aceptada del término, aunque no son lo mismo.

La palabra género deriva de la raíz latina que significa “concebir, procrear, generar, crear, producir”. Un momento de consideración sobre el asunto demostrará que esa palabra tiene un significado mucho más amplio y general que el término sexo, pues éste se refiere a las distinciones físicas entre los seres machos y hembras. Es necesario que esta distinción se imprima en la mente, porque ciertos escritores que han adquirido algunas nociones de filosofía hermética han tratado de identificar este séptimo principio con erróneas y a veces reprensibles teorías y enseñanzas concernientes al sexo.

 Resumen de páginas dedicadas a Kybalión en Wikipedia, la Enciclopedia Libre.

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 “El objetivo del yoga es que te fijes más en lo bello que hay en ti”

Comparto hoy en el ambigú un extracto de la interesante entrevista realizada el sábado, 30 de abril de 2016 para el diario digital “El Eco de Valdepeñas”, diario digital, por Sara Laderas López a Arantxa Rodríguez, directora de Mandala, la sede en Valdepeñas de la Escuela de Yoga Witryh. J.L.Soba

Mandala diseño J.L.Soba

 “El objetivo del yoga es que te fijes más en lo bello que hay en ti”

Se habla mucho del Yoga pero muchas veces no sabemos exactamente qué es. ¿Qué es el Yoga? 

Efectivamente, en general, la gente desconoce lo que es el Yoga. El Yoga es una filosofía tan vieja como la civilización actual. Es una corriente espiritual, además de que en India es uno de los nueve sistemas filosóficos de este pais. En India, el Yoga impregna todos los sectores de la sociedad y todos los otros sistemas filosóficos. Desde la segunda mitad del siglo pasado el Yoga se ha extendido por todo el mundo, y ocupa el primer lugar entre las actividades y disciplinas que procuran bienestar a todos los niveles del ser humano. La medicina occidental ya ha reconocido la meditación como el ansiolítico más eficaz. Las posturas de Yoga, su parte más conocida, que hace creer de forma errónea que el Yoga es un deporte, son sólo una pequeña parte del Yoga.

El Yoga es una ciencia, es un arte puramente experimental. El ser humano vive identificado con su principio de individualidad, al que llamamos Ego. Eso le hace creer que él es su cuerpo, su mente, sus posesiones, su lugar en la sociedad, su papel profesional. El objetivo del Yoga es que tomes consciencia de tu universalidad, del principio de Unidad que hay en ti. Por eso, este conjunto de diversas técnicas se llama Yoga, que significa “unión”. Porque el Yoga pretende que el ser humano se desidentifique de su Ego y sienta el espíritu universal que es su verdadera esencia, tomando consciencia de que estamos interrelacionados con absolutamente todo. Así que, el Yoga es un camino de ampliación de la consciencia. Cuando comprendes que tanto cuerpo como mente son carcasas que utiliza el alma para desenvolverse en el mundo que vivimos, adquieres una visión más lejana y objetiva de tus problemas y circunstancias. Empiezas a darte cuenta de que la vida es una escuela; que cada conflicto es una oportunidad para crecer en consciencia. Cuando comprendes quién eres realmente, una chispa divina, la felicidad verdadera se instala en tu vida.

Así pues, el conjunto de posturas más o menos acrobáticas que mucha gente cree que es el Yoga son sólo una de las muchas herramientas para adquirir consciencia, desarrollar las cualidades del alma y crear el hábito de enfrentarte en calma y bienestar ante un conflicto. Las posturas de Yoga te ayudan a vivir una relación más armónica con tu cuerpo, los ejercicios de respiración y de relajación te ayudan a experimentar tu cuerpo energético y sutil, respectivamente; y por fin, la meditación es el camino hacia el interior, donde el practicante aprenderá a despojarse de sus miedos, sus tendencias nocivas y sus máscaras y a encontrar su verdadera esencia, lo cual es la base de la felicidad.

¿Para qué nos va a servir la práctica de Yoga? 

Por el camino, vas obteniendo todos los beneficios de la práctica: la serenidad, la calma y el centramiento, la vivencia del momento presente, la diferente perspectiva ante la vida que te lleva a instalar en ti una alegría profunda, el desarrollo de las capacidades físicas (flexibilidad, agilidad, fuerza, equilibrio, sensibilidad propioceptiva)y mentales (atención, concentración, intuición), la mejora y equilibrio del funcionamiento de todos los sistemas orgánicos, una relación más rica y amorosa con tu entorno, la capacidad de aceptar alegremente la Voluntad Divina, el conocimiento de las leyes universales.

¿Qué variedades de Yoga hay?

Hay un yoga para cada persona. Desde el principio de sus tiempos, el Yoga se desarrolló mediante grandes ramas con un objetivo común: la unificación del ser humano con su esencia divina, pero con características diferentes para cada tipo de practicante. Así, el Bhagavad Gita, el libro sagrado del Yoga, establece tres tipos de Yoga: el Gnana Yoga, el Yoga del conocimiento interior, para aquellos cuyo camino es la búsqueda e la verdad a través del conocimiento espiritual; el Karma Yoga, el Yoga de la acción, para el practicante inmerso en la sociedad, que engloba tanto el Hatha Yoga (el Yoga de las posturas) como el Raja Yoga (el Yoga de la meditación); y el Bhakti Yoga, el Yoga de la devoción, para aquellos cuyo camino es la entrega mística al Absoluto. Hoy en día, hay infinidad de tipos, corrientes, interpretaciones, escuelas y maneras de hacer Yoga.

¿Quién lo puede practicar?

Todo el mundo puede hacer Yoga. En primer lugar, hay un tipo de yoga para cada persona. Pero además, el Yoga se adapta a las circunstancias de cada cual. Esto es algo que cuesta mucho hacer entender. En esta sociedad en la que vivimos, tan competitiva, la gente que viene a practicar posturas está acostumbrada a competir, incluso consigo mismo. La gente cree que en Yoga, como en los deportes, hay que alcanzar metas de flexibilidad, tonificación, esfuerzo, equilibrio, etc. El Yoga no es así. En todas nuestras clases insistimos, una y 1000 veces hasta que el alumno lo aprende, que no se trata de alcanzar metas físicas. Todas esas cosas se pierden en algún momento de la vida, todas esas cosas se pierden ya sea por enfermedad o por vejez. Las posturas se hacen con el cuerpo físico, pero las metas que pretenden desarrollar son para el alma. Lo que pretendemos es aprender a vivir en calma cualquier circunstancia de la vida, aprender a disfrutar de cualquier cosa que la vida nos plantea. Una postura es una analogía de los conflictos de la vida. El Yoga quiere enseñarte a adaptar el conflicto a tus circunstancias, a verlo como una enseñanza, a respirarlo, aceptarlo y disfrutarlo. Y para ello, debes tratar el cuerpo con disciplina sí, pero con suavidad, cariño y aceptación. No hay brusquedad en Yoga, no hay esfuerzo al límite, sino siempre esfuerzo consciente y feliz. Cuando la gente viene y dice: “Es que yo tengo este problema de salud en la espalda; es que yo no he hecho nunca ejercicio; es que yo soy muy mayor”, siempre intento explicarles que deben ser ellos mismos, con la ayuda del profesor, los que tienen que aprender a regular el nivel de esfuerzo, adaptar la postura a sus condiciones de ese preciso día.

¿Puede el yoga ayudarnos en la pérdida de peso o ese no es su objetivo?

Bueno, precisamente lo que el Yoga pretende es que te importe un bledo estar gordito. O más bien, que te ocupes de perder peso, si realmente te sobra, porque tu salud mejorará, pero que sigas siendo feliz tengas el peso que tengas. Si tenemos sobrepeso porque volcamos en la comida nuestras ansiedad, el Yoga nos ayudará porque la ansiedad desaparecerá. Si tenemos sobrepeso porque somos muy sedentarios el Yoga nos ayudará porque nos movemos bastante. Danzamos, saltamos, nos estiramos, respiramos y esto mismo te hará necesitar comer menos, porque te llenarás de energía. Si tenemos sobrepeso porque tenemos un problema hormonal, el Yoga también puede ayudarnos porque regulará tu sistema endocrino. Pero el objetivo del Yoga será que te fijes más en lo bello que hay en ti. Y eso será como cuando quieres eliminar la oscuridad de una habitación. No hay manera de hacerlo si no es encendiendo una luz. El Yoga te señala donde está la luz que disuelve todas tus oscuridades: está dentro de ti. El Yoga te dice: “No busques fuera lo que está en tu interior”, y te explica muy detalladamente el camino para llegar a la luz divina que ilumina toda nuestras vidas. 

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